Transporte
Congreso busca formalizar el “taxi colectivo” un servicio que podría ser factor de contagio
Mientras todos los peruanos estábamos en cuarentena, el Congreso de la República decidió poner en agenda el proyecto de ley para formalizar el “taxi colectivo”, un servicio de transporte sin protocolos de higiene y que por años ha generado tráfico vehicular en las calles por el espacio que ocupan.
Este proyecto nació hace casi dos décadas, pero actualmente es impulsado por el congresista Guillermo Aliaga (Somos Perú), abiertamente defensor de los colectiveros. En su campaña electoral, Aliaga se promocionó con afiches que decían “por un transporte ordenado” pegados en minivanes informales que superan los S/10 mil en papeletas y hasta con órdenes de captura.
No contribuyen con reforma de transporte
Como se ha demostrado en estas páginas, los taxis colectivos no contribuyen a la reforma del transporte debido a su limitada capacidad para el traslado de pasajeros. En el mismo espacio de pista donde caben tres taxis colectivos con 12 personas en promedio puede entrar un solo bus formal con capacidad para 70 personas.
En una coyuntura marcada por una pandemia, los colectivos no permiten mantener el distanciamiento social que se requiere para frenar los contagios.
Transporte masivo
Especialistas en materia de transporte advierten que el servicio de ‘taxi’ colectivo debe ser erradicado para dar paso a un sistema de transporte masivo de calidad. No solo porque los choferes de colectivo se han organizado para invadir paraderos, agredir a inspectores, evadir operativos y hasta pagarle a una red de abogados especializados en dilatar sus papeletas hasta su prescripción, sino porque su proliferación es lo que ha generado la congestión vehicular en Lima.
Lima ocupa el tercer puesto del ránking de ciudades con más tráfico vehicular en el mundo, según Tom Tom, una de las empresas de GPS más importantes.
La velocidad promedio de los buses de los corredores complementarios ha descendido de 13 km/h a 9 km/h en hora punta desde el 2016, debido a la cantidad de autos y minivanes que ahora zigzaguean compitiendo por pasajeros, de acuerdo con la Asociación de Concesionarios de Transporte Urbano (ACTU). Solo en las rutas de los corredores se estima que hay más de 30 mil colectivos compitiendo de forma desleal con este servicio formal.
Pese a ello, esta tarde el Congreso de la República decidirá si se aprueba o no el proyecto de ley en favor de la formalización de este servicio. La iniciativa legislativa recibió la primera aprobación en el 2017.
Doce colectivos por cada bus del corredor
Durante el último paro nacional de colectivos, en octubre del 2019, sus choferes mostraron el verdadero rostro de la informalidad: 120 detenidos, vías obstruidas, propiedad pública dañada, 30 buses de los corredores afectados y con las llantas pinchadas, tres rutas de los alimentadores suspendidas y miles de limeños afectados.
El incremento de los colectivos, que se llevan los ingresos del transporte formal, ha afectado la capacidad de estas empresas para renovar o ampliar sus flotas, parte del plan de la reforma del transporte de la Autoridad del Transporte Urbano (ATU).
Según un conteo realizado por El Comercio en abril del 2018, entre las 6 a.m. y las 9 a.m., por cada unidad del corredor rojo que circulaba en hora punta en la avenida Javier Prado se contabilizaban ocho colectivos informales. De acuerdo a una medición similar a inicios del 2020, en los mismos días de la semana y a la misma hora, pasaban 12 de estos carros por cada bus.