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Notas de Prensa

Cumbre Perú Sostenible 2025: un espacio de diálogo, acción colectiva y reflexión

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● El evento reunió a líderes globales y nacionales para reflexionar sobre las soluciones al cambio climático, la informalidad y las brechas sociales, institucionalidad y pactos público-privado.

● El mensaje de James Robinson, Nobel de Economía 2024, marcó el espíritu de la Cumbre: reconstruir confianza, fortalecer instituciones y trabajar desde las condiciones reales del país para generar cambio sostenible.

Del 23 al 25 de octubre, la Cumbre Perú Sostenible 2025 reunió en Lima, a destacados líderes nacionales e internacionales para debatir soluciones sostenibles a los desafíos más urgentes del país. Bajo el lema “Trazando el futuro del país, juntos”, este año la Cumbre fue presidida por María Pía Palacios, Ex Presidenta de Caja Arequipa, y Jaime Saavedra, Director de Desarrollo Humano en el Banco Mundial.

Como cada año, giró en torno a cinco ejes – Planeta, Paz, Personas, Prosperidad y Pactos – y también dejó un mensaje central: el desarrollo sostenible del Perú requiere reconstruir confianza, fortalecer instituciones y cerrar brechas humanas y territoriales, desde una mirada integral que articule al sector público, privado, cooperación y ciudadanía.

Planeta: el Sur Global como oportunidad viva. Marina Grossi, presidenta del Consejo Empresarial Brasileño para el Desarrollo Sostenible (CEBDS), hizo un llamado a actuar frente al cambio climático con una mirada desde el Sur Global. “El Sur Global no es solo vulnerable al cambio climático, es una oportunidad viva”, enfatizó Grossi, subrayando el rol de las empresas en la transición energética y la lucha contra la deforestación.

El panel nacional contó con Miguel Alejandro Osco (Gobierno Regional de Cusco), Tamiko Hasegawa (Anglo American), Anton Willems (Profonanpe) y Sabine Bloch (Embajada de Alemania), quienes coincidieron en que el futuro climático del país depende de articular desarrollo y conservación. Se resaltó que la resiliencia nace del ordenamiento territorial, la colaboración público-privada y la inclusión económica de las comunidades locales.

Paz: reconstruir legitimidad y ciudadanía. Este eje tuvo como ponente a Michael Reid, exeditor y corresponsal para América Latina de The Economist, quien analizó el deterioro institucional de la región tras el auge de las materias primas. “Una sociedad civil vigorosa y contestataria es esencial; intentar extinguirla es preocupante”, afirmó Reid. Advirtió que el crecimiento sin institucionalidad ha generado fragmentación política e informalidad en el Perú, y que fortalecer la democracia liberal es condición para un desarrollo sostenible.

El panel nacional reunió a Rosa María Palacios, Mariela García de Fabbri, Alessandra Yupanqui y Jaime de Althaus, donde se destacó que el Perú no es un país polarizado, sino unido en el rechazo a la corrupción y la impunidad. Se

subrayó que la democracia y la alternancia no son negociables, y que reconstruir la convivencia democrática requiere ciudadanía responsable, respeto por las diferencias y una visión sostenible del desarrollo.

Personas: el desarrollo como apuesta colectiva.

El economista Stefan Dercon, Profesor de Economía de la Universidad de Oxford, explicó que los países que progresan son aquellos donde las élites se comprometen con el desarrollo nacional. Señaló que el crecimiento en el Perú ha reducido la pobreza, pero sin inclusión plena, y que el reto es construir consensos y estructuras comunes. “El desarrollo es una apuesta, pero sin diálogo ni estructuras comunes, no hay mesa donde jugar”, afirmó, destacando que las crisis pueden ser oportunidades si los actores están preparados para aprovecharlas. El panel contó con Iván La Negra (PNUD), Midori de Habich, Mariana Costa (Laboratoria) y Elmer Cuba (Macroconsult), quienes discutieron la urgencia de reconstruir la atención primaria de salud, reducir brechas en capacidades básicas y fortalecer la comprensión lectora y el pensamiento crítico, especialmente en zonas rurales y amazónicas.

