Notas de Prensa
Conectividad robusta: el factor silencioso que mejora la eficiencia y reduce riesgos operativos en las empresas
- Sectores como minería, energía, industria y logística dependen hoy de plataformas digitales, monitoreo remoto, Internet de las Cosas (IoT), analítica avanzada e inteligencia artificial para optimizar procesos y tomar decisiones en tiempo real.
- InterNexa habilita operaciones de misión crítica con soluciones de conectividad resiliente para organizaciones que no pueden detenerse
En un entorno donde las operaciones dependen cada vez más de datos en tiempo real, de la automatización y la inteligencia artificial, la calidad de la conectividad se ha convertido en un activo estratégico para garantizar continuidad, productividad y competitividad. En el Perú, el acceso a Internet fijo o móvil alcanzó al 96% de los hogares en 2025, según la Encuesta Residencial de Servicios de Telecomunicaciones (Erestel), encargada por OSIPTEL. Sin embargo, persisten importantes desafíos en materia de calidad de conectividad, especialmente en zonas alejadas donde operan industrias estratégicas.
La transformación digital ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una necesidad operativa crítica. Sectores como el minero, el energético, el industrial y el de logística dependen hoy de plataformas digitales, monitoreo remoto, Internet de las Cosas (IoT), analítica avanzada e inteligencia artificial para optimizar procesos y tomar decisiones en tiempo real. Sin embargo, detrás de estas tecnologías existe un habilitador fundamental que muchas veces pasa desapercibido: una infraestructura de conectividad robusta y resiliente.
«La transformación digital no ocurre únicamente cuando una organización adopta nuevas herramientas. Ocurre cuando esas tecnologías pueden operar de manera continua, segura y eficiente. Para ello, la conectividad debe ser vista como infraestructura crítica para el negocio y no solo como un servicio de soporte», señala Juan Fernando Mejía, director de Ingeniería y Expansión de InterNexa Perú.
Menos interrupciones, más eficiencia
Muchas organizaciones que operan en entornos distribuidos o remotos requieren redes de alta disponibilidad capaces de asegurar el flujo continuo de datos entre centros de operación, equipos de campo, sistemas de monitoreo y plataformas digitales. Una red confiable no solo permite transmitir información sino también garantiza la continuidad de las operaciones, reduce riesgos asociados a interrupciones, mejora la capacidad de respuesta ante incidentes y facilita la implementación de nuevas tecnologías que impulsan la productividad empresarial.
«La conectividad ya no es únicamente un facilitador tecnológico. Es una herramienta de desarrollo que permite integrar territorios, acercar oportunidades y garantizar una participación activa de la economía digital. Una red robusta no solo mejora la eficiencia operativa; también reduce riesgos, habilita la innovación y contribuye a cerrar brechas de inclusión digital que siguen existiendo en nuestro país”, agrega Mejía de InterNexa Perú.
Según la Encuesta Residencial de Servicios de Telecomunicaciones (Erestel), encargada por OSIPTEL, del 96% de los hogares que cuentan con acceso a Internet fijo o móvil, el crecimiento más significativo se registró en las zonas rurales, donde la conectividad pasó de 41,5% a 85,8% en apenas seis años. Este avance evidencia el enorme potencial de la infraestructura digital como herramienta clave para impulsar la productividad, la innovación y el desarrollo económico en todo el país.
En este contexto, surge la necesidad de fortalecer la infraestructura digital en toda la región. Si bien América Latina ha avanzado significativamente en conectividad durante la última década, aún existen brechas importantes entre grandes ciudades y zonas alejadas donde se desarrollan actividades productivas estratégicas.
El crecimiento de la economía digital dependerá cada vez más de la capacidad de los países para expandir infraestructura de telecomunicaciones de alta capacidad. Una conectividad confiable ya no es únicamente un requisito tecnológico, sino un habilitador clave para mejorar productividad, fortalecer la seguridad operacional y acelerar la transformación digital de sus operaciones.