Combustible
Ucayali enfrenta escasez de combustibles y fuertes incrementos de precios
La región Ucayali atraviesa una situación de tensión en el abastecimiento de combustibles, marcada por la escasez temporal de diésel y un considerable incremento de los precios en los grifos. En algunos establecimientos, el galón de este combustible llegó a comercializarse cerca de los S/ 25, mientras que el precio referencial publicado por Osinergmin se ubica en S/ 14,12 por galón.
Esta brecha evidencia una importante distorsión en la cadena de suministro regional y difícilmente puede atribuirse únicamente a los costos habituales de transporte y comercialización. Por ello, resulta necesaria una evaluación técnica y regulatoria que permita determinar las causas y responsabilidades vinculadas a esta situación.
Entre los principales factores que explicarían el incremento de precios figuran la escasez temporal en algunas estaciones de servicio, el aumento extraordinario de los costos logísticos, la limitada competencia en el mercado regional y posibles prácticas especulativas asociadas a la percepción de desabastecimiento. A ello se suma el presunto desvío ilegal de combustibles exonerados del IGV, situación que reduciría la oferta disponible dentro del mercado formal.
La problemática se ha reflejado en largas filas de vehículos, cierres temporales de grifos y fuertes aumentos en los precios. Sin embargo, desde una perspectiva técnica, estos hechos no permiten concluir automáticamente que la crisis registrada en Ucayali haya sido provocada por una falta física de combustibles a nivel nacional.
Una estructura logística vulnerable
El episodio ha puesto en evidencia tres problemas estructurales del sistema de abastecimiento de Ucayali: la alta dependencia de un proveedor dominante, Petroperú; una reducida capacidad de almacenamiento; y la ausencia de reservas estratégicas regionales capaces de responder ante interrupciones temporales del suministro.
Actualmente, la región cuenta con una capacidad de almacenamiento cercana a 5.000 barriles, equivalentes a unos 210.000 galones. Esta capacidad resulta limitada frente a una demanda que bordea los 190.000 barriles y que, durante algunos meses, supera los 220.000 barriles.
Con estos niveles de consumo, la autonomía disponible sería de aproximadamente 1,1 días, lo que obliga a mantener un flujo prácticamente permanente de camiones cisterna desde la costa. En consecuencia, cualquier retraso en el transporte, conflicto con los operadores, bloqueo de carreteras o restricción operativa puede traducirse rápidamente en escasez local y aumentos abruptos de precios.
La situación demuestra que el principal problema de Ucayali no es únicamente coyuntural, sino que está relacionado con la fragilidad de su infraestructura logística y de almacenamiento de combustibles.
Medidas para reducir la vulnerabilidad
Frente a este escenario, se plantea la necesidad de adoptar medidas que permitan fortalecer la seguridad energética de la región. Entre las principales acciones se encuentran:
- Reactivar el proyecto de la Nueva Planta de Ventas Ex Maple, con el objetivo de incrementar la capacidad de almacenamiento de 5.000 a 61.000 barriles.
- Diversificar los operadores logísticos y las rutas de suministro, reduciendo la dependencia de un único esquema de abastecimiento.
- Implementar reservas estratégicas regionales de diésel para enfrentar eventuales interrupciones del transporte.
- Reforzar la fiscalización del desvío ilegal de combustibles, incluyendo el fortalecimiento del control de Sunat en Aguaytía.
- Mejorar la transparencia de los inventarios y despachos diarios, permitiendo un mejor seguimiento de la disponibilidad real de combustibles.
- Evaluar mecanismos que favorezcan una mayor competencia en la comercialización de combustibles en la región.
El reciente episodio evidencia la vulnerabilidad del sistema de seguridad energética de Ucayali y su elevada dependencia de las decisiones operativas, financieras y logísticas de Petroperú.
Por ello, la prioridad de las autoridades debería estar orientada a reducir esta dependencia, ampliar la capacidad de almacenamiento, diversificar las rutas y operadores de suministro y fortalecer la supervisión del mercado de combustibles, con el propósito de evitar que futuras interrupciones logísticas vuelvan a generar escasez y fuertes incrementos de precios en la Amazonía peruana.
Redactado por Edgar León