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Gas Natural

Conoce las diferencias entre el gas natural y el balón de GLP

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Muchas personas creen que el balón de Gas Licuado de Petróleo (GLP), mal llamado “balón de gas”, es lo mismo que el gas natural, pero son combustibles totalmente diferentes bajo distintos aspectos, como producción, distribución, precio, beneficios que generan al medio ambiente e incluso seguridad.

Aquí te contamos algunas de las principales diferencias.

Producción

En el Perú existe mucho gas natural gracias a los campos de Camisea en Cusco, donde el combustible es abundante, tanto que el 25% de su producción se reinyecta al subsuelo.

Según Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos, esto sucede porque el gobierno todavía no ha construido la infraestructura necesaria para que esta energía llegue a más peruanos.

Por otro lado, el Perú es un importador neto de gas licuado de petróleo. Esto significa que la producción actual de GLP no es suficiente para abastecer la demanda interna. 

Solo el 80% de este combustible se obtiene a través de diferentes productores, incluyendo a Camisea, y se tiene que comprar el producto restante en el extranjero para traerlo a las familias peruanas.

Distribución

El GLP llega a la casa de los peruanos en balones y se adquieren a través de empresas distribuidoras y envasadoras. 

El gas natural llega directamente a través de conexiones domiciliarias. Es decir, ductos que van hasta a los hogares, al igual que la electricidad, el servicio de telefonía o cable, sin necesidad de intermediarios.

Precio

El gas natural es, de por sí, una energía más barata que otras. Por ejemplo, es 57% más económica que la gasolina y 50% más que el diésel.

Además, al ser un combustible abundante en el Perú, no se rige en base a los precios internacionales.

De acuerdo a los contratos de Camisea con el Estado peruano, el precio del gas natural está regulado y dirigido al consumo interno es más barato que el promedio en países productores de este recurso.

Todo lo contrario sucede con el GLP, un combustible que debe importarse porque el Perú no produce la suficiente cantidad para abastecer la demanda interna.

Esto significa que este recurso se sujeta a variaciones de costos y precios internacionales que se cotizan en dólares. Por eso, el balón de GLP es más caro, incluso a pesar que el Gobierno incorporó nuevamente al GLP en el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles (FEPC).

Beneficios al medio ambiente

De todos los combustibles fósiles, el gas natural es el más amigable con el medio ambiente. 

La consultora Macroconsult indicó, en su último informe de 2020, que “el gas natural contribuye a tener un aire más limpio y saludable, y reduce entre un 40% y 60% las emisiones de compuestos químicos”.

Es decir, permite la disminución casi por completo de las partículas en suspensión y el dióxido de azufre: causantes de los problemas respiratorios en las grandes urbes como Lima.

Seguridad

El gas natural es un combustible más seguro porque es más liviano que el aire y se disipa rápidamente en el ambiente ante una fuga en casa, disminuyendo el peligro de explosión.

Por el contrario, el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) explica que GLP es un combustible más pesado y denso que el aire. Es más difícil que se diluya en el ambiente.  

EL GAS NOTICIAS, es la revista más importante del sector Hidrocarburos. En muy poco tiempo nos hemos convertido en promotores del uso de energías limpias y del intercambio comercial del sector.

Gas Natural

Ica reúne al sector energético para impulsar la migración de flotas al GNV

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Ica fue escenario del primer FORO GNV ICA 2026, encuentro que reunió a representantes de la cadena de valor del gas natural para analizar los avances de la masificación del GNV y plantear nuevas acciones para acelerar la migración de flotas, especialmente de transporte pesado y de carga.

Más de 60% de ahorro frente al diésel

Uno de los principales ejes del encuentro fue el panel “Masificación del Gas Natural en el Perú e iniciativas de impulso a la migración de flotas al GNV”, que contó con la participación de Lucas Julián Florestano, gerente Comercial de Grandes Clientes de Pluspetrol; José Mantilla Castillo, experto en Gas y Petróleo y ex presidente del Directorio de Perupetro; y Miguel Ángel Zúñiga Gogny, subgerente Comercial de Contugas.

