Combustible
El GNV tiene potencial para crecer en Perú pero necesita una estrategia estatal firme para su masificación
Pese a su notable ahorro frente a los combustibles tradicionales y a que Perú cuenta con importantes reservas de gas natural, el uso del Gas Natural Vehicular (GNV) sigue siendo marginal en el país. La falta de una política pública clara y de un plan estratégico del Estado estaría frenando su expansión, según advierte la Asociación Automotriz del Perú.
Sin impulso estatal
Al cierre del primer trimestre de 2025, el parque vehicular a GNV alcanzó las 344,085 unidades, creciendo un 7.5% respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la conversión de vehículos cayó un 13.3% en el mismo lapso, con apenas 10,255 conversiones a nivel nacional.
La paradoja es evidente: el GNV representa un ahorro sustancial para los usuarios —con S/ 229 millones ahorrados frente al gasohol— pero no logra despegar. El precio promedio del GNV es de S/ 1.78 por m³, frente a los S/ 14.59 por galón del gasohol regular. Una vez equiparados ambos valores, el gasohol es 2.4 veces más caro, lo que representa un gran incentivo económico para el cambio que no se está capitalizando.
Obstáculos
El bajo dinamismo en las conversiones responde, según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), a la ausencia de una política pública integral que fomente el uso del GNV de forma sostenida.
Actualmente existen 345 estaciones de carga, pero el 85.8% están en Lima, lo que limita su desarrollo en las regiones. Del mismo modo, la reducción de talleres de conversión (296 en total, con una caída de 3.3%) evidencia el debilitamiento del ecosistema técnico-comercial necesario para masificar el GNV.
Además, persisten trabas fiscales que desincentivan la conversión. Las empresas importadoras enfrentan dificultades para deducir el ISC en vehículos que se convierten antes de su venta interna, generando una «bolsa» de impuestos no recuperables. Esto encarece los costos y frena la oferta de vehículos GNV nuevos, pese a los objetivos del Estado de impulsar energías más limpias.
Urge descentralizar
“La solución no es técnica, sino de gestión pública”, advirtió Alberto Morisaki, gerente de Estudios Económicos de la AAP. Perú cuenta con una de las reservas más importantes de gas natural en la región, pero su uso en el transporte es aún marginal.
Morisaki insistió en que se necesita una estrategia nacional articulada que incluya financiamiento accesible, ampliación de infraestructura, eliminación de trabas burocráticas y una política fiscal coherente. Además, se requieren campañas de educación para contrarrestar los mitos que persisten entre los conductores sobre la supuesta pérdida de potencia, daños al motor o inseguridad por fugas.
GNV para el transporte público
El uso del GNV en transporte público y flotas estatales aún es incipiente. Del total del parque vehicular a gas natural, el 96.3% son vehículos livianos, mientras que ómnibus, minibuses y camiones representan una fracción mínima. Esta brecha limita el impacto de la masificación en términos de reducción de emisiones y dependencia del diésel.
Para revertir esta situación, la AAP propone inversiones público-privadas, mejoras normativas y un rol más proactivo del Gobierno que dé señales claras al mercado. Solo así se podrá transformar el GNV en una alternativa energética viable, competitiva y sostenible para el futuro del transporte en el país.