Gas Natural
La Industria de petróleo y gas de américa latina asume el reto de la sostenibilidad con fuerte compromiso social y medioambiental

Actualmente los desafíos del sector petróleo y gas no sólo se encuentran en la exploración y producción. La sostenibilidad, la transparencia, la transición energética y la mitigación del cambio climático son los factores que marcan la gestión de la industria. Esta nueva realidad y su impacto fueron analizadas a profundidad por 13 CEOs durante la jornada de clausura de la Conferencia ARPEL 2022, organizada por la Asociación Regional de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de América Latina y el Caribe, que llegó a su fin en la ciudad de Lima, Perú.
La sostenibilidad fue el acento dominante de la última jornada. Tres paneles de especialistas y un panel de alto nivel, conformado sólo por CEOs de la industria, acercó el análisis a un auditorio conformado por más de 600 altos ejecutivos, empresarios y representantes sectoriales que participaron presencialmente de la sexta edición de la Conferencia ARPEL.
En el resumen, la sostenibilidad, los derechos humanos y el cuidado del medio ambiente ya no son una opción para la industria sino un requisito para operar legítimamente. Así lo manifestó la especialista en Derechos Humanos de GeoPark, María Elvira Calero.
“Hoy hablamos de licencia para operar y eso debe ser parte del ADN de las empresas y de la industria”, expresó el Presidente del World Petroleum Council, Pedro Mirás.
En ese sentido, el compromiso de la alta dirección de las empresas resulta fundamental, consideró Mónica Tangarife, Profesional Sénior de Asuntos Corporativos de Ecopetrol, a lo que Dante Pesce, Director Ejecutivo de Centro Vincular, indicó que se precisa directorios de empresas con perfiles más diversos para tener una visión de 360 grados e identificar por dónde vienen los potenciales riesgos.
“La sostenibilidad es un proceso vivo no sólo dentro de las compañías, tiene que ver con la supervivencia del sector”, puntualizó la Gerenta Corporativa de Responsabilidad Social de Pluspetrol, Sandra Martínez.
Transición energética y cambio climático
“A menos que haya una reducción rápida de las emisiones de C02, no se lograrán las metas para frenar el calentamiento global”, afirmó la Vicepresidente del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), Thelma Krug.
Por tanto, la mitigación del cambio climático marca otro frente en el cual la industria debe trabajar. El llamado a la acción es altamente desafiante, ya que frenar la crisis climática global -evitando que el termómetro suba por encima de 1.5 a 2 grados centígrados- demandará cambios sustanciales en el sistema energético en los próximos años. Krug fue enfática al indicar que, si no se reduce el uso de combustibles fósiles a 2030, será muy difícil limitar el calentamiento.
“Esta es una crisis global y es por eso que debemos aumentar el ritmo y la escala de las acciones. En ese sentido, hay una necesidad de financiar a los países en vías en desarrollo”, indicó Sophie Depraz, Directora Ejecutiva Adjunta de IPIECA, durante el panel sobre el rol del sector en la transición energética.
En la misma línea, el CEO de la National Energy Corporation of Trinidad and Tobago, Vernon Paltoo, indicó que con la descarbonización y la eficiencia energética lo que se busca es lograr una industria sostenible.
Si bien existen varios factores determinantes para acelerar la descarbonización de los sistemas energéticos en la región, quedó claro que el principal de ellos consiste en contar con marcos regulatorios y políticos sólidos.
Sumado a ello, uno de los principales desafíos de la región en materia de transiciones energéticas es lograr un proceso justo e inclusivo, que a la vez disminuya la pobreza energética y tenga en consideración el contexto de cada país.
Los CEOs de la industria tienen la palabra
Con este panorama, la gran interrogante a despejar fue cómo se están transformando las compañías en esta nueva realidad. Para tal fin, la Conferencia Arpel 2022 contó con la participación de 13 CEOs que, en tres paneles distintos, abordaron la temática de manera exhaustiva por más de tres horas.
El Panel 1 estuvo enfocado en la experiencia de las compañías peruanas. El CEO de Unna, Reynaldo Llosa Martino, dijo que las empresas del sector comienzan a redefinirse como empresas de energía en este proceso de transformación, para así continuar creando valor y asignar flujos financieros a proyectos que sean cada vez más amigables con el medio ambiente.
Andrés Mendizábal, CEO de Coga, indicó que un desafío claro del sector es la reducción de emisiones de carbono. En ese sentido, consideró que bien podría generarse un esquema de incentivos tributarios para seguir estimulando el proceso de descarbonización. Adicionalmente, el ejecutivo indicó que la transformación de las empresas también pasa por la ciberseguridad, dado los enormes riesgos en cuanto a posibles ataques y las pérdidas que puedan generar.
“Sabemos que tenemos que reducir emisiones y estamos colaborando con la transición energética. El desafío es seguir trabajando”, expresó María Aybar, Vicepresidente y Gerente General de Perú LNG.
