Gas Natural
“Es la peor crisis energética en Latinoamérica”: impacto superaría los US$ 200 millones y presiona combustibles
El economista Walter Espinoza, de Villaverde Consultores e Inversiones SAC, advierte que la actual emergencia en el sistema de gas natural podría desencadenar pérdidas por más de US$ 200 millones, presión inflacionaria en combustibles y riesgos de desabastecimiento si no se adoptan decisiones urgentes.
Golpe directo a taxistas y al mercado de GNV
Según Espinoza, el sector más afectado será el de los taxistas, que suman más de 330,000 conductores a nivel nacional. La migración forzada de GNV a gasoholes premium y regular implicará un sobrecosto significativo.
El especialista estima que la pérdida para el gremio ascendería a US$ 185 millones, mientras que las tarifas del servicio ya empiezan a reflejar el impacto. “Uber ya actualizó sus costos”, señala, anticipando un efecto inmediato sobre el bolsillo del usuario.
Paralelamente, las estaciones de GNV también enfrentan pérdidas. En Lima se calcula que unas 250 estaciones están paralizadas o semiparalizadas, lo que representa ingresos dejados de percibir por alrededor de US$ 16 millones, aunque algunas continúan abasteciendo exclusivamente a buses de transporte masivo.
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Presión sobre GLP y riesgo para la industria avícola
Espinoza advierte que el problema no se limita al GNV. A su juicio, el abastecimiento de GLP también podría tensionarse, por lo que —además del GLP envasado para hogares— debería priorizarse el suministro a sectores estratégicos como la industria avícola.
De no garantizarse el combustible, sostiene, podrían morir millones de crías, afectando la producción de pollo en el mediano plazo. Además, alerta que los hogares corren el riesgo de enfrentar escasez de balones de GLP si no se realizan cálculos urgentes de oferta y demanda.
Generadoras eléctricas y presión sobre el diésel
En el frente eléctrico, las empresas generadoras están utilizando el diésel de reserva para mantener la producción. Sin embargo, Espinoza advierte que estas compañías deberán salir a comprar en un mercado que ya presenta restricciones desde hace tres semanas.
Esto, añade, podría “secar el mercado” para el transporte terrestre, especialmente buses, en un contexto de cuotas y precios elevados. La presión adicional podría trasladarse rápidamente a tarifas y costos logísticos.
Escenario internacional y riesgo de mayor encarecimiento
El economista también observa que los marcadores internacionales —como West Texas Intermediate (WTI), Brent y Mont Belvieu— han mostrado incrementos recientes.
En ese contexto, no descarta que el petróleo pueda acercarse a los US$ 100 por barril, lo que agravaría la presión sobre los combustibles importados y el mercado interno.
Alternativas y peor escenario
En contraste, Espinoza precisa que el gas natural licuado (GNL) no presenta mayores inconvenientes, ya que el consumo de la planta de Planta de Melchorita representa apenas 2.5% del total. Incluso sugiere que sistemas como el Metropolitano podrían contar con plantas de regasificación propias para reducir vulnerabilidades futuras.
No obstante, el especialista es enfático: “Estamos frente a la peor crisis energética ocurrida en toda Latinoamérica; es como si estuviéramos en guerra”. Por ello, considera urgente importar GLP, diésel y gasohol premium para estabilizar el mercado.
Como dato adicional, destacó que un buque con combustible ya descargó en Conchán para Petroperú, lo que contribuiría temporalmente a aliviar la oferta.
Finalmente, Espinoza deja abierta una advertencia: “Siempre hay un peor escenario. Ojalá no tengamos que analizarlo mañana”.