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Proyecto del Congreso favorecería al GLP importado y pondría en riesgo la masificación del gas natural en el país

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La propuesta del Congreso de la República para restringir el acceso al Fondo de Inclusión Social Energético (FISE) únicamente a los hogares pobres validados por el SISFOH no solo ha generado críticas por su impacto social: también encendería una grave distorsión en el mercado energético peruano. De aprobarse el Proyecto de Ley 09268/2024-CR, el principal beneficiado sería el sector del GLP, un combustible que el Perú importa en más del 70%, mientras que el gas natural —producido localmente y más económico— perdería competitividad justo en pleno proceso de masificación.

Subsidio solo para el GLP

Juan Fernández, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Instaladoras, advierte que la medida crearía un desequilibrio evidente: el GLP seguiría recibiendo el subsidio del Vale FISE, mientras que las conexiones al gas natural por red dejarían de estar respaldadas por el Estado.

Esto implica que, en la práctica, el GLP estaría subsidiado y el gas natural desincentivado, incluso cuando el primero depende del mercado internacional y es más susceptible a variaciones de precio. El gas natural peruano, por el contrario, es un recurso nacional, abundante y más económico.

El GLP ya tiene terreno ganado

En varias regiones del país, el GLP viene recuperando presencia debido al lento avance de la masificación del gas natural. Si el subsidio para conexiones por red se elimina:

  • miles de familias permanecerán atadas al cilindro de gas,
  • enfrentarán precios más altos y mayor volatilidad,
  • y se frenará la expansión del gas natural domiciliario, pese a que el Perú sí produce este energético.

“El proyecto provocaría un encarecimiento artificial del gas natural, justo cuando se busca una matriz más limpia y barata”, enfatiza Fernández.

El impacto es significativo

El impacto no solo recaerá en hogares. Comercios, pequeñas empresas y transportistas serían fuertemente golpeados:

  • Hoy, cerca de 30.000 negocios acceden a tarifas de gas natural con apoyo del FISE.
  • Con el recorte, muchos tendrían que volver al GLP o a combustibles aún más costosos.
  • Las conversiones vehiculares a GNV —que ya superan las 300.000— se paralizarían al desaparecer el subsidio.

Esto afectaría directamente la transición hacia un transporte urbano más económico y menos contaminante, una meta que el país viene persiguiendo hace más de una década.

¿Y la seguridad energética?

El riesgo más grave es estratégico: darle ventaja a un combustible importado mientras se penaliza uno producido en el Perú. Para los especialistas, este escenario contradice cualquier política de soberanía energética.

“¿Por qué privilegiar un energético importado en un país que produce gas natural?”, cuestionan los gremios. La respuesta, por ahora, sigue sin claridad en el Congreso.

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