Energía

Energía eléctrica podría subir ante falta de exploraciones de gas natural

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En las proyecciones de inver­sión privada del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para este año, se prevé una re­cuperación de la inversión en hidrocarburos (21 .7%), pero esta se centra en la producción petrolera, no se incluye ni un sol para exploración de nuevas re­servas de gas natural.
En el Perú no se realizan in­versiones para exploración gasífera desde hace ocho años; la última la desarrolló CNPC, el año 2016, en el Lote 58, que le permitió confirmar reservas probadas por 3.9 tri­llones de pies cúbicos de gas natural, pero que hasta ahora no se explotan.
La consecuencia de esta pa­rálisis es una creciente depen­dencia de las importaciones de gas licuado de petróleo (GLP), que en el Perú se procesan a partir de los líquidos de gas na­tural, que se extraen de la ex­plotación de gas del yacimiento Camisea.


Consecuencias

Según César Butrón, presiden­te del COES, una consecuencia a largo plazo si es que no se ha­cen nuevas inversiones en ex­ploración gasífera, puede ser un incremento de costos para los consumidores eléctricos.
Actualmente, cerca de la mi­tad de la producción eléctrica se sustenta en centrales térmi­cas a gas natural, y que el 2023, ante la sequía y contracción de la producción con hidroeléctri­cas, el uso de esas plantas, pero también otras a Diésel, evitó restricciones en el suministro de electricidad.
Butrón señaló que, si bien se conoce que hay bastante más gas natural en el subsuelo, existen razones para que no se desarrollen esos yacimientos.


Razones
Una de ellas, consideró Butrón, es que no hay la seguri­dad de armar un modelo de negocio con contratos de largo plazo con consumidores de ese gas, que a su vez permitan financiar las inversiones que se requieren para hacer más ex­ploración y desarrollo.
Para enfrentar esta situa­ción, y antes que concluya el contrato de Camisea el año 2040 (para explotación del Lo­te 88) con una anticipación de entre cinco a diez años se ten­dría que empezara buscar al­ternativas (para la generación con gas).
Estas últimas, anotó, po­drían ser más centrales hi­droeléctricas, o la construc­ción de centrales geotérmicas, más centrales eólicas y sola­res, o una combinación de to­das esas tecnologías, en tal magnitud que puedan reem­plazar a las actuales térmicas a gas.
Sin embargo, el problema, subrayó, no es técnico, sino económico, pues si bien hay otras tecnologías (sin gas) que podrían resolver la generación a futuro, la consecuencia será el efecto en los precios finales de la electricidad (más caros que los actuales).

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