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El Sur del Perú y el gasoducto
Por: Renato Lazo Bezold
Instituto Peruano de Promoción del Gas Natural y la Eficiencia Energética
El próximo 24 de enero, deberá definirse la suerte del Gasoducto Sur Peruano; ese día vencerá el plazo contractual para el cierre financiero del proyecto que fuera concesionado por el estado peruano al consorcio conformado por Odebrecht (Brasil), Enagas (España) y GyM (Perú).
La bancabilidad
Tras el gigantesco escándalo internacional que involucra a las más importantes constructoras brasileras y que tiene como uno de sus principales protagonistas a Marcelo Odebrecht y a un sinfín de ejecutivos de dicha compañía y políticos que, en toda Latinoamérica, habrían participado en actos de corrupción con la intención de beneficiar sus inversiones en diversos países de Latinoamérica; la bancabilidad del proyecto Gasoducto Sur Peruano parece poco menos que probable.
Lo que urge, por tanto, es que nuestras autoridades, los políticos, los técnicos, los periodistas y cada uno de nosotros (la población peruana) podamos distinguir la importante diferencia que existe entre la concesión que fuera otorgada a Odebrecht y sus socios para la construcción y posterior operación del proyecto denominado Gasoducto Sur Peruano, y la necesidad que tiene el país y en especial el sur de nuestra patria de no seguir postergando esta importante obra.
Conocer a los corruptos
En efecto, es absolutamente necesario que nuestro estado aplique contra aquellas personas (naturales o jurídicas) que resulten probadamente responsables de estos actos de corrupción todas las sanciones que la ley prevea; asimismo, es necesario que nuestra sociedad conozca oportunamente aquellos entretelones en los que, malos políticos, hipotecaron o vendieron el futuro de nuestro país a cambio de unas “propinas” (término que curiosamente utiliza el portugués para referirse a la coima).
Investigaciones serias
También es necesario que no se mancillen nombres, pues desconocemos hasta qué punto los socios de Odebrecht son o no inocentes. Pero, las investigaciones realizadas por las autoridades norteamericanas en este tema son tan serias y completas que obligaron (en su momento) al gobierno brasilero a levantar los cercos y demás protecciones que los más altos ejecutivos y políticos involucrados habían levantado y tejido en los poderes ejecutivo y legislativo brasilero para evitar la acción de la justicia; y el caso es tan sólido que incluso un caso “archivado” como el denominado “Castillo de Arena” será reabierto para sancionar a los culpables. A nosotros, los peruanos, sólo nos queda esperar que nuestras autoridades actúen transparentemente y que, en pocos meses, sepamos qué políticos y cuántos de ellos fueron parte de esta red internacional de la corrupción, para exigir que sean encarcelados y debidamente sancionados.
Es importante el «gasoducto»
Sin embargo, lo que no podemos olvidar y debemos evitar confundir es esta nauseabunda situación con la necesidad de que nuestro país cuente a la brevedad posible con un ducto que, transcurra la sierra y conecte las distintas ciudades del sur.
Se proyecta revivir proyecto desechado
En días pasados y de manera constante hemos podido ver, leer y escuchar a diversos economistas, políticos (incluido algún exministro), periodistas y “técnicos” dándonos el mensaje que el gasoducto al sur es una obra innecesaria, poco estudiada o inviable que debe ser archivada por el gobierno de turno y olvidada por la población; se plantea incluso revivir un proyecto que fue desechado en 2008 por su poca conveniencia para el país, por el que se pretendía extender un ducto por la costa y posteriormente llevar a las ciudades del sur
(Arequipa, Cusco, Puno, Moquegua y Tacna) el gas a través de camiones (¿?); y, los impulsores de esta posición, presionan al gobierno para que se ponga –una vez más- en duda la vigencia de la norma de afianzamiento de la seguridad energética (que garantiza el retorno de la inversión en el ducto, en tanto se genera la demanda de gas suficiente) a través de la tarifa eléctrica.
Obra muy necesaria
En otras palabras, se está aprovechando la circunstancia en que nos ha puesto la podredumbre empresarial de Odebrecht y su fatal encuentro con la falta de honestidad y angurria del político peruano; para justificar la postergación de un proyecto que resulta absolutamente necesario para el desarrollo de nuestras regiones y la descentralización del país.
En efecto, eliminar la norma de afianzamiento de seguridad energética, hará inviable este proyecto, pues encontrar algún inversionista que esté dispuesto a construir tamaña obra (y especialmente encontrar algún banquero que esté dispuesto a financiarla en estas circunstancias), será prácticamente imposible.
