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De la minería a los data centers: por qué la energía confiable es clave para la continuidad empresarial

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· En sectores críticos, la continuidad operativa ya no depende solo de contar con suministro eléctrico, sino de asegurar energía estable, monitoreada y gestionada en tiempo real.

En una operación minera, una planta industrial, un edificio corporativo o un data center, una falla eléctrica puede detener mucho más que una máquina: puede interrumpir procesos, afectar equipos sensibles, comprometer servicios y generar retrasos en la operación diaria. En un contexto en el que la producción nacional creció 3,73% en abril de 2026 y acumuló un avance de 3,58% entre enero y abril, según el INEI, la confiabilidad energética se vuelve un factor clave para sostener la productividad de las empresas peruanas.

“Hoy, la continuidad operativa no depende únicamente de tener electricidad, sino de saber cómo está llegando esa energía, cómo se comportan las cargas y qué señales está dando la infraestructura antes de una posible falla. Una empresa puede tener equipos modernos, pero si su sistema eléctrico no está monitoreado ni mantenido adecuadamente, el riesgo de una parada operativa sigue presente”, señaló Víctor Paredes, Director de Power System para el Clúster Sur Andino de Schneider Electric.

El reto es especialmente relevante para sectores donde una interrupción puede impactar directamente en la operación. En abril de 2026, los sectores Comercio, Construcción, Otros Servicios y Manufactura explicaron el 66% del resultado global de la economía peruana, mientras que la manufactura registró un crecimiento de 2,17%, de acuerdo con el INEI. En este tipo de actividades, la continuidad de líneas de producción, sistemas de climatización, tableros eléctricos, motores, bombas, ascensores, centros de control o servidores es parte esencial del funcionamiento diario.

En minería, la exigencia es aún mayor. De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas, entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones mineras alcanzaron aproximadamente US$ 55.447 millones, con un crecimiento de 23,4% frente al mismo periodo de 2024. En operaciones de esta escala, una falla eléctrica no solo puede detener equipos, sino afectar procesos encadenados como chancado, molienda, bombeo, ventilación, transporte interno y sistemas de seguridad.

Sin embargo, el problema no se limita a los cortes de energía. La calidad de energía también considera variaciones de tensión, sobrecargas, armónicos, microinterrupciones o desbalances que pueden afectar equipos sensibles, reducir la vida útil de activos o generar fallas difíciles de anticipar si no existe una medición constante. Por eso, el monitoreo eléctrico se ha convertido en una herramienta clave para pasar de una gestión reactiva a una gestión preventiva.

La digitalización también está elevando la presión sobre la infraestructura eléctrica. OSIPTEL reportó que el tráfico promedio mensual de datos móviles por teléfono en Perú pasó de 5,67 GB en el cuarto trimestre de 2019 a 23,51 GB en el mismo periodo de 2025. Además, a diciembre de 2025, más de 33 millones de teléfonos móviles accedieron a internet móvil. Este crecimiento

de la conectividad exige que data centers, salas técnicas, redes de telecomunicaciones y sistemas de respaldo mantengan altos niveles de disponibilidad.

En paralelo, la continuidad del suministro eléctrico también es una variable supervisada a nivel nacional. A julio de 2025, Osinergmin reportó que, de los 214 sistemas eléctricos de distribución a cargo de las 13 principales empresas distribuidoras, 19 sistemas superaron la tolerancia anual de los indicadores de desempeño SAIFI y SAIDI. Si bien este dato corresponde a redes de distribución y no a instalaciones internas de empresas, evidencia que la confiabilidad eléctrica es un aspecto medible y relevante para el funcionamiento del país.

Para las organizaciones, avanzar hacia una energía más confiable implica identificar sus cargas críticas, conocer el estado real de sus activos eléctricos, implementar sistemas de monitoreo, automatizar respuestas ante fallas y fortalecer los planes de mantenimiento. Más que un tema técnico, la energía confiable se ha convertido en una condición para sostener productividad, seguridad y competitividad en un entorno donde las empresas dependen cada vez más de procesos digitales, automatizados y conectados.

Acerca de Schneider Electric

Schneider Electric es un líder global en tecnología energética que impulsa la eficiencia y la sostenibilidad mediante la electrificación, automatización y digitalización de industrias, empresas y hogares. Sus tecnologías permiten que edificios, centros de datos, fábricas, infraestructuras y redes operen como ecosistemas abiertos e interconectados, optimizando el rendimiento, la resiliencia y la sostenibilidad. Su portafolio incluye dispositivos inteligentes, arquitecturas definidas por software, sistemas impulsados por inteligencia artificial, servicios digitales y asesoría experta. Con más de 160,000 colaboradores y 1 millón de socios en más de 100 países, Schneider Electric se mantiene constantemente entre las empresas más sostenibles del mundo

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