Minería
Semana de la Seguridad y Salud en el Trabajo: Tecnología y cultura preventiva, claves para reducir riesgos en minería
En el marco de la Semana de la Seguridad y Salud en el Trabajo, especialistas advierten que la minería peruana aún enfrenta brechas críticas en la prevención de accidentes.
A pesar de los esfuerzos por mejorar las condiciones de seguridad en el sector minero, las cifras subrayan la urgencia de mejorar la vigilancia. Según la Dirección Técnica de Minería entre 2018 y mayo de 2023 se registraron 220 fallecidos en 138 accidentes mortales en operaciones formales. Según reportes periodísticos, el 66 % de las víctimas mortales en los últimos años corresponde a operaciones de mediana y gran minería, lo que demuestra que el riesgo persiste incluso en entornos con mayores recursos y controles.
Esta realidad convierte al sector minero en uno de los entornos laborales más exigentes. En el marco de la Semana de la Seguridad y Salud en el Trabajo —que se celebra el 28 de abril—, es importante señalar que la minería concentra algunas de las actividades con mayores niveles de riesgo, donde los accidentes y las enfermedades ocupacionales aún evidencian brechas críticas por cerrar.
Cinco desafíos críticos para el sector
Para Jose Figueroa, Jefe de Preventa y Proyectos en Hunter Perú, pasar de una gestión reactiva a una preventiva es posible si la industria toma decisiones basadas en información en tiempo real y fortalece la disciplina operativa en campo. De acuerdo con el especialista, existen cinco factores clave que requieren atención prioritaria:
- Seguridad en el transporte interno: Las condiciones de caminos no asfaltados, bajo condiciones climáticas adversas y en jornadas prolongadas, eleva drásticamente el riesgo de volcaduras y siniestros.
- Gestión de trabajos críticos: Las labores en altura, socavones y mantenimiento continúan siendo focos de incidentes graves por desprendimientos de roca o fallas operativas.
- Fatiga laboral: Los turnos intensos en zonas de alta exposición afectan la capacidad de reacción y la toma de decisiones del personal.
- Integración tecnológica: la capacidad de reacción y la toma de decisiones del personal.
- Cultura de seguridad viva: Fortalecer las capacitaciones continuas, pausas activas y, sobre todo, el cumplimiento estricto de los protocolos antes de cada operación.
Tecnología y monitoreo: el cambio de enfoque
En ese sentido, Figueroa explica que la industria viene adoptando centros de monitoreo integrados que permiten consolidar datos de flotas, equipos y operaciones en tiempo real, permitiendo una respuesta más rápida ante situaciones críticas. Herramientas como la videovigilancia, el control de velocidad, la detección de paradas no autorizadas y el seguimiento de rutas se perfilan como ejes clave para pasar de una gestión reactiva a una preventiva que garantice cero accidentes. «Estas tecnologías permiten anticipar riesgos, reducir la exposición del personal y mejorar el control operativo, especialmente en operaciones remotas. Sin embargo, su efectividad depende del liderazgo y la cultura de seguridad en cada operación”, añade el especialista.
En la Semana de la Seguridad y Salud en el Trabajo, el reto del sector minero es consolidar una cultura donde toda decisión priorice la integridad del trabajador. La seguridad protege vidas y garantiza la continuidad operativa y la sostenibilidad de una de las industrias más importantes del país. Seguir reduciendo incidentes demanda revisar sin complacencia los puntos débiles, reforzar la vigilancia en campo y traducir cada dato duro en mejoras concretas. En minería, el margen de error es mínimo, y cada paso adelante en prevención define el futuro del sector.