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GLP: El combustible clave para cerrar brechas de pobreza energética en provincias [VIDEO]

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En un país donde millones de hogares aún cocinan con carbón o leña, el gas licuado de petróleo (GLP) se presenta como una solución inmediata y realista para combatir la pobreza energética, especialmente en las regiones donde el gas natural (GN) no es una opción viable.

César Gutiérrez, ex presidente de Petroperú y especialista en hidrocarburos, advirtió que el país debe priorizar la atención de las necesidades básicas antes de pensar en proyectos de gran escala que no siempre son rentables o sostenibles en todo el territorio.

“Preocupémonos por las prioridades. Hay pobreza energética expresada en millones de hogares que cocinan con carbón y leña. Resolvamos primero eso y luego pensemos en otra cosa con los recursos que hay, como el GLP”, afirmó Gutiérrez.


El GLP como solución inmediata

Para el especialista, el GLP no es una preferencia personal, sino la opción más lógica y económica, especialmente en las provincias donde la infraestructura para el gas natural comprimido (GNV) no es rentable.

“En el caso del gas vehicular en provincias, el GLP es la mejor alternativa, no porque me guste, sino sencillamente porque es la opción más económica. Para las estaciones de servicio en provincia, no es negocio el GNV”, explicó.

Según Gutiérrez, los números lo demuestran: mientras en 2006 una estación de servicio de GNV recibía cerca de 1,000 vehículos por día, hoy el promedio ha caído a entre 500 y 600 vehículos, y el negocio se concentra principalmente en Lima, con un total de 339 estaciones a nivel nacional.


Una apuesta que necesita respaldo

El especialista plantea que, más que expandir de manera forzada el GNV, se debe potenciar el GLP como combustible principal en las zonas donde la demanda lo justifique y donde la inversión en infraestructura pueda ser recuperada razonablemente.

“El negocio del GNV está saturado en Lima y no tiene sentido replicarlo en provincias si no hay condiciones mínimas. En cambio, el GLP puede atender con eficiencia y a bajo costo a miles de familias que hoy dependen de fuentes contaminantes para cocinar”, precisó.


Una oportunidad para reducir la desigualdad energética

El uso del GLP no solo permite una mejor calidad de vida, sino que además representa una herramienta efectiva para reducir las emisiones contaminantes en las zonas más alejadas del país. Gutiérrez concluyó que “antes de pensar en megaproyectos, hay que atender lo urgente: la pobreza energética”.

En ese sentido, el GLP se consolida como un aliado estratégico para cerrar brechas, fomentar el desarrollo regional y construir un país más equitativo desde la energía.

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