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Ciberseguridad en infraestructura crítica: ¿están preparados los sectores estratégicos del país?

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Puertos, aeropuertos, utilities y entidades públicas enfrentan una superficie de ataque cada vez mayor a medida que sus operaciones dependen de sistemas conectados. En lo que va de 2026, el Centro Nacional de Seguridad Digital ha gestionado 433 alertas de seguridad digital. 

La digitalización de sectores estratégicos ha vuelto cada vez más dependientes de la tecnología a servicios esenciales como puertos, aeropuertos, energía, agua, telecomunicaciones y entidades públicas. Si bien esta evolución permite gestionar operaciones y supervisar infraestructura en tiempo real, también amplía la superficie de exposición frente a ciberataques. 

La magnitud del desafío se refleja en que el Centro Nacional de Seguridad Digital (CNSD) ha gestionado 433 alertas de seguridad digital durante 2026, mientras que 424 entidades ya forman parte de la Red Nacional CSIRT, según los indicadores de Gobierno y Transformación Digital. En infraestructura crítica, además, un incidente puede trascender la pérdida de información: al estar los sistemas digitales vinculados con procesos físicos, una vulnerabilidad puede interrumpir operaciones, afectar servicios o comprometer instalaciones esenciales.

“En infraestructura crítica, la ciberseguridad debe entenderse como parte de la continuidad operativa. Un ataque que compromete un sistema conectado a una operación física puede tener consecuencias mucho mayores que la pérdida de información. Por eso, las organizaciones necesitan prepararse no solo para prevenir, sino también para responder de manera efectiva ante un incidente”, señala Marcela Moreno, PDM Cyber TIVIT LATAM  

El reto de proteger IT y OT

Uno de los principales desafíos es la convergencia entre las tecnologías de información (IT), que gestionan datos y procesos corporativos, y las tecnologías operativas (OT), que controlan procesos físicos. Aunque esta integración es clave para sectores como energía, transporte, manufactura y utilities, también puede ampliar los puntos de entrada para un ataque y conectar vulnerabilidades con entornos operativos antes más aislados. Por ello, las organizaciones deben identificar sus activos críticos, establecer niveles de protección según su impacto y restringir el acceso a los sistemas más sensibles.

Desde TIVIT, el especialista identifica cinco medidas que los sectores estratégicos deberían priorizar:

  1. Mapear los activos críticos. Identificar sistemas, redes, dispositivos y procesos cuya interrupción pueda afectar la prestación de servicios esenciales.
  2. Segmentar IT y OT. Limitar la comunicación entre el entorno corporativo y el operativo para evitar que un virus o ataque en la red de la oficina se propague a la planta de producción o control.
  3. Monitorear de manera permanente. Implementar detección de anomalías en tiempo real capaz de interpretar tanto el tráfico digital como los protocolos propios de los sistemas industriales. 
  4. Probar los planes de recuperación. Las organizaciones deben realizar simulaciones periódicas para evaluar cómo responderían ante una interrupción y cuánto tiempo tomaría restablecer los sistemas prioritarios.
  5. Gestionar los riesgos de terceros. Proveedores y socios tecnológicos también pueden convertirse en puntos de entrada. Por ello, el control de accesos, credenciales y conexiones externas debe formar parte de la estrategia de seguridad.

El escenario se vuelve más complejo con la adopción de la nube, la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas, que incrementan la cantidad de sistemas y dispositivos conectados. Para los sectores estratégicos, esto exige pasar de una protección basada únicamente en el perímetro a una visión que contemple toda la infraestructura digital y sus interdependencias.

“La resiliencia digital requiere combinar tecnología, procesos y personas. La diferencia estará en qué tan rápido una organización puede identificar una amenaza, limitar su impacto y restablecer sus operaciones críticas. Esto requiere preparación previa y ejercicios constantes, no solo una respuesta cuando el incidente ya ocurrió”, concluye la ejecutiva de TIVIT.

En este escenario, fortalecer la infraestructura crítica implica anticipar escenarios de riesgo, reducir vulnerabilidades y desarrollar capacidades de respuesta y recuperación. Para los sectores estratégicos del país, la ciberseguridad se consolida así como un componente de la continuidad de los servicios y de la confianza en una economía cada vez más digital.

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