Hidrocarburos
Atentados contra el Oleoducto Norperuano generan pérdidas millonarias a Petroperú
La infraestructura del Oleoducto Norperuano volvió a ser blanco de ataques en Loreto. Petroperú denuncia sabotajes reiterados, presiones indebidas de líderes comunales y una creciente amenaza al ecosistema amazónico, mientras el Estado busca mediar en medio de una crisis que compromete la seguridad energética y ambiental del país.
Un nuevo atentado en la Amazonía
El pasado 19 de marzo de 2025, Petroperú reportó un nuevo atentado contra el Oleoducto Norperuano (ONP), tras detectarse una perforación deliberada en el kilómetro 315+535 del Tramo II, ubicado en la comunidad nativa Sinchi Roca, distrito de Manseriche, provincia Datem del Marañón, región Loreto. La empresa estatal activó inmediatamente su Plan de Contingencias, logrando sellar la fuga de crudo. Sin embargo, los trabajos de limpieza fueron obstaculizados por la propia comunidad, lo que impidió la recolección del hidrocarburo vertido.
Presiones ilegítimas
Según denuncia Petroperú, estos actos vandálicos responden a una estrategia impulsada por autoridades comunales y dirigentes locales que buscan presionar al Ejecutivo para el financiamiento de proyectos municipales, una práctica que excede la competencia de la empresa estatal y compromete gravemente la seguridad del ONP.
La situación ha obligado a Petroperú, junto a representantes de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y la Defensoría del Pueblo, a sostener diversas rondas de diálogo con la comunidad nativa. Estas reuniones, sin embargo, han estado marcadas por tensiones y situaciones extremas, como la retención de trabajadores y la interferencia en los sistemas de contención ambiental.
Amenazas de sabotaje
Durante la última reunión sostenida el 21 de mayo, los dirigentes comunales demandaron la contratación inmediata de 100 personas y el pago de S/150 diarios por jornada, exigencias consideradas inaceptables por Petroperú debido a las distorsiones que generarían en sus procesos operativos y presupuestales. La comunidad advirtió que, si no se cumplían sus condiciones en un plazo de 72 horas, retirarían la grapa de seguridad instalada en el ducto, lo que finalmente ocurrió el 27 de mayo, provocando una nueva fuga que alcanzó una quebrada cercana.
Impacto ambiental
Con este último evento, suman ya cuatro los atentados registrados contra el ONP en lo que va del año. La liberación de crudo en zonas sensibles del ecosistema amazónico agrava la emergencia ambiental y expone a las comunidades a severos riesgos sanitarios. La situación se vuelve cada vez más insostenible para Petroperú, que destina más de 120 millones de dólares anuales para garantizar la operatividad de esta infraestructura crítica.
Petroperú exige acciones del Estado
La empresa estatal ha hecho un llamado urgente a las autoridades competentes para que tomen medidas concretas dentro de sus atribuciones y se proteja la integridad del Oleoducto Norperuano, catalogado como Activo Crítico Nacional. “La continuidad de estos actos vandálicos no solo compromete la sostenibilidad operativa del ONP, sino que representa un grave daño para el ambiente y la salud de las personas”, advirtió la empresa en su comunicado oficial.