Prosperidad: sostenibilidad e impacto multiplicador de las empresas. Magdalena Pesce, CEO de Wines of Argentina, mostró cómo la sostenibilidad y la colaboración pueden transformar una industria tradicional en un motor de prosperidad colectiva. Destacó que “el primer paso hacia la sostenibilidad es cultural”, y subrayó que planificación, innovación y visión compartida son claves para generar impacto y crecimiento sostenible.

En el panel participaron Javier Ichazo (MiBanco), Gissela La Cruz (Asociación de Bodegueros del Perú), Piero Ghezzi y José Carlos Saavedra (Apoyo Consultoría), quienes resaltaron la importancia de integrar a las micro y pequeñas empresas en cadenas de valor sostenibles y formales, subrayando que la inclusión financiera, la educación y la articulación público-privada son pilares para construir un ecosistema económico más competitivo e inclusivo.

Pactos: construir desde la realidad. El cierre de la cumbre estuvo a cargo de James Robinson, Premio Nobel de Economía 2024 y Coautor del bestseller internacional “¿Por qué fracasan los países?”, quien reflexionó sobre la necesidad de diseñar políticas basadas en la realidad local. “El camino al desarrollo no se construye sustituyendo el orden real por uno ideal, sino trabajando con el orden real hasta transformarlo desde dentro”, destacó. Robinson sostuvo que la informalidad en América Latina no es un error, sino una respuesta adaptativa ante un Estado inoperante, y que el desarrollo requiere aprovechar esas dinámicas reales para transformarlas.

El panel nacional incluyó a Oscar Caipo (presidente del consejo directivo de Perú Sostenible), Sofía García (Embajada Británica), Darío Zegarra (Newmont y ALOXI), Paola Bustamante (Videnza Instituto) y Jorge Velarde (COFIDE), quienes

coincidieron que las alianzas y la gobernanza territorial son esenciales para acelerar proyectos, cerrar brechas y avanzar hacia un nuevo pacto de colaboración para el desarrollo sostenible del país.

Asimismo, se realizaron 30 charlas de impacto sobre los mejores proyectos empresariales que están sumando al desarrollo del país en la zona de Hablemos de Sostenibilidad. Desde Grupo Unacem comentando como el cemento, concreto y energía son motores de desarrollo, hasta Credicorp contando como la confianza y la convicción son valores clave para acelerar el desarrollo del país. Entre las empresas participantes también se encontraron: Cementos Yura, Scotiabank, Cerro Verde, Arca Continental Lindley entre muchas más.

Adicional a los espacios de exposiciones y charlas, se desarrollaron muchas experiencias para fomentar una cultura de sostenibilidad y valores ODIS (Objetivos de Desarrollo Interior o IDGs por sus siglas en inglés) con los más de 6 mil asistentes. La Cumbre fue también punto de encuentro de conversaciones clave entre actores en nuestra cabina de Podcast «Agenda Común, el cambio se construye entre todos» en alianza con RPP, el cual cuenta con 8 episodios y la participación de más de 20 empresas, que serán lanzados en las próximas semanas.

El camino adelante. La Cumbre Perú Sostenible 2025 concluyó con un llamado a construir un nuevo consenso que articule a todos los sectores para lograr un país más próspero, justo y sostenible. “Uno de los principales aprendizajes que nos llevamos, es que el cambio que necesita el Perú nace de nuestra realidad compartida, no de modelos ideales. Esta Cumbre nos recuerda que el diálogo, la confianza, la institucionalidad y la colaboración son los impulsores del desarrollo sostenible.”, señaló Micaela Rizo Patrón, Gerenta General de Perú Sostenible.

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Notas de Prensa

4 acciones que las instituciones de gobierno y los empleados públicos pueden realizar para facilitar la implementación de la IA en el estado

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 El diálogo social, la participación sindical y la mediación pueden ayudar a prevenir conflictos y construir acuerdos durante la transformación tecnológica del sector público.

