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Plantean construir nuevas esferas de almacenamiento de GLP fuera de Lima ante el riesgo de El Niño

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Las empresas del sector proponen ampliar la capacidad de reserva en Arequipa, Ilo y La Libertad para reducir la dependencia de los terminales de Callao y Pisco. Los proyectos podrían ejecutarse mediante asociaciones público-privadas y tardar hasta tres años.

El riesgo de interrupciones en las carreteras por lluvias intensas, huaicos e inundaciones asociados al Fenómeno de El Niño ha puesto en agenda la necesidad de fortalecer la seguridad del abastecimiento de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en el Perú. Frente a este escenario, representantes del sector energético plantean habilitar rutas alternas, reforzar la coordinación con países vecinos y ampliar la infraestructura de almacenamiento fuera de Lima.

Estas propuestas fueron presentadas durante el 1.er Congreso Internacional del GLP, organizado en Lima por la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL). En el encuentro, representantes de entidades públicas y empresas distribuidoras advirtieron que diversas regiones dependen de corredores viales que podrían quedar bloqueados durante varios días, poniendo en riesgo el suministro de este combustible.

Regiones podrían quedarse con reservas de GLP para solo dos días

Una de las principales preocupaciones del sector es la limitada capacidad de almacenamiento disponible en determinadas instalaciones. Según lo expuesto durante el congreso, algunos establecimientos cuentan con inventarios suficientes para cubrir apenas uno o dos días de demanda, un margen reducido ante una interrupción prolongada del transporte.

Óscar Echegaray, gerente de Supervisión de Energía de Osinergmin, advirtió que los huaicos y bloqueos ocasionados por las precipitaciones pueden dejar a determinadas regiones en una situación vulnerable debido a sus escasas reservas.

Ante este panorama, el organismo regulador aprobó un Plan de Acción Institucional para los sectores de energía y minería y solicitó a las empresas activar sus protocolos de contingencia. Asimismo, intensificó las inspecciones en plantas envasadoras del norte del país, con especial atención a los sistemas de drenaje y las medidas de protección de las instalaciones eléctricas frente a lluvias intensas.

Rutas alternas para garantizar el transporte de GLP

Entre las medidas prioritarias figura la identificación y habilitación de vías alternativas que permitan mantener el traslado de GLP hacia las zonas con mayor riesgo de aislamiento. Esta labor involucra al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), Provías Nacional, Provías Descentralizado y los gobiernos regionales.

La disponibilidad de rutas secundarias permitiría reducir el riesgo de desabastecimiento y limitar los sobrecostos logísticos derivados de las interrupciones en la red vial.

Ignacio Schneider, gerente general de Limagas, señaló que las compañías están evaluando sus condiciones operativas, los accesos a sus instalaciones y las alternativas para mantener sus actividades durante una emergencia.

El ejecutivo también destacó la importancia de coordinar con el Ministerio de Energía y Minas (Minem) y Osinergmin para establecer medidas temporales que otorguen mayor flexibilidad al transporte y a las operaciones de distribución, sin comprometer la seguridad.

La situación resulta especialmente delicada en algunas localidades del norte. Durante el congreso se indicó que el reabastecimiento de las plantas de Tumbes puede demorar entre seis y siete días cuando se presentan dificultades en las rutas de transporte.

Perú evalúa coordinación logística con Ecuador y Chile

Otra alternativa planteada durante el encuentro consiste en establecer mecanismos de cooperación con Ecuador y Chile para facilitar el movimiento de unidades de transporte en situaciones de emergencia.

La propuesta contempla evaluar el aprovechamiento de infraestructura logística disponible en ambos países cuando los daños en las carreteras peruanas impidan el acceso a determinadas regiones. Para concretar esta medida, sería necesario establecer acuerdos anticipados entre las autoridades, los gobiernos regionales, los organismos reguladores, los transportistas y las empresas distribuidoras.

Fernando Vásquez, gerente general de Costagas, advirtió que las dificultades para trasladar el combustible pueden incrementar los costos de distribución y repercutir en los consumidores, especialmente en los hogares más vulnerables.

Proponen nuevas instalaciones de almacenamiento en el sur y norte del país

Además de las acciones inmediatas, el sector privado considera necesario ampliar la capacidad de almacenamiento regional para reducir la concentración de las reservas en el eje Callao-Pisco.

Entre las zonas propuestas para desarrollar nueva infraestructura figuran Arequipa, Ilo, La Libertad y Salaverry. La finalidad es contar con mayores inventarios cerca de los principales mercados de consumo y disponer de alternativas de suministro cuando se interrumpan las principales vías de comunicación.

Mario Matuk, gerente general de Solgas, manifestó que el sector privado tiene disposición para invertir en la ampliación de terminales y en la construcción de nuevas esferas de almacenamiento de GLP. Una mayor capacidad de reserva permitiría responder con más rapidez ante contingencias y reducir la dependencia de las instalaciones actualmente disponibles.

Por su parte, Fernando Vásquez planteó que estos proyectos puedan desarrollarse mediante asociaciones público-privadas (APP), con el propósito de facilitar la ejecución de las inversiones necesarias.

Sin embargo, la construcción de nuevas instalaciones podría tomar alrededor de tres años. Por ello, esta alternativa no solucionaría una eventual emergencia inmediata, aunque contribuiría a fortalecer la capacidad de respuesta del país frente a futuros fenómenos climáticos.

Reservas descentralizadas para reducir el riesgo de desabastecimiento

Henry Cáceres, gerente general de Llamagas, destacó la necesidad de complementar los protocolos de emergencia con una estrategia de almacenamiento descentralizado.

Este enfoque permitiría atender las interrupciones temporales del transporte mediante reservas distribuidas en distintas regiones, al mismo tiempo que reduciría progresivamente la dependencia de los principales corredores logísticos.

De esta manera, el sector busca combinar medidas de respuesta inmediata —como las rutas alternas y la coordinación fronteriza— con inversiones de mediano plazo destinadas a ampliar la infraestructura de almacenamiento. El objetivo es evitar que un evento climático deje a determinadas regiones sin GLP y provoque incrementos en los costos de distribución y en el precio final para los consumidores.

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