«Fue un pequeño paso hacia la meta del 2025», dijo Oeyvind Solberg Thorsen, jefe de la NRF, en referencia al año en que el Parlamento noruego quiere que todos los autos nuevos estén libres de emisiones.
Sin embargo, la organización advirtió que había un largo camino por recorrer, ya que dos tercios de los 148,000 autos vendidos en el 2018 en Noruega eran impulsados por combustibles fósiles o híbridos, que tienen tanto una batería como un motor de combustión interna.
Las cifras de ventas consolidan el liderazgo global de Noruega en la venta de autos eléctricos por habitante, consolidando los intentos del mayor productor de petróleo y gas de Europa occidental por hacer más sustentable su economía.
La Agencia Internacional de Energía (AIE), que utiliza un criterio ligeramente diferente para los vehículos eléctricos que incluye algunos vehículos híbridos, mostró que la participación de Noruega en el mercado fue de 39% en el 2017, muy por delante del segundo lugar, Islandia, con 12%, y de Suecia, que se ubicó tercera con el 6%.