Notas de Prensa
Pagos internacionales: ¿cómo simplificar las operaciones de las pymes?
La tendencia apunta hacia infraestructuras integradas que permitan gestionar cobros, divisas y liquidaciones desde una sola plataforma, con mayor trazabilidad y eficiencia.
La expansión internacional de las pequeñas y medianas empresas enfrenta todavía una barrera menos visible que la propia capacidad de vender en otros mercados: la complejidad de mover y administrar el dinero entre países. Aunque América Latina ha avanzado de manera significativa en la digitalización de los pagos, cobrar una venta internacional aún puede implicar múltiples proveedores, sistemas bancarios, procesos manuales de conciliación, conversiones de moneda y tiempos de liquidación que terminan impactando el flujo de caja.
“La próxima evolución de los pagos internacionales no pasa únicamente por hacer las transacciones más rápidas, sino por eliminar la fragmentación que todavía existe en la infraestructura financiera. Para una pyme, operar en distintos mercados no debería significar gestionar múltiples proveedores, integraciones y procesos de conciliación”, explica Juan Carlos Flores, Product Director de ProntoPaga.
Durante años, el ecosistema financiero desarrolló soluciones independientes para resolver necesidades específicas: un proveedor para procesar cobros, otro para convertir divisas, un banco para recibir fondos y distintas plataformas para conciliar las operaciones. Este modelo ha permitido ampliar las capacidades del sistema financiero, pero también ha generado una infraestructura fragmentada que traslada parte de la complejidad operativa a las empresas.
La siguiente etapa apunta a cambiar ese modelo mediante una infraestructura única que integre cuentas virtuales, cobros, conciliación automática, conversión cambiaria y liquidación regional dentro de un mismo flujo operativo. Este cambio también redefine el papel de las redes internacionales tradicionales. Mecanismos como SWIFT continuarán siendo relevantes, pero convivirán con infraestructuras locales que, dependiendo de la operación, pueden ofrecer mayores eficiencias en términos de costos y tiempos.
El impacto de esta simplificación es especialmente relevante para las pymes. Una liquidación más predecible y una conciliación automatizada pueden reducir tareas administrativas y, al mismo tiempo, acelerar el acceso a recursos necesarios para cubrir proveedores, planillas, inversiones y capital de trabajo. En ese sentido, la eficiencia de los pagos internacionales deja de ser únicamente una cuestión tecnológica y se
convierte en un factor directamente vinculado con la liquidez y la capacidad de crecimiento empresarial.
“El objetivo debe ser que la empresa pueda concentrarse en vender, operar y crecer, mientras la infraestructura financiera se encarga de resolver la complejidad que existe detrás de cada transacción internacional. Eso implica integrar pagos, conversión de divisas, conciliación y liquidación bajo una misma experiencia, con trazabilidad de extremo a extremo y controles de cumplimiento que permitan escalar de manera segura”, sostiene Flores.
La simplificación, sin embargo, no puede desligarse de la gestión de riesgos. Una infraestructura de pagos internacionales requiere controles de KYB y KYC, monitoreo transaccional, prevención del lavado de activos, mecanismos de gestión del fraude, conciliación automática y trazabilidad de los fondos. Más que prometer operaciones “100 % seguras”, el desafío consiste en construir sistemas con controles verificables y capacidad para identificar, monitorear y gestionar los riesgos asociados a cada operación.
Para las pymes, contar con una sola integración para cobrar en diferentes mercados, administrar divisas con mayor visibilidad y acceder a una infraestructura regional puede marcar la diferencia entre considerar los pagos internacionales como una barrera operativa o utilizarlos como una herramienta para ampliar sus negocios.