Hidrocarburos
Nueva Refinería Talara reiniciará operaciones el 5 de agosto tras paralización por falta de crudo y problemas financieros
La Nueva Refinería Talara (NRT) permanece paralizada debido a una severa crisis de liquidez que impidió la compra de petróleo crudo para su procesamiento, situación agravada por los oleajes anómalos que dificultan la descarga de combustible en el terminal marítimo. Petroperú prevé reiniciar progresivamente las operaciones de la planta a partir del 5 de agosto, una vez que logre concretar la recepción del crudo necesario para reactivar la producción.
La falta de liquidez obligó a detener la producción
La paralización de la Nueva Refinería Talara responde principalmente a la falta de recursos para adquirir petróleo crudo, consecuencia de la delicada situación financiera que atraviesa Petroperú. La empresa estatal mantiene una deuda cercana a los US$ 8.000 millones, compromisos que incluyen obligaciones con bonistas internacionales, proveedores de crudo, entidades respaldadas por CESCE y el propio Estado peruano.
Esta situación limitó la capacidad de abastecimiento de materia prima para una instalación diseñada para procesar 95.000 barriles diarios, considerada la principal refinería del país.
Reinicio de operaciones está previsto para el 5 de agosto
Petroperú proyecta que la reactivación de la Nueva Refinería Talara se realizará de manera progresiva a partir del 5 de agosto, una vez que se concrete la descarga del petróleo crudo requerido para reiniciar el proceso de refinación.
La planta, que inició operaciones comerciales a finales de 2023 luego de su proceso de modernización, ha registrado durante 2026 diversas interrupciones tanto por factores técnicos como financieros.
Oleajes anómalos agravan la crisis operativa
A la falta de liquidez se suma un factor externo que ha complicado aún más la situación. Los oleajes anómalos registrados en el litoral norte obligaron al cierre temporal del puerto de Talara, impidiendo que las embarcaciones puedan atracar y descargar combustible de forma segura.
Esta condición marítima retrasó la llegada del crudo necesario para la reanudación de las operaciones y prolongó la paralización de la refinería.
La paralización generó un efecto en cadena
La inactividad de la planta también provocó la saturación de la capacidad de almacenamiento de petróleo nacional en Talara. Al no procesarse el crudo diariamente, los tanques disponibles alcanzaron su límite, reduciendo el espacio para recibir nuevos cargamentos provenientes de la selva y de los lotes petroleros del norte.
Como consecuencia, incluso si se resolvieran los problemas de pago, la infraestructura disponible no permitiría recibir inmediatamente los grandes volúmenes transportados por los buques internacionales, generándose un círculo vicioso que retrasa la normalización de las operaciones.
La combinación de restricciones financieras, limitaciones logísticas y condiciones marítimas adversas mantiene a la Nueva Refinería Talara en una situación operativa crítica, mientras el sector energético permanece atento al cumplimiento del cronograma de reinicio previsto para el 5 de agosto.