Transporte

Autoridad incentiva transporte individual sostenible, pero nueva normativa complica el uso de bicicletas

El uso de transportes unipersonales se ha convertido en la mejor opción ante el alto índice de casos positivos en los transportes públicos. Y la bicicleta es uno de los medios de transporte que permite cumplir a cabalidad el distanciamiento social, a diferencia del uso de buses y el metro donde, además de las colas, se está en contacto con puertas, pasamanos, monedas, billetes, barandas y otros pasajeros.

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Es así que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones viene modificando los patrones de movilidad a medios no motorizados. El objetivo es promover el uso de la bicicleta, pero el pedaleo se estrella con la infraestructura. Sólo 14 de los 43 distritos tienen ciclovías, pero estas no se interconectan.

El reto de transformar Lima en una ciudad más amigable con el uso de bicicletas está puesto sobre las pistas.

En abril de 2019 se publicó la Ley Nº 30936 que promueve el uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible. La norma ordenaba al Ejecutivo a emitir un reglamento en un plazo de 120 días hábiles para su aplicación. Paso lo de casi siempre y el plazo venció hace diez meses. Pero el diseño de las reglas se ha retomado. A esta tarea se le suma generar una red de ciclovías verdaderamente conectada de 301 kilómetros de tramos entrecortados.

“La solución es que un importante porcentaje de personas que realizan viajes cortos se movilice en una bicicleta”, apunta María Jara, presidenta de la Autoridad de Transporte Urbano. “Se ha registrado que hay un 30% de los viajes diarios de menos de 7 kilómetros. Estos, actualmente, son atendidos por combis, colectivos, buses o mototaxis. Son tramos cortos. Esos son los viajes que se pueden hacer en dos ruedas sin problemas”, señaló Jara.

Esta ciclovía estará comprendida en 3 etapas de ampliación. La primera iniciará con 142 kilómetros, la segunda de 89 kilómetros y la tercera será de 70 kilómetros, a lo largo de Lima y Callao. Para el gerente general de la Fundación Transitemos, Alfonso Flórez, esta forma de transporte durante la pandemia será la mejor opción. “No hay modo más seguro para movilizarse contra la COVID-19 que usando una bicicleta. Creo que es el momento oportuno para que se fomente y para eso se está fortaleciendo una red de ciclovías integrada”, considera.

Por otro lado, para la directora ejecutiva de Lima Cómo Vamos, Mariana Alegre, es claro que el fomento del uso de la bicicleta es una política pública compleja. Subir el nivel de preferencia de este medio de transporte en la rutina diaria no solo pasa por la infraestructura y las ciclovías.

A pesar de los esfuerzos planteados, un conjunto de normas recientemente publicado desconcierta a los ciclistas, pues se les exige ciertos “estándares” para hacer uso de la misma, de lo contrario se puede hacer acreedor a una multa. Esta norma permitiría que un policía pueda ponerle una multa de S/ 172 a quien vaya en bicicleta a la bodega sin una “prenda de material reflectante” o con la bocina malograda.

De acuerdo a la ley publicada en El Peruano, “conducir una bicicleta sin contar con un sistema de frenos, luces, sistema sonoro, láminas retroreflectantes; será acreedor a una multa del 4% de una UIT”. Cabe preguntarse, por ejemplo, si el sistema de luces tendría que exigirse según la hora.

Otro problema será el uso espontáneo de la bicicleta, en caso de usar el servicio de estos vehículos compartidos que funcionan en distritos como Miraflores o San Borja, pues sin casco ni vestimenta colorida a la mano los ciudadanos no se podrán subir. La regulación es vital pero la diferencia entre incentivos y frenos no está todavía clara. 

Extraído de: Caretas

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