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El primer «empleado digital» podría llegar a las pymes peruanas: ¿Oportunidad o riesgo sin precedentes?

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El lanzamiento Claude for Small Business, de Anthropic, abre el debate sobre la madurez operativa de las más de 2.3 millones de Mipymes en el país.

La inteligencia artificial (IA) corporativa ha dejado de ser una herramienta de asistencia puntual —restringida a la redacción de textos o el diseño básico— para convertirse en un actor operativo central. Recientes despliegues como el de «Claude para pequeñas empresas» de Anthropic, empiezan a introducir el concepto del «empleado digital»: sistemas capaces de ejecutar flujos de trabajo interconectados y completos en finanzas, ventas y operaciones desde una sola interfaz.

En el contexto peruano, donde las pequeñas y medianas empresas representan una parte importante de la actividad económica, con más de 2.33 millones de Mipymes formales que equivalen al 99.3% del total de empresas en el país, según Produce, este tipo de tecnologías abre oportunidades para mejorar la eficiencia operativa y reducir la carga administrativa. Sin embargo, su adopción también implica desafíos relacionados con la integración de sistemas, la gestión de datos y la capacidad de las organizaciones para adaptar sus procesos.

“Estamos entrando en una etapa en la que la inteligencia artificial no solo asiste, sino que también ejecuta tareas completas dentro de una empresa. Esto marca un cambio importante en cómo se organizan y operan los negocios”, explica Jesús Bellido, decano de la Facultad de Computación de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC).

La propuesta de Anthropic permite conectar plataformas de uso cotidiano como correos electrónicos, software contable, herramientas de diseño y sistemas de gestión de clientes, lo que facilita la automatización de tareas vinculadas a finanzas, marketing, ventas y operaciones, especialmente en empresas con equipos reducidos.

¿Impacto en el empleo o redefinición de roles?

“Más que reemplazar puestos de trabajo, estas tecnologías están redefiniendo los roles dentro de las empresas. Se vuelve clave contar con profesionales que entiendan cómo integrar la inteligencia artificial en el negocio y cómo supervisar procesos automatizados para asegurar su correcto funcionamiento”, añade Bellido.

En esa línea, el impacto no se limita a la incorporación de una nueva herramienta, sino que implica un cambio en las competencias requeridas en el mercado laboral, donde las empresas comienzan a demandar perfiles capaces de trabajar con inteligencia artificial, interpretar información y tomar decisiones estratégicas basadas en datos.

En ese sentido, Bellido sostiene que el salto de la teoría a la práctica también enfrenta tres brechas estructurales en el mercado peruano:

  1. Calidad e integración de datos: La IA autónoma requiere sistemas ordenados; la informalidad en los procesos internos frena su despliegue.
  2. Ciberseguridad y gobernanza: El manejo de información financiera y de clientes mediante agentes de IA exige políticas estrictas de privacidad.
  3. Brecha de talento: La necesidad de perfiles capaces de auditar y supervisar a la IA, en lugar de solo operarla.

“Este tipo de herramientas representa una oportunidad importante para que las pymes den un salto en productividad, pero su verdadero valor dependerá de qué tan preparadas estén para integrarlas en su operación. No se trata solo de adoptar tecnología, sino de entender cómo utilizarla estratégicamente para generar impacto en el negocio”, concluye el especialista de UTEC.

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