Por su parte, Tomás Delgado, CEO de TGP, señaló que la industria sigue siendo la proveedora de energía más confiable en tiempos de transición energética.
El Panel 2 se desarrolló con una dinámica diferente, ya que el moderador, Pedro Miras, Presidente del World Petroleum Council (WPC), delineó la conversación con tópicos específicos: financiación, retención de talento, digitalización, comunicación y regulación. Aspectos todos que son parte de la transformación de las empresas en estos tiempos.
En lo más saliente, Alejandro Stipanicic, Presidente de ANCAP; Horacio Marín, Presidente de Exploración y Producción de Tecpetrol; Jorge Vugdelija, CEO de OCP Ecuador y Vernoon Palto, CEO de National Energy of Trinidad and Tobago, coincidieron en señalar que se viven tiempos en que la búsqueda y retención de nuevos talentos es un desafío debido a las expectativas de las nuevas generaciones y su comprensión de un mundo menos contaminante. Esto exige que las empresas respalden nuevas ofertas académicas alineadas a un futuro con menores emisiones de carbono.
Asimismo, las nuevas generaciones también se han convertido en el foco del contenido de la comunicación de las empresas del sector, lo que implica abrir el abanico más allá de los medios tradicionales para encarar acciones de comunicación a través de las redes sociales. “Lo primero que hay que reconocer es que, en 2022, la comunicación se basa en 280 caracteres instantáneos y que se debe combatir la desinformación con datos”, dijo Stipanicic.
En relación a la digitalización, los panelistas coincidieron en que la pandemia por el COVID-19 aceleró los tiempos para la puesta en marcha de innovaciones tecnológicas que ayudaron a operar de manera remota y con mayores niveles de seguridad mediante Inteligencia Artificial. “La tecnología es crítica para mirar el futuro”, expresó Paltoo.
En cuanto a la regulación, los ejecutivos sostuvieron que la misma debe ser estable, predecible y fácil de entender, al tiempo de ser un motivador de conductas.
Finalmente, en el Panel 3, moderado por el Secretario Ejecutivo de ARPEL, Carlos Garibaldi, y con la participación de Mark Loquan, CEO de NGC; Arlene Chow, CEO de Heritage Petroleum, y Annand Jagesar, Director General de Staatsolie, el enfoque estuvo centrado en las proyecciones para la industria en el momento de transición. Al igual que en los paneles anteriores, existió consenso en cuanto a que el sector de petróleo y gas tiene la oportunidad de seguir avanzando en la descarbonización y apuntalando una provisión energética segura, confiable y más amigable con el medio ambiente.
Acuerdo de cooperación entre Arpel y Naturgas
Con el propósito de promover la integración y la apuesta por el desarrollo sostenible del sector energético frente a una transición energética justa, ARPEL y la Asociación Colombiana de Gas Natural (NATURGAS) firmaron un memorando de entendimiento que, en sus aspectos más sobresalientes, busca promover la colaboración de ambas instituciones como socios estratégicos alrededor del desarrollo de la industria del gas natural y el posicionamiento del energético como elemento clave en la transición energética.
Adicionalmente, contribuir con el posicionamiento del gas natural como una fuente de energía de creciente relevancia e impacto en la matriz energética regional, así como a la transferencia de experiencia, buenas prácticas, información y recursos.
Naturgas es una organización privada, sin fines de lucro, que está conformada por las 28 principales empresas productoras, transportadoras, distribuidoras y comercializadoras de gas natural en Colombia. Su objetivo es incentivar el desarrollo y dinamización del mercado del gas natural en el país cafetalero.
Ceremonia de clausura
Finalizando la jornada, el Secretario Ejecutivo y el Presidente del Directorio de ARPEL, Carlos Garibaldi y Alejandro Stipanicic, respectivamente, fueron los encargados de efectuar la clausura de la Conferencia ARPEL 2022.
“Los avances, resultados y planes futuros de la industria de petróleo y gas de Brasil, Argentina, Colombia, Guyana y Surinam, posicionan a América Latina como un potencial actor clave en una transformación energética global marcada por la mitigación contra el cambio climático y la necesidad de satisfacer la creciente demanda de energía accesible, segura y sustentable.”, expresó Garibaldi, como parte de su resumen al cierre del evento.
Por su parte, Stipanicic dijo que cada región tiene una base de consumo diferente, capacidades y potencial diferentes, lo que implica que hay más de una transición. Por tanto, ARPEL tendrá como prioridad promover la recuperación de la licencia social del sector, lo que implicará comunicar información seria, sensata e independiente para generar una conversación sobre la energía equilibrada. “ARPEL tiene esa responsabilidad moral de liderar esa conversación. Ese es nuestro compromiso desde hoy”, expresó.
En el cierre se anunció que la séptima edición de la Conferencia ARPEL se efectuará en abril de 2024 en Cartagena de Indias, Colombia.
Gas Natural
Pedro Gamio advierte que las reservas de gas natural del Perú alcanzarían para 13 años

