Gas Natural
¿Qué planta de regasificación necesita el Perú para enfrentar futuras emergencias energéticas?
Tras la crisis energética generada por la falla en el sistema de Transportadora de Gas del Perú, que dejó sin suministro de gas natural al país por cerca de 14 días, el debate técnico se centra en qué tipo de planta de regasificación de GNL requiere el Perú como sistema de respaldo. La iniciativa del Ministerio de Energía y Minas, que será canalizada a través de Proinversión, abre una discusión clave sobre capacidad, costos y operatividad.
Capacidad de almacenamiento: una referencia técnica para 15 días
Desde el enfoque técnico, Alex Contreras plantea un escenario base para cubrir una emergencia similar a la reciente:
“Con estimaciones gruesas, podemos indicar que cada tanque de 130 mil m³ de GNL representa 60 mil toneladas (5 días de producción de Melchorita). Entonces, cada tanque puede abastecer durante 5 días el consumo normal de la red”.
En esa línea, precisa:
“Necesitaríamos instalar 3 recipientes de 130 mil m³ cada uno para tener una reserva para 15 días”.
Esta configuración permitiría regasificar alrededor de 12 mil toneladas diarias e inyectar hasta 800 mil Sm³/h al sistema.
El riesgo de sobredimensionar la infraestructura
Sin embargo, Luis Fernández advierte que el diseño de un sistema de respaldo debe ser económicamente eficiente:
“Un sistema de seguridad no necesariamente debe ser diseñado para cubrir el 100% de la demanda y mucho menos 15 días”.
Asimismo, cuestiona la lógica de sobredimensionamiento:
“¿Tiene sentido tener un almacenamiento de seguridad con más almacenamiento que la propia planta de Perú LNG?”
Un sistema que debe operar de forma continua
Otro aspecto crítico es la operatividad. Fernández enfatiza que este tipo de infraestructura no puede permanecer inactiva:
“No puede estar parada 10 años hasta que suceda otra emergencia, cada cierto tiempo tiene que inyectar gas en el sistema”.
Esto implica que el gas regasificado —con mayores costos por licuefacción, transporte y almacenamiento— deberá integrarse al mercado incluso fuera de escenarios de crisis.
Redundancia energética: el verdadero objetivo
Más allá del tamaño, el consenso es que la planta debe funcionar como un sistema de backup o redundancia, capaz de importar GNL, regasificarlo e inyectarlo rápidamente al sistema de ductos, reforzando el abastecimiento en zonas críticas como Lima e Ica, donde operan distribuidoras como Cálidda.
El proyecto impulsado por el Gobierno, con un horizonte estimado de dos años, plantea así un desafío mayor: diseñar una infraestructura que equilibre seguridad energética, eficiencia económica y operación sostenible en el tiempo.