Notas de Prensa
Día Mundial de la Seguridad Vial
Más de 300 niños mueren al año en las pistas: ¿qué debemos hacer frente a esta estadística?
· El incremento del parque automotor y de nuevos tipos de micromovilidad en el país demanda un compromiso colectivo urgente entre conductores, motociclistas, ciclistas y peatones para reducir los siniestros viales.
· De acuerdo con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), cada año fallecen más de 300 menores de edad en siniestros viales. Además, 1 de cada 10 siniestros fatales ocurre en zonas escolares.
El panorama de la seguridad vial en el Perú es crítico. Según cifras de la Policía Nacional del Perú (PNP), más de 1,200 personas han fallecido en siniestros viales en lo que va del año en el territorio nacional y Lima lidera la estadística con 200 casos fatales.
Hoy en día, el espacio público es compartido por una diversidad de actores: desde peatones y ciclistas hasta conductores de transporte público, autos particulares y un parque de motocicletas que ya supera las 3.5 millones de unidades.
Por ello, la seguridad en las pistas ya no se puede gestionar de forma aislada; requiere de un enfoque de corresponsabilidad utilitaria, en el que cada decisión individual en la vía pública impacta directamente en la vida de los demás.
En el marco del Día Mundial de la Seguridad Vial, que se conmemora el 10 de junio, el Touring y Automóvil Club del Perú recuerda que es muy importante entender que, parte de la solución, se encuentra en adoptar hábitos de convivencia urbana específicos para cada rol.
Manual de corresponsabilidad vial: ¿Qué nos toca hacer a cada uno?
· Conductores de vehículos particulares y públicos: controlar la velocidad, respetar las reglas y dar un respeto prioritario al peatón es lo más importante. De igual manera, el uso obligatorio del cinturón de seguridad para todos los ocupantes del vehículo.
· Motociclistas: Al ser un vehículo de alta exposición, la clave utilitaria es la predictibilidad. Sin importar si se trata de una moto a combustión o eléctrica, se debe evitar el «zigzagueo» entre carriles, contar con documentos y permisos adecuados, y el uso obligatorio de un casco certificado son buenas prácticas que salvan vidas. La conducción defensiva es clave.
· Ciclistas y usuarios de micromovilidad (scooters) que no excedan los 25kmh: Deben transitar obligatoriamente por las ciclovías y, en su defecto, por el carril derecho de la calzada, respetando siempre el sentido del tráfico. El uso de luces (blanca delantera y roja posterior) y prendas elásticas o reflectivas es indispensable para ser visibles ante vehículos mayores.
· Peatones: Son el eslabón más vulnerable de la cadena. Su seguridad activa radica en evitar las distracciones tecnológicas (como mirar el celular al cruzar) y utilizar de manera estricta los cruces peatonales, puentes y esquinas, esperando siempre que los vehículos se detengan por completo.
“Implementar mejoras en la infraestructura, la señalización y los controles de velocidad son también factores claves para que guiar a la población y mejorar la seguridad vial, especialmente en las zonas escolares donde la velocidad máxima debe ser de 30 km/h”, expresó Saida Jerí, jefe de Movilidad del TACP.
Un compromiso urgente con la niñez
Todas estas recomendaciones cobran un valor crítico cuando miramos el impacto en los niños del país. De acuerdo con datos del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), cada año fallecen más de 300 menores de edad en siniestros viales, lo que equivale a decir que cada mes desaparece el promedio de un aula escolar entera de entre 25 y 30 alumnos debido a siniestros en las pistas. Además, 1 de cada 10 siniestros fatales ocurre en zonas escolares.
Frente a este escenario, el Touring y Automóvil Club del Perú continúa impulsando activamente la campaña “Voces Pequeñas, Caminos Seguros”, una iniciativa orientada a establecer la seguridad vial infantil como una prioridad de Estado.
La educación vial no es sólo un llamado de atención, sino una herramienta de gestión diaria. Compartir la vía pública de manera responsable y empática es la única fórmula comprobada para transformar nuestras calles en caminos verdaderamente seguros para todos.