El exviceministro de Energía Pedro Gamio advirtió que las reservas actuales de gas natural del Perú permitirían atender la demanda del mercado interno durante aproximadamente 12 o 13 años, un horizonte que, según sostuvo, obliga al país a acelerar la expansión del servicio hacia las regiones.
En declaraciones al programa Exitosa, Gamio señaló que, una vez superado ese periodo, el país deberá recurrir a nuevas fuentes de abastecimiento para garantizar la disponibilidad del recurso. En ese escenario, mencionó la necesidad de incorporar el Lote 58 y avanzar en la confirmación de las reservas de Candamo, con el propósito de evitar que el Perú tenga que depender de importaciones.
“Después va a haber gas, pero vamos a tener necesidad de usar el lote 58”, afirmó el exfuncionario, quien también consideró necesario “confirmar las reservas de Candamo para que el Perú no se vea obligado a importar”.
Cusco registra 6.000 usuarios conectados
Gamio destacó el caso del Cusco como una muestra del proceso de expansión del gas natural fuera de Lima. Según indicó, la región ya cuenta con dos estaciones de gas natural y alrededor de 6.000 usuarios.
El exviceministro explicó que existen tres alternativas principales para trasladar el gas hacia localidades que no cuentan con conexión directa a un ducto: mediante camiones que transportan gas comprimido, camiones con gas licuado o a través de ductos.
Respecto al transporte de gas licuado, señaló que actualmente constituye una de las alternativas más convenientes para ampliar el suministro. En cambio, la construcción de ductos requiere contar previamente con una demanda suficiente que permita hacer viable la inversión.
“Se necesita para el ducto tener cien mil clientes y eso todavía no se tiene”, sostuvo.
Supervisión de costos será clave
Para Gamio, la expansión del programa de masificación también debe estar acompañada por una supervisión rigurosa de las inversiones y costos reconocidos a las empresas distribuidoras.
En ese sentido, planteó que el regulador debe verificar que las inversiones comprometidas respondan a costos reales, considerando que se trata de una actividad regulada y que las empresas asumen obligaciones específicas para atender a un determinado número de usuarios dentro de plazos establecidos.
El alcance del programa comprende no solo a los hogares, sino también a vehículos y actividades empresariales, sectores que podrían incrementar progresivamente la demanda de gas natural en las regiones.
Gas natural y renovables: avances pendientes
El exviceministro también abordó el proceso de transición energética, que contempla una mayor participación conjunta del gas natural y las energías renovables.
Gamio consideró que el avance de estas alternativas en las regiones todavía es reducido y señaló que persisten desafíos relacionados con la incorporación de sistemas de almacenamiento de energía, necesarios para aprovechar de manera más eficiente algunas fuentes renovables.
“En el caso de las energías renovables también tenemos pendiente un tema de sistemas de almacenamiento”, manifestó.
Asimismo, hizo referencia al proceso judicial relacionado con la expansión del sistema de gasoductos hacia el sur del país y que involucra a Odebrecht. Según explicó, dicho proceso se encuentra actualmente en una etapa de ejecución de sentencia.
Mayor consumo permitiría extender el servicio hacia Tacna
Respecto a una eventual ampliación de la infraestructura de gas hacia otras ciudades del sur, Gamio indicó que la llegada del ducto hasta Tacna dependerá, entre otros factores, del crecimiento de la demanda.
El exfuncionario sostuvo que la expansión debe desarrollarse de manera progresiva, conforme aumente el número de consumidores y la población pueda comprobar los beneficios económicos del acceso al gas natural.
“Es como un rompecabezas que vamos armando”, señaló al describir el proceso de ampliación del servicio.
Finalmente, Gamio remarcó que los próximos años serán determinantes para reducir las brechas de acceso energético y avanzar en la masificación del gas natural en las ciudades del interior del país.
“Esta década es decisiva y podemos ayudar a los peruanos que viven en estas ciudades”, concluyó.

