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MINEM convoca a empresas interesadas en desarrollar la actividad petroquímica en Perú
Viceministra de Hidrocarburos del MINEM, Iris Cárdenas, convocó a representantes de las empresas interesadas en desarrollar la actividad petroquímica en el Perú, ante quienes ratificó el interés del gobierno por implementar inversiones en ese rubro.
«La petroquímica permitirá darle un valor agregado al gas natural y es nuestro objetivo motivar y crear incentivos que permitan la inversión privada», sostuvo la viceministra, quien destacó la importancia de articular entre los sectores público y privado.
La funcionaria mencionó contar con la delegación de facultades otorgada por el Congreso, lo cual permite al MINEM, trabajar en dar el marco jurídico que impulsará la viabilidad de la ejecución de la industria petroquímica.
«Los estaremos convocando para plantearles de manera igualitaria los avances y recibir una retroalimentación de su parte, generando un esquema que respalde e impulse a la inversión», puntualizó Cárdenas.
Beneficios de la Petroquímica
La planta petroquímica del Perú, cuya inversión en su construcción oscila entre 1,500 millones y 2,000 millones de dólares, se propone aprovechar el gas natural multiplicando su valor al ser transformado en productos con alta demanda nacional y mundial. Estos son los casos de los fertilizantes nitrogenados como la urea o el nitrato de amonio, con la capacidad suficiente para garantizar las necesidades nacionales, incluyendo la exportación a países vecinos.
Estas actividades conllevarán a la generación de empleos, desde 1.5 puestos de trabajo por cada 1,000 t transformados en la petroquímica básica e intermedia hasta 55 empleos por cada 1,000 t en la petroquímica de alta transformación, a los que se suma el impacto socioeconómico de la cadena colateral de comercio y los múltiples servicios que requiere este polo de desarrollo industrial.
Solo en el caso de la urea de uso agrícola, el sulfato de amonio y el nitrato de amonio, la demanda registrada en las dos últimas campañas agrícolas fue de 900,000 t, cuyo valor de importación osciló en 300 millones de dólares.
El Perú podría haber atendido con prontitud esta demanda y, a la vez, ahorrado ingentes divisas para el Estado si hubiéramos contado con una planta petroquímica.