Gas Natural
El papel del Gas Natural en la receta para una mejor salud

Antes de la pandemia de la COVID-19, uno de los servicios de rehabilitación más utilizados en la Clínica San Juan de Dios era la hidroterapia. En una pequeña piscina con agua caliente, tanto niños como adultos con problemas ortopédicos, neurológicos o en recuperación de una cirugía encontraban un espacio para dejar atrás sus lesiones y recuperar movilidad en el cuerpo. Esta agua se calienta con el Gas Natural que alimenta los calderos, un recurso que también es usado en la clínica para hacer funcionar la lavandería, el departamento donde se esteriliza los materiales médicos y la cocina, donde se preparan 500 raciones de alimentos diariamente.
El uso de una piscina temperada alivia dolores físicos, mejora la circulación y ayuda a devolver movimiento a los brazos y las piernas. La piscina utilizada para terapias en la clínica San Juan de Dios mide 15 metros cúbicos, pero, como explica Christian Alor, jefe de mantenimiento y servicios generales, uno de los proyectos de la clínica que podría hacerse realidad pronto es el de temperar una piscina semiolímpica, superior a los 200 metros cúbicos, utilizando Gas Natural. “Se ha usado solo para recreación, pero necesitamos que funcione para las terapias de rehabilitación”, explica.
Para Ernesto Pérez, subgerente de Comercio y Copropiedades de Cálidda, distribuidora de Gas Natural para Lima y Callao, hay en esta energía un beneficio que va más allá del ahorro y la seguridad: el impacto en la salud. El Gas Natural beneficia al sector salud cuando se usa en los hospitales gracias al ahorro y la eficiencia que genera; pero además, utilizarlo en el sector transporte, como Gas Natural Vehicular (GNV), contribuye a mejorar la calidad del aire que todos respiramos. “Respirar un aire limpio disminuye las enfermedades respiratorias, por lo tanto, reduce los gastos de hospitalización, generando de esta manera, ahorros adicionales“, dice Pérez para explicar que el Gas Natural, de manera directa o indirecta, ofrece un beneficio integral que mejora la calidad de vida.
Puesto que su labor es cuidar la salud de las personas, hoy más hospitales podrían optar por migrar a un combustible que es justamente el menos nocivo para la salud. Cambiar de petróleo a Gas Natural es clave, por ejemplo, porque se evita quemar un combustible tóxico en un ambiente que debería estar siempre limpio. A la vez, elimina el riesgo de accidentes en hospitales, puesto que cuenta con la ventaja de ser menos pesado que el aire, por lo que, ante una eventual fuga, se disiparía de inmediato.
“En Cálidda, hemos fortalecido nuestra unidad especializada en segmentos clave como hospitales, clínicas, centros comerciales y principales cadenas de hoteles y restaurantes. Esta unidad aporta soluciones a la medida permitiendo con ello eficiencia operativa, ahorro, así como la seguridad en las instalaciones, puesto que el Gas Natural no necesita de espacios para almacenamiento, y tiene un abastecimiento continuo. Para ello brindamos el acompañamiento durante todo el proceso, desde el diseño, la ejecución, la supervisión y el postventa“, explica Ernesto Pérez. Gracias al trabajo de este equipo, pronto habilitaremos un sistema de aire acondicionado a Gas Natural en hospitales.
Según cálculos de Cálidda, si los hospitales del Ministerio de Salud y de EsSalud en Lima y Callao usaran Gas Natural podrían ahorrar hasta S/19 millones al año. Este monto podría usarse en la compra de más equipos médicos y en seguir mejorando la atención de los pacientes.
VOLVER A TOMAR AIRE
Durante la cuarentena, con el paso de las semanas se comprobó que el porcentaje de material particulado contaminante -compuesto de sulfatos, nitratos, carbón y amoniaco- en el aire disminuyó notablemente, al reducirse el transporte en las calles de Lima. Sin embargo, con el levantamiento de la cuarentena ha vuelto la carga del transporte urbano y su contaminación. “En un contexto como el actual, es más relevante que nunca que las autoridades promuevan el uso de energías limpias, y la energía más limpia y abundante que tenemos en el Perú es el Gas Natural“, dice José Saco, subgerente de Movilidad de Cálidda. “Un mayor uso del Gas Natural Vehicular (GNV) tendrá un impacto en la salud de todos”.
En algunos países de Europa y Asia el consumo de diésel y de GLP está en retroceso y existen medidas para que, poco a poco, dejen de circular automóviles con estos combustibles, en favor de aquellos que utilizan Gas Natural. Sin embargo, en el Perú, lo que más se consume son combustibles derivados del petróleo, pese a que el Gas Natural es un recurso propio, existen reservas probadas para más de 30 años y solo en Lima y Callao se cuenta con 270 estaciones para carga.
José Saco cree que se puede promover que en las concesiones que lidera la Autoridad de Transporte Urbano (ATU), un porcentaje de los buses que van por los nuevos corredores usen energías limpias, o incentivar la conversión a Gas Natural aplicando un “pico y placa ambiental”, que excluya de las restricciones en la circulación a los automóviles con este combustible. “Medidas como estas serían importantes señales del Estado para avanzar en el camino hacia una movilidad sostenible”, añade.
Ya antes de la pandemia de la COVID-19, las infecciones respiratorias eran la principal causa de muerte en el Perú, según el Ministerio de Salud. El neumólogo Óscar Gayoso, profesor de la Universidad Cayetano Heredia, señala que las partículas contaminantes tienen un efecto acumulativo en la salud de las personas y por eso es necesaria una política pública que, entre varios temas, vea una mejora en la calidad de los combustibles y promueva el transporte urbano masivo con energías limpias.
“A raíz de la pandemia, el foco que se ha puesto en la salud se debe aprovechar para promover que la gente respire un aire más limpio”, afirma José Saco. Para el ejecutivo de Cálidda, este es el momento ideal para que todos los involucrados aporten soluciones y las autoridades actúen tomando como premisa que todo lo que está alrededor de la salud es una materia primordial.
Fuente: Cálidda

