Notas de Prensa

El almacenamiento de energía se destaca en la transición energética del Perú

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  • Diversos sectores utilizan baterías no solo para gestionar los picos de demanda, sino también para mitigar microcortes en el suministro eléctrico, acelerando así el retorno de la inversión

En el contexto de la transición energética global, el Perú ha mostrado avances significativos en el almacenamiento de energía, lo que es crucial para el desarrollo y la sostenibilidad de sus grandes industrias. Este progreso forma parte de una serie de políticas orientadas a mejorar la eficiencia y a integrar las energías renovables en la matriz de la energía nacional.

Con el fin de analizar y debatir los desafíos que existen en el sector, expertos se reunieron en un panel para discutir el futuro del almacenamiento de energía en nuestro país, como parte de la décimo segunda edición de “Perú Energía 2024 – Impulsando el cambio hacia una industria energética sostenible y segura”.

Uno de los puntos clave del encuentro se centró en la urgente necesidad de ampliar la capacidad de almacenamiento y los servicios complementarios del país, fundamentales para la estabilidad y sostenibilidad del mercado eléctrico nacional. La transición energética implica una mayor incorporación de energías variables, como la solar y la eólica, que requieren ser compensadas debido a su naturaleza intermitente.

Existen métodos convencionales para afrontar esta variabilidad, como la respuesta rápida de plantas térmicas e hidroeléctricas. Sin embargo, las baterías emergen como una alternativa más rápida y eficiente. El almacenamiento energético no se limita solamente a grandes instalaciones. Las baterías de menor escala, acopladas a plantas que participan en servicios complementarios, pueden mitigar el desgaste mecánico durante el ajuste de frecuencia, un uso que además permite ahorrar dinero.

Estabilidad energética

Las nuevas tecnologías para el almacenamiento y transmisión de energía están en constante evolución, destacando la implementación de sistemas de control y analítica avanzada. Estos operan en diversas etapas de la cadena energética, desde la generación hasta la distribución y el uso final, incluyendo aplicaciones como la generación distribuida, el control de microgrids y la gestión de picos de demanda.

“En Schneider Electric tenemos desde sistemas de control de microgrids a pequeña y mediana escala para gestionar las baterías y autogeneración solar fotovoltaica en edificios y plantas industriales de usuarios finales, hasta complejos sistemas ADMS (Advance Distribution Management System) y DERMS (Distributed Energy Resources Management System) para realizar esta gestión y soportar estos servicios complementarios a nivel de la  empresa eléctrica en toda la cadena de generación, transmisión y distribución”, explica Víctor Paredes, Director de Power Systems Cluster Andino Sur de Schneider Electric.

También señala que los clientes valoran tres aspectos principales al implementar sistemas de almacenamiento y microgrids: confiabilidad y resiliencia en la calidad de energía, eficiencia energética y con ahorro de costes y, sostenibilidad, esta última cada vez más importante.

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