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¡Alerta!, Cuatro millones de balones adulterados de GLP circulan en el Perú [Infografía]

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La Sociedad Peruana de Gas Licuado alerta sobre la presencia de más de cuatro millones de cilindros adulterados en el mercado peruano. La informalidad no solo afecta al consumidor por el contenido que recibe, sino que también representa un riesgo para la seguridad, debido al uso de envases que pueden encontrarse fuera de las condiciones técnicas exigidas.

Más de 4 millones de cilindros en circulación

La Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL) estima que más de cuatro millones de cilindros adulterados circulan actualmente en el Perú, situación que evidencia la magnitud del problema de informalidad que enfrenta la comercialización de GLP envasado.

La problemática adquiere especial relevancia debido a la importancia del GLP en el consumo energético de los hogares. De acuerdo con los Censos Nacionales 2025 del INEI, el 67,3% de los hogares peruanos utiliza GLP para cocinar, por lo que cualquier irregularidad en la comercialización de este combustible puede tener un impacto directo sobre millones de consumidores.

Según la información analizada, un cilindro adulterado puede corresponder a un envase antiguo, deteriorado o que se encuentra fuera de las condiciones técnicas requeridas, que posteriormente es utilizado para el envasado y comercialización de GLP sin los controles correspondientes.

El riesgo no solo está en el contenido

La adquisición de un balón de GLP a través de canales informales puede generar dos problemas para el consumidor: recibir una cantidad de producto distinta a la que está pagando y utilizar un envase que no necesariamente reúne las condiciones de seguridad exigidas.

Por ello, la formalidad del cilindro y de la cadena de comercialización constituye un elemento relevante para reducir los riesgos asociados al uso doméstico y comercial del GLP.

La adulteración también puede involucrar la modificación de las características originales del envase o la utilización de cilindros que no corresponden a la marca con la que son comercializados.

¿Cómo identificar un cilindro formal?

La SPGL recomienda a los consumidores prestar atención a algunos elementos visibles antes de aceptar un balón de GLP:

Estado físico del cilindro. El envase debe encontrarse en condiciones adecuadas, sin daños severos, abolladuras profundas, corrosión extendida u otras señales evidentes de deterioro.

Identificación de la marca. El consumidor debe comprobar que el cilindro corresponda a la empresa a la que realizó la compra. Para ello puede verificar elementos como el logotipo, las marcas en alto relieve y el precinto de seguridad.

Precinto de seguridad. Este elemento permite comprobar que el cilindro ha sido manipulado dentro de la cadena formal de comercialización y constituye una de las principales referencias que puede revisar el usuario antes de recibirlo.

Distribuidor autorizado. La compra debe realizarse mediante canales y distribuidores formalmente establecidos y verificables ante Osinergmin.

Comprobante de pago. Conservar la boleta, factura u otro comprobante permite acreditar la operación y contar con un respaldo ante eventuales reclamos.

La informalidad afecta a toda la cadena

El problema de los cilindros adulterados no se limita a una transacción irregular entre vendedor y consumidor. La circulación de envases fuera de los controles correspondientes afecta la seguridad de toda la cadena de comercialización de GLP envasado y genera condiciones de competencia desigual frente a las empresas que cumplen las exigencias técnicas y regulatorias.

En ese contexto, la identificación del cilindro y la verificación del canal de compra se convierten en herramientas sencillas para que el consumidor pueda diferenciar una operación formal de una de procedencia dudosa.

El consumidor cumple un papel clave

La advertencia de la SPGL pone nuevamente en el centro la necesidad de fortalecer la formalidad en el mercado de GLP envasado. Para el usuario, la recomendación es sencilla: antes de recibir el balón, revisar su estado, comprobar que corresponda a la marca adquirida, verificar el precinto y recurrir a distribuidores formales.

Ante situaciones sospechosas relacionadas con la comercialización de GLP, los consumidores también pueden recurrir a los canales de atención y denuncia de Osinergmin, organismo encargado de la supervisión del sector.

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