Gas Natural
Ica reúne al sector energético para impulsar la migración de flotas al GNV

Ica fue escenario del primer FORO GNV ICA 2026, encuentro que reunió a representantes de la cadena de valor del gas natural para analizar los avances de la masificación del GNV y plantear nuevas acciones para acelerar la migración de flotas, especialmente de transporte pesado y de carga.
Más de 60% de ahorro frente al diésel
Uno de los principales ejes del encuentro fue el panel “Masificación del Gas Natural en el Perú e iniciativas de impulso a la migración de flotas al GNV”, que contó con la participación de Lucas Julián Florestano, gerente Comercial de Grandes Clientes de Pluspetrol; José Mantilla Castillo, experto en Gas y Petróleo y ex presidente del Directorio de Perupetro; y Miguel Ángel Zúñiga Gogny, subgerente Comercial de Contugas.
Durante el diálogo se destacó el potencial económico del GNV para el transporte. En determinados segmentos y condiciones de operación, su uso puede generar ahorros superiores al 60% frente al diésel, contribuyendo a reducir los costos operativos y mejorar la competitividad de las empresas.
Gas peruano y seguridad energética
Otro de los aspectos resaltados fue el aprovechamiento del gas natural producido en el Perú, recurso que permite reducir la exposición de los usuarios a las fluctuaciones de los mercados internacionales de combustibles y otorgar mayor predictibilidad a los costos energéticos de las flotas.
A ello se suma el potencial del GNV para reducir las emisiones de carbono frente a combustibles convencionales, combinando eficiencia económica, seguridad energética y sostenibilidad.