Durante el diálogo se destacó el potencial económico del GNV para el transporte. En determinados segmentos y condiciones de operación, su uso puede generar ahorros superiores al 60% frente al diésel, contribuyendo a reducir los costos operativos y mejorar la competitividad de las empresas.

Gas peruano y seguridad energética

Otro de los aspectos resaltados fue el aprovechamiento del gas natural producido en el Perú, recurso que permite reducir la exposición de los usuarios a las fluctuaciones de los mercados internacionales de combustibles y otorgar mayor predictibilidad a los costos energéticos de las flotas.

A ello se suma el potencial del GNV para reducir las emisiones de carbono frente a combustibles convencionales, combinando eficiencia económica, seguridad energética y sostenibilidad.

Gasbel Web.

Infraestructura, corredores y financiamiento

El foro puso también sobre la mesa los principales desafíos para ampliar el mercado. Entre ellos figuran el incremento de la cobertura de estaciones de GNV, el desarrollo de corredores de carga que conecten los principales centros productivos y logísticos del país y la generación de mecanismos de financiamiento que faciliten la conversión y renovación de flotas.

Ica, un nodo estratégico

En este escenario, Ica adquiere una posición estratégica por su actividad agroexportadora, industrial, minera y logística, además de su conexión con importantes corredores nacionales.

El desarrollo de mayor infraestructura de abastecimiento y corredores de GNV en la región aparece así como uno de los elementos necesarios para acompañar la migración del transporte pesado y de carga hacia este combustible y avanzar en la masificación del gas natural en el país.

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Gas Natural

Ayacucho sigue esperando la llegada del gas natural

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Aunque el gas natural atraviesa desde hace una década las inmediaciones de Ayacucho, los hogares y negocios de la región todavía no pueden acceder a este combustible ni beneficiarse de sus menores costos.

La situación ha sido cuestionada por el economista Alberto Pascó Font, quien señaló que los diversos proyectos impulsados durante los últimos años para llevar gas natural al sur del país no han logrado concretarse. “Dado que todos estos intentos han fracasado, hasta ahora los hogares y negocios de las regiones del sur del país, de donde proviene el gas, no se pueden beneficiar de los ahorros de contar con este combustible”, sostuvo.

El problema se remonta a septiembre de 2016, cuando Transportadora de Gas del Perú (TGP) culminó y puso en operación comercial una derivación de su ducto de gas natural hacia Ayacucho, tras una inversión cercana a los US$50 millones. La obra contempló la construcción de un City Gate, estación destinada a la regulación y medición del combustible, ubicada en Huamanga.

Desde entonces, el gas natural pasa a aproximadamente cinco kilómetros de la ciudad de Ayacucho. Sin embargo, la población todavía no dispone de una red de distribución que permita llevar este recurso hasta los hogares y establecimientos comerciales.

Diversos proyectos quedaron en el camino

Durante las últimas dos décadas se han promovido diferentes iniciativas para masificar el gas natural en el sur del Perú, pero ninguna logró consolidarse.

Uno de los primeros intentos ocurrió en 2005, cuando Proinversión, con el respaldo de los gobiernos regionales de Ayacucho, Ica y Junín, convocó a un concurso público para desarrollar un sistema de distribución de gas natural en estas regiones. El proceso, sin embargo, no llegó a concretarse.

Posteriormente, en mayo de 2014, se lanzó una iniciativa de mayor alcance para promover la participación privada en la construcción de un sistema de distribución destinado a siete regiones: Ayacucho, Apurímac, Cusco, Huancavelica, Junín, Puno y Ucayali.

El proceso permaneció abierto durante varios años, pero finalmente fue cerrado en 2021 debido a la ausencia de postores.

En julio de 2022, durante el gobierno de Pedro Castillo, se anunció el inicio de la construcción de infraestructura destinada a la masificación del gas natural en Ayacucho. No obstante, el proyecto tampoco consiguió traducirse en un sistema operativo de distribución para la población.

