Hidrocarburos

Petroperú debe entrar en insolvencia de inmediato

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Ante la debacle financiera y operativa Petroperú, en especial de su endeudamiento que llega a US$ 4,458 millones, monto agravado por la nueva refinería de Talara cuyos costos han terminado de hundir a la empresa petrolera del Estado, no hay otra salida que su declaratoria en insolvencia por la incapacidad de sus obligaciones de pago.

Es lo que plantea el experto en temas energéticos, César Gutiérrez Peña, también ex presidente de Petroperú entre los años 2006 y 2008, para quien el fisco no puede seguir solventando sus crecientes déficits con el argumento del peligro del desabastecimiento de combustibles en el país y el consiguiente aumento de precios.

Es obvio entonces que la responsabilidad política tiene que recaer, en primer lugar, en el ministro de Energía y Minas, Óscar Vera Gargurevich, y, en paralelo, en otros funcionarios que detallaremos líneas abajo, en especial el ministro de Economía y Finanzas, Alex Contreras, quien le sigue dando cuerda al festín que a continuación detallaremos.

Y es que la deuda de largo plazo de la citada empresa llega en efecto a la suma de US$ 4,458 que se subdivide en 1,000 millones en bonos de vencimiento al 2023, además de 2000 millones en bonos de vencimiento al 2047 y un monto de 1,458 millones de dólares para Talara con garantía de la Agencia Española de Crédito a la Exportación (CESCE).

Solo en este último ítem de CESCE, referido al pago de intereses anuales de bonos, más la amortización e intereses de créditos avalados por dicha agencia, llegan a 369 millones de dólares hasta el 2032.

Con el añadido que los desembolsos efectuados para la refinería de Talara, llamada por muchos técnicos “elefante blanco”, es de US$ 6,218 millones.

Peticiones de salvataje

Esta realidad, según quienes conocen los estados financieros revisados por la permisiva consultora Arthur D. Little y otra menos conocida, estos nos permiten asegurar que el agravamiento de la crisis de Petroperú obliga a que sus ejecutivos estén solicitando una y otra vez peticiones de salvataje para convertir sus adeudos en aportes de capital.

Aportes que desde el punto de vista técnico no son otra cosa que un despilfarro de recursos que pone en evidencia su incapacidad para cumplir con sus obligaciones y mantener la continuidad de la cadena de pagos respecto del Tesoro Público y de una comunidad financiera internacional que ha rebajado su calidad crediticia desde octubre del año pasado.

La historia en el último tramo de esta crisis de Petroperú se vio en mayo del año pasado cuando el gobierno de Pedro Castillo desembolsó en favor de la firma estatal un crédito de US$ 750 millones, con el argumento recurrente de garantizar el abastecimiento de combustible en el país.

No se cumplió y pronto la petrolera solicitó a Economía y Finanzas que ese adeudo se convierta “en aporte de capital” porque obviamente ella carecía de liquidez, por lo que, entre otros problemas, se afectaron los trabajos de exploración de nuevas reservas.

Una segunda operación de salvataje tuvo lugar en octubre de 2022 por un monto de US$ 1,466 millones de moneda verde, siempre con el argumento de la necesidad del abastecimiento de combustible y evitar una espiral alcista. Otro argumento es que Petroperú llega a donde nadie llega, pero este nuevo salvataje o aporte de capital adicional ya era demasiado.

Por Plinio Esquinarila

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