Creer que en su reemplazo el gobierno podrá dar algún tipo de subvención es irracional, pues los peruanos hemos aprendido que “no hay merienda gratis”, que las subvenciones sólo trasladan los costos de hoy a futuras generaciones y por tanto, el proyecto se hará inviable.
Con los generadores eléctricos
Por el contrario, pensar que los industriales y generadores eléctricos paguen hoy un sobre precio (para construir el ducto) para ahorrar en el futuro con el gas que llevemos al sur (cuando el precio internacional del petróleo suba), es perfectamente posible, además de justo. No podemos olvidar que la demanda eléctrica en el país, crece año a año (la producción de electricidad acumulada a noviembre del 2016 creció 7.4% con respecto a su similar del 2015, y en los últimos años con una variación porcentual de 6.2%). Este sostenido crecimiento de la demanda eléctrica asegurará la operación continua de la infraestructura de generación térmica que se plantea desarrollar en el sur.
¿Gasoducto o gas a camiones?
Pero pensar que desde un ducto en la costa se podrá transportar en camiones a las ciudades del sur (cuyas más grandes poblaciones están cercanas a la sierra) el gas natural, es sinónimo de postergar la posibilidad de hacer más competitivas a dichas ciudades y de permitir a la incipiente industria (que gracias al esfuerzo de emprendedores) allí se ha generado; es amputar a estos sus posibilidades de crecer y condenarlos a una pronta extinción; o es que alguien se ha tomado el trabajo de calcular la cantidad de camiones de GNC o incluso de GNL que se necesitarían para llevar el gas natural a una mina como, por ejemplo, Cerro Verde(?); o es que quizás (antes de expresar tan libremente su “letrada” opinión se han tomado al menos la molestia de considerar la realidad de las carreteras actuales y evaluar si podrían hacer viable esta tarea y/o, si han acaso calculado, el valor de las inversiones que supondría (además del tiempo que se necesitaría) ampliar las carreteras que van desde la costa a los asentamientos industriales y humanos de ciudades como Arequipa, Cusco, Tacna, Moquegua o Puno(?).
La inconveniencia no coincide con nuestras necesidades
No nos cabe duda que el supuesto y hoy difundido “análisis” de la inconveniencia del gasoducto al sur del país ha omitido revisar estos aspectos, y aunque las opiniones vertidas por estos “especialistas” suenan bien, no se condicen con las necesidades de desarrollo del país, ni siquiera en términos económicos; pero especialmente, no se condicen con nuestras necesidades sociales, o es que se han preguntado si acaso no resulta socialmente impostergable que podamos llevar gas a las escuelas de las alturas de Puno y Arequipa(?); allí donde año a año desde la capital organizamos “grandes cruzadas” para enviar ropas de abrigo para los niños y madres de esos pueblos que se ven afectados por las “heladas”, pero que olvidamos y postergamos cuando tenemos (desde Lima) la posibilidad de brindarles el acceso a las bondades de este combustible.
Suficientes reservas
Además, se pretende justificar el descarte de este importante proyecto en que no contamos con las reservas de gas natural suficientes…, nada más falso y equivocado que ello, sólo Camisea (al último trimestre de 2016) contabilizaba 10.3 TPC y luego que CNPC declarara comerciales las suyas, tendríamos algo más de 15 TPC probadas, pero con un potencial de al menos 50 TPC (lo que a groso modo equivale a más de 25 años de uso intensivo del gas natural en todo el país e inclusive exportándo); es decir, si algo tiene el país es gas natural. Entonces, está plenamente justificada la demanda de las provincias del sur del país para contar, a la brevedad, con este importante recurso el cual, como país, debemos pensar en explotar de manera que permita industrializar y desarrollarlas y, a la vez, brindándonos seguridad energética al generarse este nuevo núcleo generador de electricidad y para ello es necesario que el ducto cruce por la sierra de nuestro territorio, de otra manera ello se haría absolutamente inviable.
No perdamos la oportunidad de descentralizar
Está claro que, si seguimos confundiendo la concesión otorgada a Odebrecht con el ducto de gas natural al sur, estaremos postergado indefinidamente el desarrollo del país y con ello la posibilidad de descentralizarlo. Lo cual no sólo afectará a las ciudades que conforman dicha macro región, sino también a Lima, pues esta ciudad está tugurizada y no da para más seguirla recargando y convirtiéndola en el “hueco negro” que absorbe indefinida e ilimitadamente los recursos de las demás regiones de nuestro país, beneficiando a sólo unos cuantos.