Una nueva alternativa plantea ampliar la cobertura

Ahora existe una nueva propuesta para intentar cerrar esta brecha. El Ministerio de Energía y Minas (Minem) solicitó a Cálidda, concesionaria de la distribución de gas natural en Lima y Callao, evaluar una ampliación de su área de concesión hacia siete regiones del centro y sur del país.

En noviembre de 2023, la empresa presentó una propuesta de adenda a su contrato de concesión que contempla inversiones superiores a US$600 millones para extender el servicio hacia Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Junín, Apurímac, Puno y Ucayali.

La propuesta plantea que la expansión pueda ejecutarse sin aportes directos del Estado, manteniendo las mismas tarifas aplicadas en Lima. Bajo este esquema, los ingresos generados por el consumo en la capital contribuirían a sostener la expansión hacia las nuevas regiones, permitiendo que los usuarios del sur accedan al servicio bajo una tarifa equivalente.

Para Ayacucho, la primera etapa del proyecto contempla llegar aproximadamente a 15,000 hogares, beneficiando de manera directa o indirecta a más de 60,000 personas. El suministro se realizaría mediante la conexión con el gasoducto que TGP construyó en 2016.

Una brecha que continúa pendiente

Actualmente, la adenda se encuentra en la etapa final de levantamiento y subsanación de observaciones. Su aprobación permitiría avanzar con una alternativa para llevar gas natural a regiones productoras o cercanas a la infraestructura de transporte que, hasta ahora, no han podido aprovechar plenamente este recurso.

Para Ayacucho, la conexión resulta especialmente relevante debido a que la infraestructura de transporte ya fue construida hace una década. El desafío pendiente es desarrollar la distribución necesaria para que el gas llegue finalmente a los usuarios.

El cierre de esta brecha también tiene una dimensión social y política. Para Pascó Font, la falta de acceso al gas natural en las regiones del sur representa una deuda pendiente con una población que, pese a encontrarse cerca de la infraestructura de transporte, continúa sin beneficiarse de los menores costos asociados a este combustible.

La culminación de la adenda permitiría avanzar en la masificación del gas natural y evitar que el acceso a este recurso vuelva a convertirse únicamente en una promesa durante los próximos procesos electorales.

Si quieres, también puedo convertir esta versión en un formato más breve y contundente, estilo noticia para Índice.pe, con titular, bajada y subtítulos.

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Gas Natural

Más de US$500 millones para llevar gas natural a siete regiones

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Tendido de redes

La masificación del gas natural hacia siete regiones del centro y sur del país podría movilizar más de US$500 millones en inversión privada, generando además un impacto económico significativo para hogares, empresas y gobiernos subnacionales.

La Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH) señaló que el proyecto contempla atender a más de 300,000 hogares y podría generar más de 5,500 puestos de trabajo, además de aportar más de US$100 millones a los gobiernos regionales y locales.

Inversión que se traduce en ahorro

Uno de los principales impactos económicos proyectados es el ahorro para los usuarios. Según las estimaciones presentadas por la SPH, la expansión del gas natural podría representar más de US$1,600 millones en ahorros para la población, al permitir el acceso a una fuente energética de menor costo.

El proyecto contempla llevar el servicio a Apurímac, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Junín, Puno y Ucayali, mediante una infraestructura que incluye aproximadamente 3,700 kilómetros de redes de distribución y una inversión estimada de alrededor de US$550 millones, según información oficial del MINEM.

Una inversión con impacto regional

Para la SPH, la masificación debe articular la disponibilidad de recursos de gas con infraestructura y generación de demanda, de manera que el recurso se convierta en actividad económica y reducción de costos energéticos.

La iniciativa permanece vinculada a la culminación del proceso contractual para su ejecución. La SPH sostiene que acelerar su concreción permitiría activar inversión privada y extender los beneficios económicos del gas natural fuera de Lima y Callao.

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