●       Entre las acciones están establecer los objetivos, medir los riesgos de la IA y concertar la capacitación.

●       El Reglamento de la Ley N.º 31814 inicia su primera etapa de aplicación y establece pautas para el uso seguro, responsable y ético de la IA en el Estado.

●       La OIT destaca que el diálogo social puede lograr que la IA complemente las capacidades de los trabajadores sin tener que reemplazarlas.

La primera etapa de la aplicación del Reglamento de la Ley N.º 31814, que promueve el uso de la inteligencia artificial en favor del desarrollo económico y social del país, ha iniciado este mes, y se espera que la implementación de la IA en el sector público contribuya con su eficiencia operativa. Sin embargo, para lograr resultados eficientes y sostenibles en el tiempo, es muy importante que el Estado emplee el diálogo social con sus trabajadores.

“El diálogo social promueve la paz en el entorno de trabajo y asegura la productividad, porque se trata de un proceso de comunicación y negociación entre los actores del ecosistema laboral, en este caso, las instituciones de Gobierno y sus trabajadores a través de sus representantes y organizaciones”, explica Carlos Carrión Crespo, Juris Doctor, especialista en mediación laboral y exoficial en servicios públicos en la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El estudio Global case studies of social dialogue on AI and algorithmic management, publicado por la OIT en 2025, analizó experiencias de diálogo social sobre inteligencia artificial y gestión algorítmica en distintas regiones del mundo, y se encontraron casos de participación de sindicatos en asuntos relacionados con empleo, competencias y condiciones laborales, en los cuales destacó el potencial del diálogo social para lograr que la IA complemente las capacidades de los trabajadores en lugar de limitarse a reemplazarlas.

El experto destaca cuatro formas de participación de los trabajadores y sus líderes para garantizar la adecuada implementación en el aparato estatal. Primero, es recomendable que la transformación tecnológica sea abordada como un proceso de construcción de acuerdos. Es decir, antes de implementar un sistema de IA, las entidades públicas tendrán que explicar qué objetivos persigue, qué funciones podrían cambiar, qué información será procesada y qué necesitarán los trabajadores. Es aquí donde el diálogo social adquiere especial importancia, con la participación de autoridades, trabajadores y organizaciones sindicales.

“En segundo lugar, los sindicatos pueden ayudar a identificar riesgos, resaltar alternativas y recoger las preocupaciones de los trabajadores sobre la IA. Su participación no tiene por qué representar una oposición a la innovación; sino que puede ayudar a que esta se desarrolle de manera ordenada y sostenible. Además, son ellos los que conocen los procedimientos y dificultades de sus actividades. Incorporar su experiencia permitirá detectar problemas que no siempre son visibles desde una perspectiva exclusivamente técnica”, agrega Carrión Crespo.

Por ejemplo, el Reglamento, en el artículo 14.2, considera que los sistemas de inteligencia artificial utilizados en procesos de selección, evaluación, contratación o cese de trabajadores y postulantes presentan un alto riesgo. Se establece que, en estos casos, se necesitan mayores exigencias y mecanismos de supervisión humana. Esta protección es importante porque una decisión que afecta la trayectoria laboral de una persona no debe ser tomada exclusivamente por un sistema automatizado. La IA puede apoyar en una decisión, pero siempre debe existir una instancia humana capaz de detectar posibles errores o sesgos y considerar todas las circunstancias particulares de cada caso.

En tercer lugar, los trabajadores deben defender su derecho a solicitar revisiones sobre las decisiones apoyadas por inteligencia artificial, si es que las encuentran incorrectas o injustas. Esta tecnología puede identificar patrones fácilmente, pero son las personas las que tienen el criterio de entender lo que está ocurriendo y discernir entre la información. “Si alguien está supervisando a la IA significa que hay espacio para iniciar el diálogo y la mediación”, señala el especialista.

