Notas de Prensa

Contratar mal puede costar hasta 1.8 veces el salario anual de un trabajador

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·         El impacto económico de una mala decisión en reclutamiento incluye pérdida de productividad, tiempo de reemplazo y curva de adaptación del nuevo talento.

Una mala decisión de contratación no solo afecta el desempeño de un equipo, sino que tiene un impacto económico directo en la empresa. De acuerdo con estimaciones del sector, el costo de reemplazar a un colaborador que no funcionó puede alcanzar hasta 1.8 veces su salario anual.

Este cálculo considera la remuneración pagada durante el tiempo en que la persona no cumplió los objetivos, el costo del proceso de reemplazo y el periodo de adaptación del nuevo ingreso.

“El impacto real de una mala contratación no siempre es visible de inmediato, pero se acumula. Incluye lo que esa persona dejó de producir y el tiempo que toma volver a estabilizar el rol”, explica Erick Iparraguirre, Regional Executive Associate de Trust Consulting.

Este escenario suele estar asociado a procesos de selección acelerados, donde la presión por cubrir una vacante termina reduciendo el nivel de análisis y evaluación del perfil. El efecto es aún más crítico en posiciones estratégicas. A medida que el rol tiene mayor incidencia en el negocio, el costo del error se multiplica, tanto en términos financieros como operativos.

El costo invisible de una mala decisión

“No es lo mismo equivocarse en una posición operativa que en un rol de liderazgo. En cargos clave, una mala decisión puede afectar la dirección del negocio durante varios años”, advierte Iparraguirre. En el caso de un gerente general, el impacto puede ser aún más profundo: una contratación fallida en esta posición puede retrasar el desarrollo de una compañía hasta por cinco años, al afectar decisiones estratégicas, ejecución y cultura organizacional.

El impacto se amplifica en sectores como agroindustria, donde las decisiones están atadas a ciclos productivos y condiciones externas. “Una contratación fallida en un momento crítico puede traducirse en pérdidas millonarias”, agrega el directivo de Trust Consulting.

Pese a ello, muchas empresas continúan abordando el reclutamiento como un proceso transaccional, sin dimensionar su impacto en los resultados del negocio. En un escenario de mayor competencia por talento y expansión en industrias clave, la capacidad de tomar decisiones de contratación con criterio se vuelve un factor determinante.

La evidencia apunta a una conclusión clara: el reclutamiento no es un costo administrativo y/o una carrera por cubrir una plaza, sino una decisión que incide directamente en el desarrollo, evolución y logro de objetivos que una empresa busca al ejecutar su estrategia.

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