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Fenómeno de El Niño podría elevar la inflación y moderar el crecimiento económico en Perú durante 2026 y 2027

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Estudio de Deloitte analiza los efectos económicos del fenómeno de El Niño Costero y El Niño global sobre la inflación, la actividad productiva y las finanzas públicas en Perú.

Puntos clave:

· La inflación anual en Perú se ubicó en 4,5 % en septiembre de 2026, impulsada principalmente por ajustes en tarifas eléctricas y mayores precios de combustibles y productos pesquero

· Se estima que la economía peruana crecerá 3,1 % en 2026 y 2,9 % en 2027, en un contexto marcado por la afectación de sectores primarios y el fortalecimiento de actividades no primarias

· El sector pesquero acumula una contracción cercana al 33 % anual frente a 2025, mientras que la agricultura también enfrenta impactos asociados a las alteraciones climáticas.

· El déficit fiscal podría aumentar desde 1,0 % del PIB registrado en agosto hasta 2 % del PIB al cierre de 2026, como resultado de mayores gastos para prevenir y atender los efectos del fenómeno climático

El fenómeno de El Niño Costero y El Niño global vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica peruana. De acuerdo con un análisis de Deloitte, a través de Econosignal, estos eventos climáticos podrían generar presiones inflacionarias, afectar el desempeño de actividades clave como la pesca y la agricultura, incrementar las necesidades de gasto público y moderar el ritmo de crecimiento económico durante los próximos meses.

El estudio destaca que, aunque El Niño es un fenómeno recurrente, sus efectos económicos no son homogéneos. En Perú, el impacto depende tanto de la intensidad del calentamiento de las aguas del Pacífico como de la coexistencia entre El Niño Costero y el fenómeno global Actualmente, la principal diferencia es que El Niño Costero presenta un calentamiento excepcionalmente intenso frente a las costas de Perú (+3,9°C a +5,3°C), superior al observado en el Pacífico central, aumentando el riesgo de lluvias extremas e inundaciones durante el verano peruano 2026-2027.

Puntualmente, sus efectos se evidencian en inundaciones y lluvias intensas en Tumbes y Piura, así como en condiciones secas en la sierra sur, que han contribuido a la prolongación de incendios forestales en Cusco y Apurímac.

«La experiencia de Perú demuestra que los fenómenos climáticos pueden tener implicaciones que van más allá de los efectos inmediatos sobre la infraestructura o las actividades productivas. También influyen en la inflación, la inversión, las finanzas públicas y las decisiones de política económica. Por ello, la preparación y la adopción de medidas preventivas resultan fundamentales para fortalecer la resiliencia económica del país». Afirmó Daniel Zaga, socio economista en jefe de Deloitte Spanish Latin America.

Según el análisis, los efectos más visibles se observan en la pesca, debido al calentamiento de las aguas y la dispersión de especies como la anchoveta, así como en la agricultura, donde los cambios en los patrones de

lluvia pueden afectar la producción y la oferta de alimentos. Estas dinámicas terminan trasladándose a los precios al consumidor y a las expectativas de inflación.

Asimismo, Deloitte señala que la capacidad de respuesta de las autoridades monetarias y fiscales será determinante para mitigar los impactos económicos. Mantener políticas orientadas a preservar la estabilidad macroeconómica, fortalecer los mecanismos de financiamiento contingente e impulsar inversiones en prevención y resiliencia climática son elementos clave para enfrentar este tipo de eventos.

Finalmente, el reporte recuerda que los episodios más severos de El Niño han generado pérdidas económicas significativas en Perú. Los eventos de 1982-1983 representaron pérdidas equivalentes al 8 % del PIB, mientras que los de 1997-1998 alcanzaron entre 4 % y 5 % del PIB. Más recientemente, los fenómenos costeros de 2017 y 2023 redujeron el crecimiento económico en más de un punto porcentual. Estos antecedentes evidencian la importancia de fortalecer las capacidades de prevención y gestión del riesgo para reducir los costos económicos asociados a eventos climáticos extremos.

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