Finalmente, otro elemento fundamental es la capacitación, porque la automatización de determinadas tareas no debería llevar directamente a considerar el desplazamiento de trabajadores. Las entidades pueden identificar las nuevas competencias necesarias y preparar a su personal para establecer procedimientos para revisar decisiones automatizadas de la IA, utilizarla, supervisarla y evaluar sus herramientas. Incluso, la propia Regulación contempla el fortalecimiento de las capacidades y habilidades digitales del personal. De esta manera, la tecnología acompaña al trabajador y le ayuda a desarrollar nuevas funciones, pero no se convierte en su sustituto.

Carrión Crespo indica que modernizar el Estado no significa desplazar a las personas, sino brindarles mejores herramientas. Si la transformación se desarrolla con participación, capacitación y respeto, la IA puede convertirse en un factor de progreso, pero si se implementa sin escuchar ni preparar a los trabajadores, esta oportunidad puede convertirse innecesariamente en una fuente de conflicto.

“Una implementación deficiente de estos sistemas puede generar desconfianza y conflictos laborales. Si los trabajadores perciben que la inteligencia artificial será utilizada sólo para vigilar, evaluar o reducir los puestos de trabajo, se deteriorará el clima laboral. La IA puede contribuir a un Estado más eficiente y también representar una gran oportunidad para fortalecer una cultura institucional basada en la confianza y la participación. El diálogo social es el puente entre la innovación y la protección de los derechos del trabajador, y el mejor momento para dialogar no es después de que aparezca el conflicto sino antes”, concluye.

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Mujeres que transforman el futuro: Women in Technology Summit 2026 reunirá en Lima a líderes para impulsar el talento femenino en tecnología

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  • La cumbre se realizará el 30 de septiembre en el Hotel Los Delfines y pondrá en agenda los retos y oportunidades para fortalecer la participación de mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en el Perú.

La transformación tecnológica del país plantea también un desafío de talento: ampliar la participación de mujeres en las carreras y sectores vinculados a la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). En este contexto, el Women in Technology Summit 2026 reunirá el próximo 30 de septiembre, en el Hotel Los Delfines, a profesionales, líderes, especialistas, empresas e instituciones vinculadas al ecosistema tecnológico para promover nuevas oportunidades de desarrollo profesional para las mujeres.

La cumbre busca consolidarse como un espacio de conexión, aprendizaje e intercambio de experiencias, dirigido tanto a mujeres que ya se desempeñan en industrias tecnológicas como a estudiantes y jóvenes profesionales que buscan desarrollar una carrera en sectores vinculados con la innovación, la digitalización y las nuevas tecnologías.

“El talento femenino existe y tiene muchísimo potencial, pero necesitamos seguir generando espacios y oportunidades para que más mujeres puedan desarrollarse profesionalmente, acceder a posiciones de liderazgo y ser protagonistas de la transformación tecnológica del país”, señala Lucero León, presidenta de Women in Technology Summit.

A lo largo de la jornada se abordarán los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el ecosistema tecnológico, así como las oportunidades que ofrecen las nuevas tendencias de innovación y transformación digital. El encuentro también promoverá el networking entre profesionales, empresas, instituciones educativas y organizaciones, con el objetivo de generar conexiones que puedan traducirse en nuevas oportunidades laborales y profesionales.

Para León, uno de los principales retos es mirar el desarrollo del talento femenino más allá del acceso a las carreras STEM. “No se trata únicamente de incorporar a más mujeres a estas disciplinas, sino de acompañarlas durante todo su desarrollo profesional. Queremos que esta cumbre sea un punto de partida para impulsar iniciativas concretas, generar redes y abrir nuevas oportunidades para las mujeres que están construyendo su camino en ciencia y tecnología”, sostiene.

Del acceso al liderazgo

El debate sobre la participación femenina en tecnología también involucra la necesidad de fortalecer las oportunidades de crecimiento y liderazgo. La presencia de más mujeres en estos sectores puede contribuir a ampliar la diversidad de perspectivas dentro de las organizaciones y acompañar los procesos de innovación que actualmente atraviesan distintos sectores de la economía.

