Notas de Prensa
Así funciona el exoesqueleto de miembro inferior creado para apoyar la marcha y movilidad en adultos mayores
Prototipo de exoesqueleto del Grupo de Investigación RIC de UTEC, a diferencia de otros dispositivos, no requiere motores ni baterías para funcionar y ha sido diseñado considerando las características antropométricas de las personas adultas mayores latinoamericanas.
Uno de los retos del envejecimiento es que las actividades que antes eran rutinarias pueden empezar a exigir un mayor esfuerzo físico a algunas personas. Casi el 30% de los adultos mayores en el Perú reporta dificultades para caminar o para subir y bajar escaleras, según un informe del INEI correspondiente al primer trimestre de 2026.
Frente a este desafío, la ciencia y la tecnología desarrolladas en el Perú también buscan aportar soluciones orientadas al envejecimiento activo. En el marco del Día Nacional del Adulto Mayor, que se conmemora cada 26 de agosto, investigadores de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) vienen desarrollando un prototipo de exoesqueleto pasivo de miembro inferior, diseñado para brindar asistencia en movimientos cotidianos sin necesidad de motores ni baterías.
Mediante el aprovechamiento de elementos mecánicos y principios biomecánicos, el dispositivo busca disminuir la demanda física asociada a la marcha y otras actividades funcionales, con una reducción esperada del esfuerzo del orden del 5 al 10 %, sujeta a validación experimental.
Los exoesqueletos son estructuras externas diseñadas para proporcionar soporte y asistencia al cuerpo humano. En este caso, la propuesta está orientada especialmente a las personas adultas mayores, con el objetivo de facilitar actividades habituales como caminar, desplazarse dentro del hogar o realizar movimientos de transición, contribuyendo así a preservar su movilidad, independencia funcional y autonomía durante el envejecimiento.
“En países como el nuestro, el desarrollo de tecnologías accesibles que favorezcan la movilidad de las personas adultas mayores puede tener un impacto importante. Esto cobra especial relevancia si consideramos el progresivo envejecimiento de la población y la creciente presencia de adultos mayores en los hogares peruanos”, señala Deyby Huamanchahua, docente de Ingeniería Mecatrónica de UTEC y miembro del Grupo de Investigación RIC de UTEC, equipo responsable del desarrollo del prototipo.
Actualmente existen exoesqueletos para adultos mayores, aunque muchos tienen costos elevados o están orientados principalmente a la rehabilitación clínica. Frente a ello, el Grupo de Investigación RIC de UTEC desarrolla una propuesta pasiva que prioriza la simplicidad, la comodidad y la accesibilidad, con un diseño ergonómico adaptado a las características antropométricas del adulto mayor latinoamericano y el uso de materiales livianos para facilitar su uso en actividades cotidianas.
¿Cómo funciona?
La principal particularidad del dispositivo radica en su diseño biomecánico pasivo, concebido para aprovechar la propia dinámica del movimiento humano y proporcionar asistencia mecánica en actividades cotidianas, como caminar, incorporarse o mantener determinadas posturas. Su funcionamiento integra elementos elásticos y disipativos, como resortes y amortiguadores, encargados de almacenar, devolver y regular parcialmente la energía mecánica generada durante el movimiento, lo que contribuye a reducir la demanda muscular y las cargas articulares asociadas a determinadas fases de la actividad. De manera complementaria, el sistema incorpora sensores inerciales (IMU) que permiten registrar variables de orientación, aceleración, velocidad angular y patrones de movimiento del usuario, lo que facilita la evaluación de la marcha y la postura.
El diseño prioriza, además, criterios de seguridad, ergonomía, peso reducido y facilidad de uso. Para ello, contempla límites mecánicos que restringen los movimientos fuera de los rangos articulares seguros, interfaces acolchadas en las zonas de contacto y materiales livianos que reducen la carga adicional sobre el usuario. Asimismo, su arquitectura busca minimizar la complejidad mecánica y los requisitos de fabricación, lo que favorece un proceso de producción potencialmente más económico que el de las soluciones activas o altamente instrumentadas. En conjunto, estas características permiten plantear un exoesqueleto orientado al uso cotidiano de personas adultas mayores, con una adaptación adecuada a sus características antropométricas y funcionales, sin requerir entrenamiento técnico especializado ni supervisión profesional permanente.