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Salió EL GAS NOTICIAS edición N° 111 con las principales noticias del sector gas
La nueva edición de la revista EL GAS NOTICIAS reúne las principales noticias, análisis y tendencias de la industria de los hidrocarburos, con especial atención al mercado de GLP, la expansión del gas natural y el desarrollo del GNL en el transporte pesado. La publicación incluye una amplia cobertura del 1.er Congreso Internacional de GLP y de la XV Conferencia de Gas Natural 2026, encuentros que congregaron a especialistas y representantes del sector para debatir sobre el futuro energético del Perú.
Accede al contenido digital 👉 https://lnkd.in/p/dJeWUyAb
Autogás y masificación del gas natural
La edición destaca el posicionamiento del Perú como dinamizador del mercado de Autogás en América Latina. Jovan Pastor, presidente de la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL), resalta la presencia de más de 1,700 gasocentros y una penetración del GLP del 14% en el parque automotor liviano.
Asimismo, se analiza el impacto de la permisología en la expansión del gas natural. Miguel Maal, experto en energía y gas natural en Latinoamérica, advierte que la fragmentación de los permisos y la falta de autorizaciones integrales pueden retrasar proyectos y desalentar nuevas inversiones.

GNL: oportunidades para el transporte pesado
La revista también aborda las perspectivas de crecimiento del Gas Natural Licuado (GNL) en el transporte pesado. Según las proyecciones del economista Walter Espinoza Villaverde, si se mantienen las condiciones de rentabilidad, el Perú podría pasar de seis estaciones operativas a unas 15 y alcanzar entre 1,500 y 2,000 vehículos a GNL en los próximos cuatro años.
En otro análisis, Noel Ñiquen, jefe de Proyectos y presidente del Comité Técnico de Gas del Colegio de Ingenieros del Perú, examina los vacíos regulatorios que afrontan los nuevos modelos de GNL, el transporte pesado y los sistemas fuera de red.
Fiscalización y retos del mercado de GLP
Entre los temas destacados figura el análisis de los más de 3,300 incumplimientos registrados en el sector GLP, que evidencia la necesidad de reforzar los controles, la trazabilidad y la prevención de riesgos regulatorios, de seguridad y ambientales. El tema es abordado por José Antonio Barrera Ayala, socio de JBA Legal Consulting.
La publicación dedica, además, varias páginas al 1.er Congreso Internacional de GLP 2026, organizado por la SPGL, que reunió a especialistas nacionales e internacionales de Brasil, Colombia, Argentina, Ecuador, México y otros países para analizar los desafíos y oportunidades del mercado peruano y latinoamericano.
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La revista EL GAS NOTICIAS reafirma así su compromiso con la información especializada, el análisis técnico y la cobertura de los principales acontecimientos de la industria energética.
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Marina de Guerra alerta sobre oleajes anómalos en el litoral peruano hasta el 19 de octubre

La Dirección de Hidrografía y Navegación advirtió que el fenómeno marítimo comenzará con intensidad ligera el 15 de octubre y alcanzará niveles moderados desde el viernes 16. Las autoridades y la población deberán adoptar medidas preventivas para evitar accidentes y daños materiales.
La Marina de Guerra del Perú emitió una alerta ante la previsión de nuevos oleajes anómalos en la costa nacional, fenómeno que se presentará entre el 15 y el 19 de octubre, de acuerdo con el Aviso Especial de Oleaje N.º 40-26 de la Dirección de Hidrografía y Navegación (DHN).
Según las estimaciones de la entidad, las condiciones del mar comenzarán con oleajes de intensidad ligera el jueves 15 de octubre y aumentarán a niveles moderados el viernes 16. Posteriormente, se espera que el fenómeno disminuya progresivamente hasta alcanzar niveles bajos a partir del domingo 18.
El evento marítimo abarcará sectores del litoral peruano, desde la zona norte, entre Tumbes y Salaverry, hasta el litoral sureste. La institución advirtió que las playas abiertas y semiabiertas podrían verse especialmente afectadas en las zonas norte, centro y sur del país.
Autoridades deberán reforzar las medidas preventivas
Ante este escenario, la Marina de Guerra recomendó a los gobiernos regionales y municipales, las capitanías de puerto y las empresas vinculadas a las actividades acuáticas implementar las medidas de prevención correspondientes durante la vigencia de la alerta.
El objetivo es reducir los riesgos de accidentes, proteger la integridad de las personas y prevenir posibles daños a las instalaciones y los bienes ubicados en las zonas costeras.
Recomendaciones para la población
La advertencia también está dirigida a los ciudadanos que desarrollan actividades en el litoral, especialmente quienes participan en labores portuarias, pesqueras, deportivas y recreativas.