En esa línea, el Women in Technology Summit 2026 busca poner en agenda no solo la incorporación de talento femenino, sino también su permanencia, especialización y acceso a espacios de decisión.

La iniciativa apunta así a generar una conversación entre distintos actores del ecosistema para identificar oportunidades de colaboración y contribuir al desarrollo de una mayor comunidad de mujeres vinculadas a la ciencia y la tecnología en el Perú.

El Women in Technology Summit 2026 se realizará el 30 de septiembre, de 8:00 a.m. a 6:00 p.m., en el Hotel Los Delfines, Lima. Más información: wts.org.pe

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Notas de Prensa

Después de décadas memorizando contraseñas, ¿por fin estamos cerca de dejarlas atrás?

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La expansión de las passkeys, la biometría y la autenticación basada en hardware está llevando a las empresas a replantear una de las prácticas más antiguas de la vida digital. En un entorno marcado por el phishing, el robo de credenciales y la llegada de agentes de IA, proteger la identidad se está convirtiendo en una decisión estratégica de negocio

Mayúsculas, minúsculas, números, caracteres especiales. No repetir contraseñas. Cambiarlas periódicamente. No anotarlas. No compartirlas. Durante décadas, buena parte de la seguridad digital ha descansado sobre una premisa bastante frágil: que las personas sean capaces de crear, recordar y proteger una cantidad cada vez mayor de credenciales.

Pero esa lógica comienza a cambiar. En 2026, el camino hacia un mundo con menos contraseñas ha dejado de ser una promesa lejana. De acuerdo con el informe *The State of Passkeys 2026*, de FIDO Alliance, **68% de las organizaciones encuestadas está desplegando, probando o implementando passkeys para autenticar a sus empleados**.

La tendencia plantea una transformación que va mucho más allá de ahorrarnos la molestia de recordar una contraseña. Para las empresas, significa reconsiderar cómo verifican quién puede acceder a sus dispositivos, aplicaciones, redes e información crítica.

“La seguridad empresarial ya no puede depender exclusivamente de una credencial que el usuario debe recordar. Estamos avanzando hacia un modelo en el que identidad, dispositivo y hardware trabajan juntos para verificar el acceso y proteger la información. Para las empresas, esto significa pensar la seguridad desde el propio endpoint y no solamente como una capa que se agrega posteriormente”, señala Becket Barrionuevo, Country Manager de ACER Perú

Cuando una contraseña deja de ser suficiente

El problema de las contraseñas no es nuevo. Pueden reutilizarse, compartirse, filtrarse o ser obtenidas mediante phishing e ingeniería social. Incluso agregar una segunda capa de autenticación no elimina necesariamente todos esos riesgos si el método utilizado también puede ser interceptado o manipulado.

Por eso, la conversación empresarial está avanzando desde simplemente exigir contraseñas más complejas hacia sistemas de autenticación resistentes al phishing.

Las passkeys son una de las tecnologías que están acelerando ese cambio. En lugar de utilizar un secreto que el usuario y el servicio deben conocer —la contraseña— emplean criptografía de clave pública. El usuario puede autenticarse mediante un mecanismo asociado a su dispositivo, como biometría, PIN u otros métodos seguros, sin tener que escribir una contraseña que pueda ser capturada mediante una página falsa.

La transición ya está llegando al entorno corporativo. Microsoft, por ejemplo, comenzó en septiembre de 2026 a convertir las passkeys en el método de autenticación predeterminado de Entra ID para determinados usuarios, como parte de un movimiento hacia mecanismos resistentes al phishing. La compañía también anunció que en febrero de 2027 dejará de proporcionar de forma nativa la entrega de códigos de autenticación mediante SMS y voz.

El mensaje para las organizaciones es significativo: la contraseña ya no tiene por qué ser el centro de la identidad digital del empleado.

