Gas Natural
Felipe Cantuarias: “Podríamos esperar 25 años más si no cambiamos el modelo de masificación del gas natural”
A más de dos décadas del inicio del proyecto Camisea, el Perú aún no ha logrado una verdadera masificación del gas natural a nivel nacional. Mientras Lima y Callao concentran el 90% de las conexiones residenciales, el resto del país sigue dependiendo de combustibles más costosos y contaminantes. Para Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH), la situación es crítica: “Podríamos esperar 25 años más para ver gas natural fuera de Lima”, advirtió durante la conferencia Perú Energía 2025.
Cantuarias insistió en que sin un replanteamiento integral del modelo, las regiones seguirán esperando por décadas. “El gas natural no debe ser un privilegio limeño. Es un derecho energético de todos los peruanos»
La reciente aprobación de la Ley N° 32315, que establece una tarifa nivelada como mecanismo de promoción, ha sido recibida con escepticismo por parte de Cantuarias. Según explicó, esta medida es insuficiente para generar un impacto real en las regiones. La falta de infraestructura, el bajo dinamismo en las inversiones y la ausencia de un modelo claro de cofinanciamiento entre el Estado y el sector privado siguen siendo obstáculos clave.
Cinco medidas urgentes para cambiar el rumbo
Cantuarias propuso una hoja de ruta concreta para revertir la parálisis actual y avanzar hacia una verdadera masificación del gas natural fuera de la capital:
- Ampliación de infraestructura de transporte
La carencia de ductos y plantas de compresión imposibilita la expansión del gas natural hacia nuevas regiones. “Sin infraestructura, no hay masificación posible”, enfatizó. - Desarrollo de concesiones regionales con cofinanciamiento público-privado
Para Cantuarias, es imprescindible fomentar alianzas entre el Estado y empresas privadas que permitan cubrir zonas actualmente desatendidas. - Aplicación de una tarifa nivelada real y efectiva
Actualmente, los usuarios residenciales en provincias pagan hasta un 150% más que en Lima, mientras que en comercios la brecha alcanza el 186%. “Eso no es equidad energética”, subrayó. - Fomento de una industria petroquímica nacional competitiva
La industria petroquímica, especialmente en el sur del país, puede ser un motor de demanda de gas natural, generando empleo y valor agregado local. - Reactivación de la inversión en exploración y explotación de gas
La falta de inversión ha llevado a un estancamiento del sector. “Debemos volver a apostar por explorar nuestras reservas y aprovechar el potencial energético del país”, instó.
Un modelo centralizado e ineficiente
Aunque la masificación en Lima ha permitido una reducción del 21% en las emisiones de CO₂ y consolidado una matriz energética con 39% de participación del gas natural, el modelo actual muestra graves deficiencias estructurales. El sistema eléctrico nacional sigue siendo vulnerable: 52% depende de la hidroenergía, muy afectada por el cambio climático, y la “reserva fría” recurre a diésel —importado y contaminante en un 75%— como respaldo.