Infraestructura, corredores y financiamiento
El foro puso también sobre la mesa los principales desafíos para ampliar el mercado. Entre ellos figuran el incremento de la cobertura de estaciones de GNV, el desarrollo de corredores de carga que conecten los principales centros productivos y logísticos del país y la generación de mecanismos de financiamiento que faciliten la conversión y renovación de flotas.
Ica, un nodo estratégico
En este escenario, Ica adquiere una posición estratégica por su actividad agroexportadora, industrial, minera y logística, además de su conexión con importantes corredores nacionales.
El desarrollo de mayor infraestructura de abastecimiento y corredores de GNV en la región aparece así como uno de los elementos necesarios para acompañar la migración del transporte pesado y de carga hacia este combustible y avanzar en la masificación del gas natural en el país.

Gas Natural
Ayacucho sigue esperando la llegada del gas natural

Aunque el gas natural atraviesa desde hace una década las inmediaciones de Ayacucho, los hogares y negocios de la región todavía no pueden acceder a este combustible ni beneficiarse de sus menores costos.
La situación ha sido cuestionada por el economista Alberto Pascó Font, quien señaló que los diversos proyectos impulsados durante los últimos años para llevar gas natural al sur del país no han logrado concretarse. “Dado que todos estos intentos han fracasado, hasta ahora los hogares y negocios de las regiones del sur del país, de donde proviene el gas, no se pueden beneficiar de los ahorros de contar con este combustible”, sostuvo.
El problema se remonta a septiembre de 2016, cuando Transportadora de Gas del Perú (TGP) culminó y puso en operación comercial una derivación de su ducto de gas natural hacia Ayacucho, tras una inversión cercana a los US$50 millones. La obra contempló la construcción de un City Gate, estación destinada a la regulación y medición del combustible, ubicada en Huamanga.
Desde entonces, el gas natural pasa a aproximadamente cinco kilómetros de la ciudad de Ayacucho. Sin embargo, la población todavía no dispone de una red de distribución que permita llevar este recurso hasta los hogares y establecimientos comerciales.
Diversos proyectos quedaron en el camino
Durante las últimas dos décadas se han promovido diferentes iniciativas para masificar el gas natural en el sur del Perú, pero ninguna logró consolidarse.
Uno de los primeros intentos ocurrió en 2005, cuando Proinversión, con el respaldo de los gobiernos regionales de Ayacucho, Ica y Junín, convocó a un concurso público para desarrollar un sistema de distribución de gas natural en estas regiones. El proceso, sin embargo, no llegó a concretarse.
Posteriormente, en mayo de 2014, se lanzó una iniciativa de mayor alcance para promover la participación privada en la construcción de un sistema de distribución destinado a siete regiones: Ayacucho, Apurímac, Cusco, Huancavelica, Junín, Puno y Ucayali.
El proceso permaneció abierto durante varios años, pero finalmente fue cerrado en 2021 debido a la ausencia de postores.
En julio de 2022, durante el gobierno de Pedro Castillo, se anunció el inicio de la construcción de infraestructura destinada a la masificación del gas natural en Ayacucho. No obstante, el proyecto tampoco consiguió traducirse en un sistema operativo de distribución para la población.
Una nueva alternativa plantea ampliar la cobertura
Ahora existe una nueva propuesta para intentar cerrar esta brecha. El Ministerio de Energía y Minas (Minem) solicitó a Cálidda, concesionaria de la distribución de gas natural en Lima y Callao, evaluar una ampliación de su área de concesión hacia siete regiones del centro y sur del país.
En noviembre de 2023, la empresa presentó una propuesta de adenda a su contrato de concesión que contempla inversiones superiores a US$600 millones para extender el servicio hacia Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Junín, Apurímac, Puno y Ucayali.
La propuesta plantea que la expansión pueda ejecutarse sin aportes directos del Estado, manteniendo las mismas tarifas aplicadas en Lima. Bajo este esquema, los ingresos generados por el consumo en la capital contribuirían a sostener la expansión hacia las nuevas regiones, permitiendo que los usuarios del sur accedan al servicio bajo una tarifa equivalente.
Para Ayacucho, la primera etapa del proyecto contempla llegar aproximadamente a 15,000 hogares, beneficiando de manera directa o indirecta a más de 60,000 personas. El suministro se realizaría mediante la conexión con el gasoducto que TGP construyó en 2016.
Una brecha que continúa pendiente
Actualmente, la adenda se encuentra en la etapa final de levantamiento y subsanación de observaciones. Su aprobación permitiría avanzar con una alternativa para llevar gas natural a regiones productoras o cercanas a la infraestructura de transporte que, hasta ahora, no han podido aprovechar plenamente este recurso.
Para Ayacucho, la conexión resulta especialmente relevante debido a que la infraestructura de transporte ya fue construida hace una década. El desafío pendiente es desarrollar la distribución necesaria para que el gas llegue finalmente a los usuarios.
El cierre de esta brecha también tiene una dimensión social y política. Para Pascó Font, la falta de acceso al gas natural en las regiones del sur representa una deuda pendiente con una población que, pese a encontrarse cerca de la infraestructura de transporte, continúa sin beneficiarse de los menores costos asociados a este combustible.
La culminación de la adenda permitiría avanzar en la masificación del gas natural y evitar que el acceso a este recurso vuelva a convertirse únicamente en una promesa durante los próximos procesos electorales.
Si quieres, también puedo convertir esta versión en un formato más breve y contundente, estilo noticia para Índice.pe, con titular, bajada y subtítulos.
Gas Natural
Más de US$500 millones para llevar gas natural a siete regiones