La identidad se convierte en infraestructura empresarial

La magnitud del cambio se refleja también en las prioridades de inversión. Datos recientes de Gartner muestran que **56% de los responsables de seguridad de la información aumentó su presupuesto destinado a Identity and Access Management en 2026**. La firma considera que la gestión de identidad y acceso continúa siendo una prioridad para los líderes de ciberseguridad ante ecosistemas digitales cada vez más complejos, nuevas amenazas y la rápida incorporación de inteligencia artificial.

Pero la pregunta que las empresas deben hacerse está evolucionando. Ya no es únicamente: “¿Cuál es la contraseña correcta?”, sino “¿quién, o qué, está intentando acceder, desde qué dispositivo, en qué condiciones y qué debería estar autorizado a hacer?”

Las características que durante años pudieron percibirse simplemente como funcionalidades de una computadora, sensores biométricos, cámaras con reconocimiento facial, chips de seguridad o capacidades de administración del dispositivo— pasan a formar parte de una arquitectura empresarial de protección mucho más amplia.

En el entorno corporativo, donde una organización puede administrar cientos o miles de equipos, la seguridad del endpoint se vuelve especialmente relevante: cada computadora representa un punto desde el cual un empleado accede a información, aplicaciones y sistemas de la compañía.

Y ahora también hay que identificar a las máquinas

La inteligencia artificial agrega una nueva dimensión al desafío. Hasta hace poco, los sistemas de identidad estaban diseñados principalmente para responder una pregunta relativamente sencilla: ¿esta persona está autorizada para entrar?

La expansión de agentes de IA capaces de ejecutar acciones de manera autónoma está obligando a las organizaciones a responder otra: ¿qué ocurre cuando quien solicita acceso no es una persona?

Gartner identifica precisamente la adaptación de Identity and Access Management a los agentes de IA entre sus principales tendencias de ciberseguridad para 2026. Estos sistemas pueden necesitar acceder a aplicaciones, bases de datos y servicios en nombre de empleados u organizaciones, lo que obliga a definir nuevas reglas de registro, permisos, credenciales y supervisión. La firma advierte que los modelos tradicionales de identidad, construidos alrededor de usuarios humanos y roles relativamente estáticos, comienzan a resultar insuficientes para entornos donde pueden operar grandes cantidades de identidades de máquinas y agentes autónomos.

Menos fricción también puede significar más productividad

Existe además una razón operacional para que las empresas reconsideren sus métodos de autenticación. Cada contraseña olvidada, restablecimiento de credenciales o bloqueo de cuenta representa tiempo perdido para el empleado y trabajo adicional para los departamentos de TI. La seguridad que genera demasiada fricción también puede provocar que las personas busquen atajos para realizar sus tareas.

La transición hacia autenticación sin contraseña intenta resolver ambos lados de la ecuación: aumentar la protección frente al robo de credenciales y, al mismo tiempo, hacer que acceder a los sistemas resulte más sencillo para el usuario.

FIDO Alliance sostiene que la autenticación basada en passkeys puede reducir el riesgo asociado al phishing y a la reutilización de credenciales, además de agilizar el acceso de empleados, contratistas y proveedores a servicios empresariales.

Por eso, la desaparición de la contraseña probablemente no ocurra de un día para otro. Las organizaciones tienen sistemas heredados, aplicaciones con diferentes niveles de compatibilidad, requisitos regulatorios y usuarios con necesidades distintas. La transición será gradual y coexistirán diferentes mecanismos de autenticación durante algún tiempo.

Pero la dirección empieza a ser clara. Durante décadas intentamos solucionar las debilidades de las contraseñas haciendo que fueran cada vez más difíciles de recordar. La siguiente etapa de la seguridad empresarial podría partir de una idea diferente: dejar de pedirle a las personas que sean responsables de proteger el principal secreto que abre la puerta a la organización.

La pregunta para las empresas, entonces, quizás ya no sea si algún día trabajaremos sin contraseñas, sino cuánto tiempo seguirán dependiendo de ellas para proteger sus activos más importantes.

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