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Apostando por el gas natural vehicular (gnv)

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Ha sido una decisión positiva y racional del gobierno en postergar la vigencia de la simplificación de las gasolinas y gasoholes entre “regulares y premium” a partir del 1º de julio por sus efectos perversos en la presente coyuntura. La medida será vigente a partir del 1º de enero del 2023, y debemos estar preparados, por la envergadura de las inversiones en el almacenamiento, transporte y grifos para adecuarse a la norma, ambientalmente positiva pero socialmente explosiva.

Al desaparecer del mercado las gasolinas de 84º y 90º que se venderían como gasolina regular de 91º octanos, hubiese existido un “ajuste de precios”, es decir una mayor alza de los combustibles que hubiese afectado más a los sectores populares, a pesar del “Fondo de Estabilización de Combustibles” que significa un subsidio de parte del Estado.

A diferencia del 2008/2009 durante el gobierno de Alan García, sobre todo en julio del 2008 cuando los precios internacionales del petróleo llegaron a los US $ 150 dólares el barril para luego derrumbarse, el alza del crudo y derivados no se sintió en los bolsillos de los consumidores pues el “Fondo de Estabilización” asumió como subsidio al íntegro de los combustibles en especial las gasolinas de todo tipo, GLP y al diésel.

Ahora por decisión de gobierno en especial del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), están excluidas del “Fondo de Estabilización de Combustibles” las gasolinas de 95º, 97º y 98º octanos, que consumen los sectores de mayores ingresos, y cuyos precios son libres y en última instancia cada estación de servicio (grifo) determina el precio final. De allí que no extrañe que los precios superen los S/ 30 soles el galón, para escándalo de los liberales que apuestan por el “libre mercado” que solamente existe en los manuales de los libros de economía.

Siempre hemos afirmado que a nivel de la distribución minorista en los 4,686 grifos existentes en todo el país, los precios finales de los combustibles los fijan los propietarios de los grifos independientes (2,100), las cadenas de las empresas privadas como del “Grupo Romero” con las marcas “Primax” y “Pecsa” que totalizan 1,093 estaciones (un 23%) de un total de 4,686 grifos. Le sigue en importancia la transnacional española Repsol que mantiene el control sobre 589 grifos, que representan el 13 % del total de estaciones.

Por último, la cadena “Petrored” con 703 estaciones representa el 15 % de los grifos existentes a nivel del país. Esta cadena tiene el logo de PetroPerú, allí se venden los combustibles que la petrolera estatal importa para cubrir su cuota de mercado que viene disminuyendo desde el 2015 como tendencia por la fuerte competencia de transnacionales como Repsol, Valero, Exxon/Mobil y Pluspetrol

En verdad, se debe reconocer que en este segmento del mercado minorista, de la venta al público, PetroPerú como distribuidor mayorista poco o nada puede hacer, pues no detenta la propiedad sobre ningún grifo a nivel nacional. Es más, el único que detenta como titular en la ciudad de Iquitos (Loreto) está concesionado a un privado.

Son los propietarios privados quienes deciden el precio final en los combustibles y PetroPerú poco o nada puede hacer el respecto. Es más, no sería aconsejable la entrada en este segmento de la venta minorista con grifos propios mientras no se cambie a nivel constitucional el denominado “rol subsidiario del Estado”, que dicho sea de paso no existe en ninguna constitución del mundo.

Por ello, para entender lo que está sucediendo en el mercado de combustibles y los precios se debe explicar primero la competencia oligopólica, los altos márgenes de la importación de las gasolinas y el diésel, más las distorsiones en la distribución mayorista y minorista de las cadenas privadas, donde todos ganan menos el consumidor.

LA SALIDA: EL GNV

Por ello la salida a corto plazo es la conversión de los vehículos sobre todo gasolineros al gas natural (GNV) a pesar de la opinión de ex ministros del sector que tienen intereses en el sector eléctrico. Solamente en Lima y Callao en el 2021 se consumieron 52.5 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, en las estaciones de servicio o gasocentros de servicios de gas natural. ¡Muy poco frente a los 400 millones que se reinyectan diariamente!

En el corto plazo esta es la salida para los consumidores en especial a los propietarios de los vehículos a gas natural por la baratura del combustible, que como hidrocarburo proveniente del lote 88 tiene un precio regulado, entiéndase barato.

Así, un taxista que tenga su vehículo a gas natural vehicular (GNV) con S/ 30 gastados en este combustible puede recorrer 150 kilómetros en un día, mientras en gasolinas el mismo recorrido le significaría más de S/ 70 soles por tres galones equivalentes.

Esta es la ventaja del GNV sobre las gasolinas, con el diésel el problema de la conversión resulta muy caro, pero con los motores gasolineros la inversión para convertir la unidad al GNV no supera los S/ 5,000 soles, y se realiza en tres días. Por ello es la alternativa del consumidor.

El problema es que el Consorcio Camisea dispone solamente de 52.5 millones de pies cúbicos diarios de gas natural para el transporte vehicular, que expresado en barriles diarios representan un poco más de 9,000 barriles diarios equivalentes. Muy poca cosa para un mercado de combustibles que demanda un promedio de 260 mil barriles diarios en derivados de petróleo.

Es más, que no se diga interesadamente que no hay demanda para los 400 millones de pies cúbicos diarios que se reinyectan del gas natural del lote 88 y los 700 millones de pies cúbicos por día que se exportan del lote 56. Hay suficientes reservas de gas natural en el Gran Camisea para abastecer la demanda adicional de GNV, que con los precios baratos constituyen la mejor garantía para los consumidores frente a los elevados precios del petróleo y derivados.

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