GLP
No es seguro que Perú concentre el 90% de su almacenamiento de GLP en Pisco y Callao, advierte la SPGL
La concentración de la infraestructura y la dependencia de las importaciones exponen el abastecimiento nacional ante contingencias naturales, operativas y logísticas. El gremio plantea desarrollar terminales en el norte y sur, descentralizar el almacenamiento y diversificar las fuentes de suministro.
Pisco y Callao concentran la capacidad de almacenamiento
El 90,1% de la capacidad nacional de almacenamiento de gas licuado de petróleo (GLP) se concentra en Pisco (62,6%) y el eje Callao–Ventanilla (27,5%), según cifras al cierre de 2025. Esta distribución representa una vulnerabilidad para la seguridad energética, debido a que cualquier interrupción en estos puntos estratégicos podría afectar el abastecimiento en el resto del país.
El riesgo adquiere mayor relevancia porque el Perú es el tercer mercado de GLP de América Latina, con un consumo superior a 2,3 millones de toneladas anuales. Este combustible es utilizado por el 70% de los hogares, cerca de 700 mil vehículos —equivalentes al 20% del parque automotor— y más de 250 mil establecimientos comerciales, además de sectores productivos como la industria avícola, agroindustrial, pesquera y textil.
Durante 2026, esta vulnerabilidad quedó en evidencia con la crisis energética de marzo, los cierres de puertos por oleajes anómalos y las interrupciones de carreteras ocasionadas por lluvias intensas en el sur del país.
Dependencia de las importaciones y rutas internacionales
A los riesgos internos se suma que las importaciones representan el 46% de la oferta nacional de GLP. De ese volumen, el 88% proviene de la Costa del Golfo de Estados Unidos, lo que exige utilizar el Canal de Panamá y expone al suministro a posibles restricciones en esta ruta.
Ante este escenario, Janinne Delgado Silva, directora ejecutiva de la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL), señaló durante el IX Congreso Nacional de Grifos y Estaciones de Servicios, organizado por AGESP, que el país necesita más infraestructura de recepción y almacenamiento, así como alternativas logísticas que permitan garantizar el suministro a las 25 regiones.
“Importar no constituye un riesgo per se, sino una herramienta de competitividad, siempre que se cuente con la infraestructura de recepción, almacenamiento y distribución adecuada”, sostuvo. Asimismo, remarcó que ampliar la capacidad de almacenamiento y habilitar nuevas rutas de abastecimiento son medidas vinculadas directamente con la seguridad energética nacional.
SPGL propone nuevos terminales y diversificación de proveedores
Como solución estructural, el gremio plantea establecer condiciones regulatorias que faciliten la inversión privada en terminales de GLP en el norte y sur del país, además de implementar instalaciones de almacenamiento descentralizadas en puntos estratégicos del territorio.
La propuesta también contempla diversificar los mercados de origen del GLP importado e incorporar a Argentina como proveedor alternativo. Su potencial exportador podría crecer de 1,6 millones de toneladas en 2025 a 4,15 millones hacia 2030, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta.
Según la SPGL, esta alternativa permitiría reducir la dependencia de una sola fuente internacional y complementar las rutas marítimas con transporte terrestre, conexiones por ductos y operaciones de cabotaje, ampliando las opciones de distribución ante eventuales interrupciones.
Flexibilidades logísticas frente al fenómeno El Niño
Ante la posibilidad de nuevas contingencias asociadas al fenómeno El Niño, la SPGL considera necesario convertir en mecanismos permanentes las flexibilidades logísticas aplicadas durante la emergencia de marzo de 2026.
El gremio informó que presentó al Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) y al Ministerio de Energía y Minas (MINEM) una propuesta orientada a fortalecer la continuidad del servicio y reducir el impacto de posibles interrupciones en el abastecimiento nacional de GLP.