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Reservas probadas de gas natural caen 9,5% y Perú enfrenta solo 13 años de autonomía energética

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El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) presentó el Libro Anual de Recursos de Hidrocarburos 2024, cuyo balance revela un escenario crítico para el sector gasífero peruano. Las reservas probadas de gas natural disminuyeron 9,5% en 2024, mientras que los líquidos de gas natural (LGN) retrocedieron 10,3%, en un contexto de reposición negativa, caída de la exploración y alta concentración del recurso en Camisea.

Gas natural: menos reservas y alta dependencia de Camisea

Las reservas probadas de gas natural cerraron 2024 en 7.133 BCF, lo que representa una reducción de 743 millones de pies cúbicos (-9,5%) respecto al año anterior, prolongando la tendencia descendente iniciada en 2013.

El informe atribuye esta caída a la producción anual, la escasa reposición y la actualización a la baja de los modelos en los lotes 56, 57 y 88. Actualmente, el 96% de las reservas probadas está concentrado en Camisea, lo que expone al sistema energético a riesgos técnicos, sociales o contractuales en esa única cuenca.

El índice de autonomía de reservas se redujo a 13,6 años, mientras que el índice de recursos alcanza 19,5 años. Aunque las reservas probables (1,361 TCF) y posibles (1,428 TCF) mostraron ligeros incrementos, estos volúmenes no compensan la caída de las reservas probadas, que son las únicas con disponibilidad inmediata para extracción comercial.

Líquidos de gas natural: autonomía de apenas 8,4 años

El deterioro también alcanza a los LGN. Las reservas probadas sumaron 312,6 millones de barriles, una caída de 35,9 millones (-10,3%) frente a 2023.

El Índice de Movimiento de Reservas (IMR) fue de -10,3% y el Índice de Reposición de Reservas (IRR) se situó en -0,26, reflejando incapacidad para reemplazar lo producido. La autonomía de reservas de LGN se ubica en 8,4 años, una de las cifras más bajas del sistema hidrocarburífero.

La producción anual fue de 28,6 millones de barriles, sin nuevos proyectos relevantes que permitan revertir la tendencia. Además, los recursos contingentes y prospectivos también registraron descensos.

Exploración en mínimos y 146 áreas sin operar

Uno de los datos más preocupantes es el colapso de la actividad exploratoria: los contratos de exploración pasaron de 41 en 2015 a solo 5 en 2024, limitando severamente la capacidad de reposición futura.

El país cuenta con importantes recursos prospectivos —46,2 TCF de gas natural y más de 35 mil millones de barriles de hidrocarburos líquidos—, pero gran parte permanece en áreas no desarrolladas o sin contratos. Actualmente existen 146 áreas no operadas con potencial hidrocarburífero.

Destaca el caso de Candamo, en la cuenca Madre de Dios, con hallazgos desde 1999 que aún no han sido explotados por restricciones regulatorias, ambientales y falta de consenso intersectorial.

Petróleo muestra leve recuperación

En contraste con el gas, el petróleo registró un comportamiento positivo en 2024. Las reservas probadas alcanzaron 367,6 millones de barriles, un incremento de 13,1%, impulsado por el reinicio del Lote 8 y la expansión del Lote 95.

El IRR llegó a 3,87 y la autonomía de reservas se ubicó en 18,9 años, mostrando una mejora relativa frente al panorama general del sector.

Recomendaciones

Frente a este escenario, resulta prioritario implementar una estrategia integral que combine reactivación exploratoria, mejora del marco contractual y reducción de barreras regulatorias y sociales que bloquean proyectos. Se requiere acelerar la puesta en valor de recursos contingentes, diversificar las cuencas productivas para reducir la dependencia de Camisea y establecer incentivos claros para la inversión en exploración. Asimismo, es indispensable fortalecer la coordinación intersectorial —especialmente en zonas como Madre de Dios— para evitar que recursos descubiertos permanezcan inmovilizados mientras la autonomía energética del país continúa deteriorándose.

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