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Argentina pone a las petroleras ante una disyuntiva: Vaca Muerta o las Malvinas

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El Gobierno de Javier Milei endurece su postura frente al proyecto Sea Lion y advierte que las empresas que participen en la explotación de hidrocarburos en las islas Malvinas podrían quedar impedidas de operar en territorio argentino.

Vaca Muerta se ha convertido en uno de los principales activos energéticos de Argentina y ahora también es utilizada por el Gobierno de Javier Milei como herramienta para reforzar su posición en la disputa de soberanía con el Reino Unido por las islas Malvinas.

La administración argentina advirtió que las compañías que participen en el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en aguas próximas a las islas y autorizado por las autoridades locales, podrían enfrentar sanciones que les impedirían desarrollar actividades en Argentina.

“Quienes operan en nuestras islas a espaldas del gobierno argentino tendrán que elegir entre una apuesta ilegal en un territorio disputado y una operación rentable y segura en un país soberano con reglas claras y previsibilidad. No se pueden hacer las dos cosas”, sostuvo Milei durante un mensaje transmitido por cadena nacional.

El mandatario anunció además una ampliación de las medidas contempladas en la legislación argentina desde 2011 contra empresas, accionistas, trabajadores y proveedores vinculados con actividades hidrocarburíferas en las Malvinas.

Vaca Muerta, una apuesta mucho más consolidada

Para especialistas del sector, la comparación entre ambos proyectos favorece ampliamente a Vaca Muerta. La formación ubicada en la Patagonia argentina produce actualmente más de 600.000 barriles de petróleo diarios y cuenta con recursos técnicamente recuperables estimados en unos 30.170 millones de barriles.

En contraste, Sea Lion tendría recursos cercanos a los 314 millones de barriles, equivalentes a aproximadamente el 1% de los recursos estimados de Vaca Muerta.

El contraste también se observa en las metas de producción. Argentina espera elevar la extracción de Vaca Muerta hasta alrededor de 1,5 millones de barriles diarios para 2032. Sea Lion, en cambio, contempla comenzar con unos 55.000 barriles diarios y alcanzar posteriormente una producción de hasta 200.000 barriles por día.

Juan José Carbajales, exsubsecretario de Hidrocarburos y director del Instituto de Gas y Petróleo de la Universidad de Buenos Aires, considera que invertir en ambos proyectos supone asumir niveles de riesgo muy diferentes.

Vaca Muerta, explica, ya ha demostrado su capacidad productiva y requiere principalmente inversiones para continuar incrementando la extracción. Sea Lion, por el contrario, representa una apuesta exploratoria y productiva mucho más incierta.

Los costos también marcan una diferencia importante. Mientras la perforación de un pozo en Vaca Muerta puede demandar unos US$10 millones, una operación offshore en aguas profundas podría alcanzar los US$200 millones.

Sea Lion busca convertirse en un proyecto estratégico

El yacimiento Sea Lion fue descubierto en 2010 y se encuentra aproximadamente a 220 kilómetros al norte de las islas Malvinas. El desarrollo está liderado por la compañía israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.

Ambas empresas obtuvieron el 10 de diciembre de 2025 la aprobación definitiva de inversión para la primera fase del proyecto. Aunque las compañías han señalado que las declaraciones de Milei no modificarán sus planes y mantienen como objetivo comenzar las perforaciones en 2027, la nueva postura argentina introduce un componente adicional de riesgo político.

Daniel Dreizzen, exsecretario de Planeamiento Energético y director de Aleph Energy, considera que Sea Lion tiene una dimensión considerable, aunque representa apenas una pequeña parte del potencial de Vaca Muerta.

Sin embargo, el proyecto podría tener una importancia mayor de la que reflejan sus reservas iniciales. Un desarrollo exitoso y rentable podría estimular nuevas inversiones en bloques ubicados en las zonas próximas a las islas.

Precisamente por ello, el Gobierno argentino busca frenar el proyecto antes de que alcance una etapa de expansión.

Gigantes de servicios petroleros se apartan

La presión argentina ya ha tenido consecuencias en el sector. Un día después del discurso de Milei, Schlumberger, Halliburton y Baker Hughes comunicaron que no participarán en proyectos hidrocarburíferos en las Malvinas ni en las áreas marítimas próximas.

La decisión resulta relevante debido al peso de estas empresas en la industria mundial de servicios petroleros. En conjunto, las tres concentran más de la mitad del mercado público global del sector.

Su ausencia podría dificultar la contratación de proveedores con la capacidad técnica necesaria para desarrollar un proyecto offshore de alta complejidad y, eventualmente, elevar sus costos.

Argentina prepara nuevas sanciones

El Gobierno argentino informó también que comenzó los procedimientos para sancionar a 45 empresas y personas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en las islas.

Además, anunció acciones penales contra Navitas Petroleum y algunas de sus subsidiarias, así como contra la canadiense JHI Associates Inc. y su accionista Eco (Atlantic) Oil & Gas Ltd., debido a las licencias otorgadas por el Reino Unido para desarrollar actividades de exploración y explotación en la Cuenca Malvinas Norte.

Argentina ya había utilizado anteriormente las sanciones previstas en la Ley 26.659. Sin embargo, el crecimiento de Vaca Muerta le proporciona ahora una herramienta de presión adicional frente a las compañías internacionales.

La estrategia de Milei

La nueva ofensiva también supone un cambio respecto de algunas declaraciones anteriores del presidente argentino. Milei ha expresado en diversas ocasiones su admiración por Margaret Thatcher, primera ministra británica durante la guerra de 1982, e incluso había realizado comentarios favorables a la autodeterminación de los habitantes de las islas.

Su reciente endurecimiento ha sido interpretado por sectores de la oposición y algunos ciudadanos como una estrategia política vinculada a la sensibilidad que genera la cuestión Malvinas en Argentina, especialmente en un contexto en el que el mandatario enfrenta desafíos políticos de cara a una eventual reelección.

Milei sostiene, en cambio, que el desarrollo de reservas petroleras en las aguas próximas a las islas podría convertirse en un incentivo para que el Reino Unido fortalezca su presencia en el territorio disputado.

El escenario representa un cambio significativo: las Malvinas, que durante décadas fueron principalmente un asunto estratégico y militar para Londres, podrían adquirir una creciente relevancia económica si sus recursos hidrocarburíferos llegan a explotarse comercialmente.

Para Carbajales, Argentina cuenta actualmente con una posición negociadora más fuerte. Vaca Muerta no solo representa una enorme reserva de petróleo, sino que puede convertirse en una alternativa atractiva para las compañías internacionales.

A ello se suma el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), promovido por Milei, que contempla beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para grandes proyectos y establece condiciones de estabilidad durante 30 años.

De esta manera, la estrategia argentina combina sanciones contra quienes participen en Sea Lion con incentivos para atraer capital hacia Vaca Muerta. El mensaje para las petroleras es claro: invertir en el enorme potencial energético argentino o asumir los riesgos de participar en un proyecto ubicado en un territorio cuya soberanía continúa en disputa.

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