La masificación del gas natural hacia siete regiones del centro y sur del país podría movilizar más de US$500 millones en inversión privada, generando además un impacto económico significativo para hogares, empresas y gobiernos subnacionales.
La Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH) señaló que el proyecto contempla atender a más de 300,000 hogares y podría generar más de 5,500 puestos de trabajo, además de aportar más de US$100 millones a los gobiernos regionales y locales.
Inversión que se traduce en ahorro
Uno de los principales impactos económicos proyectados es el ahorro para los usuarios. Según las estimaciones presentadas por la SPH, la expansión del gas natural podría representar más de US$1,600 millones en ahorros para la población, al permitir el acceso a una fuente energética de menor costo.
El proyecto contempla llevar el servicio a Apurímac, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Junín, Puno y Ucayali, mediante una infraestructura que incluye aproximadamente 3,700 kilómetros de redes de distribución y una inversión estimada de alrededor de US$550 millones, según información oficial del MINEM.
Una inversión con impacto regional
Para la SPH, la masificación debe articular la disponibilidad de recursos de gas con infraestructura y generación de demanda, de manera que el recurso se convierta en actividad económica y reducción de costos energéticos.
La iniciativa permanece vinculada a la culminación del proceso contractual para su ejecución. La SPH sostiene que acelerar su concreción permitiría activar inversión privada y extender los beneficios económicos del gas natural fuera de Lima y Callao.

TE PUEDE INTERESAR
-
Combustible4 días agoFiscalía investiga presuntos vínculos entre PetroPerú y Gunvor por posible caso de corrupción
-
Combustible5 días agoPetroperú alista desde octubre la participación privada en siete bloques patrimoniales: Talara quedará para 2027
-
Combustible4 días agoPetroperú acelera recuperación operativa para fortalecer el abastecimiento de combustibles
-
Combustible4 días agoIndecopi reforzaría vigilancia del mercado de combustibles ante posible declaratoria de emergencia
-
Notas de Prensa3 días agoAnden amplía su estrategia inmobiliaria con Máximo y M² Partners
-
Combustible4 días agoBomberos controlan incendio de dos camiones cisterna con diésel en San Martín
-
Combustible5 días agoPetroperú informa sobre su capacidad operativa para el abastecimiento de combustibles
-
Notas de Prensa4 días agoDía Mundial del Corazón: ¿cómo un smartwatch puede salvarte la vida?