La institución exhortó a respetar las disposiciones de seguridad que se establezcan en cada zona y a mantenerse informados sobre las condiciones del mar durante los días de mayor intensidad.
Asimismo, se recomienda actuar con precaución al acudir a las playas y evitar las actividades marítimas en los sectores donde las autoridades dispongan restricciones.
La alerta se mantendrá vigente hasta el 19 de octubre, por lo que las autoridades y la población deberán permanecer atentas a las actualizaciones oficiales sobre la evolución de los oleajes anómalos en el litoral peruano.

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El Niño Costero: cinco medidas para reducir el riesgo de inundaciones en Lima

El crecimiento urbano y la limitada capacidad de algunos sistemas de drenaje plantean nuevos desafíos para la ciudad ante precipitaciones de mayor intensidad.
En una ciudad como Lima, donde gran parte de la superficie urbana está cubierta por pistas, veredas, edificaciones y otras superficies impermeables, una lluvia intensa puede convertirse rápidamente en un problema de acumulación de agua. Un reciente análisis de la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO) advierte que importantes vías de la capital, como la Vía Expresa, Javier Prado, Arequipa, Túpac Amaru, Faucett y las Panamericanas, presentan riesgo de inundación ante precipitaciones intensas, poniendo nuevamente sobre la mesa el desafío de gestionar las aguas pluviales.
Este escenario cobra mayor relevancia ante la temporada de lluvias y la alerta vigente por El Niño Costero. Para Luis Basadre, ingeniero de Pavco Wavin, es importante que las ciudades estén mejor preparadas para estos eventos. Para ello, la planificación debe considerar cómo evacuar el agua de lluvia, y también cómo recogerla, conducirla, almacenarla y, cuando sea posible, aprovecharla o permitir que se filtre en el suelo.
“Cuando una ciudad recibe en poco tiempo un volumen de agua superior al que sus sistemas pueden manejar, la solución no debería pensarse únicamente desde la evacuación. La planificación urbana puede incorporar distintas estrategias para gestionar el agua desde el lugar donde se genera y reducir la presión sobre las redes existentes”, explica el ingeniero de Pavco Wavin.
Al respecto, Basadre identifica cinco acciones que las ciudades pueden considerar para gestionar mejor el agua de lluvia:
1. Identificar cómo se mueve el agua antes de que ocurra una emergencia: Conocer las pendientes del terreno, las zonas por donde corre el agua, las superficies que impiden su filtración y los puntos donde suele acumularse permite definir qué soluciones necesita cada espacio.
2. Combinar distintas estrategias de drenaje: Los sistemas tradicionales de conducción siguen siendo necesarios, pero pueden complementarse con alternativas que retengan temporalmente el agua y regulen su descarga, especialmente durante lluvias intensas que pueden sobrecargar las redes.
3. Incorporar soluciones de almacenamiento e infiltración: En determinados proyectos, existen sistemas que permiten gestionar el agua desde el propio terreno. AquaCell de Pavco Wavin, por ejemplo, es una solución modular que permite almacenar temporalmente el agua de lluvia y, según las características del suelo y el diseño, facilitar su infiltración, reutilización o descarga controlada. Esto ayuda a distribuir mejor el manejo del agua y reducir la carga sobre las redes de drenaje convencionales.
4. Considerar el agua de lluvia como un recurso: Además de evacuarla, es posible evaluar su aprovechamiento para determinados usos no potables, siempre que las condiciones del proyecto lo permitan. Esto puede contribuir a reducir la demanda de otras fuentes de abastecimiento.
5. Diseñar pensando en los próximos años: La planificación debe considerar que las lluvias y la disponibilidad de agua pueden cambiar con el tiempo. Evaluar estos escenarios desde el diseño permite desarrollar infraestructuras con mayor capacidad para responder a las necesidades futuras.
Este desafío cobra especial relevancia en el Perú, ya que, un estudio de SUNASS y SENAMHI proyectó que la disponibilidad de agua en las cuencas que abastecen a las ciudades podría reducirse hasta en 25% entre 2036 y 2065 por efectos del cambio climático. Por ello, las ciudades necesitan prepararse tanto para las lluvias intensas como para un futuro con menor disponibilidad de agua. “Planificar la infraestructura desde el inicio permite responder mejor a las lluvias y aprovechar el agua de manera más eficiente. El reto está en incorporar estas soluciones desde el diseño de los proyectos, considerando las características de cada zona y las necesidades de las ciudades”, finalizó el ingeniero de Pavco Wavin.

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