Gas Natural
Shinno propone que Lima contribuya a financiar la expansión del gas natural en regiones

El ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, planteó que Lima contribuya mediante un mecanismo de subsidio a la expansión del gas natural en otras regiones del país, con el objetivo de reducir las diferencias de costos y permitir que más usuarios accedan a tarifas similares a las que actualmente se pagan en la capital.
Durante su exposición ante la Comisión de Energía y Minas de la Cámara de Diputados, el titular del MINEM explicó que llevar gas natural a zonas como Puno, Cusco y Pucallpa implica mayores costos de transporte y distribución. Por ello, consideró necesario establecer un esquema de compensación que evite que dichos costos sean trasladados íntegramente a los consumidores de las regiones.
“Hoy en día le toca a Lima tener que subvencionar y subsidiar al resto del país, porque Lima ha sido beneficiada en los últimos 20 años”, señaló Shinno.
El objetivo: reducir la brecha tarifaria
La propuesta se relaciona con los esfuerzos del Gobierno por acelerar la masificación del gas natural fuera de Lima. En ese marco, el proyecto Siete Regiones busca ampliar el acceso al combustible mediante un esquema que permita acercar las tarifas regionales a los niveles registrados en la capital.
Según explicó el ministro, si cada región tuviera que asumir de manera independiente los elevados costos asociados al transporte, distribución y comercialización del gas, el precio final podría resultar significativamente mayor para los usuarios.
En ese sentido, sostuvo que Lima, al haber concentrado durante las últimas dos décadas buena parte de los beneficios derivados de la expansión del gas natural, debería contribuir a financiar la ampliación del servicio hacia otras partes del territorio nacional.
Más de 2 millones de conexiones están en Lima
La concentración del mercado del gas natural en la capital también se refleja en el número de conexiones. De acuerdo con las cifras presentadas por Shinno, el país cuenta con aproximadamente 2.6 millones de viviendas o usuarios conectados al gas natural.
De este total, alrededor de 2.1 millones corresponden a Lima, mientras que el resto se distribuye entre otras regiones.
El mercado nacional cuenta, además, con más de 25,000 kilómetros de redes de distribución, unas 363 estaciones de Gas Natural Vehicular (GNV) y más de 500,000 vehículos convertidos a este combustible.
Puno, Cusco, Junín y Huancavelica avanzan con proyectos piloto
El MINEM también viene impulsando iniciativas destinadas a ampliar el suministro de gas natural en distintas regiones. Entre ellas figuran proyectos piloto en Puno, Cusco, Junín y Huancavelica, que utilizan redes locales y plantas de regasificación para facilitar el acceso al recurso.
La estrategia planteada por el Gobierno busca disminuir las brechas existentes entre Lima y las regiones y ampliar progresivamente el número de hogares que utilizan gas natural.
De acuerdo con Shinno, la masificación nacional permitiría que más familias tengan acceso a una fuente de energía que el Gobierno considera económicamente competitiva frente a otras alternativas disponibles en el mercado.
Si deseas, también puedo convertirla en una nota periodística más económica y analítica, incorporando cifras, impacto tarifario y antecedentes del proyecto Siete Regiones.

Gas Natural
Plantean recuperar activos de Cálidda y licitar nueva concesión para evitar distorsiones tarifarias

La eventual ampliación de la concesión hasta 2043 contempla más de US$550 millones en nuevas inversiones, pero Osinergmin advierte que el esquema propuesto podría volver a reconocer activos cuya recuperación económica debería culminar en 2033. El regulador también cuestiona el valor residual de US$824,2 millones y exige mayores garantías de masificación residencial.
La eventual extensión por diez años de la concesión de distribución de gas natural de Cálidda en Lima y Callao ha abierto una discusión que trasciende la expansión de las redes. El principal interrogante económico es cómo se determinará la remuneración de los activos después de 2033 y qué impacto podría tener ese mecanismo sobre las tarifas que pagan los usuarios.
Según el Informe N.° 413-2026-GRT/OS, elaborado por el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) el 23 de junio de 2026, la propuesta de Novena Adenda al contrato contempla extender la concesión hasta 2043. El contrato vigente fue suscrito el 9 de diciembre de 2000 y culmina el 8 de diciembre de 2033.
La propuesta plantea, como contraparte de la ampliación contractual, extender la distribución de gas natural a 15 localidades de siete regiones, con inversiones superiores a US$550 millones. El proyecto considera plantas de regasificación, subestaciones y 3.738,9 kilómetros de redes, además de una meta mínima de 201.411 consumidores conectados. La infraestructura proyectada tendría capacidad potencial para atender a 300.613 usuarios.
Sin embargo, la magnitud de la inversión futura no es el único componente económico en discusión. Para Osinergmin, también debe determinarse qué ocurre con las inversiones realizadas durante los 33 años de la concesión original y si estas pueden seguir formando parte de la estructura de remuneración tarifaria después de 2033.

US$1.832 millones: el valor económico de extender la concesión
Uno de los datos más relevantes del análisis de Osinergmin es el impacto económico estimado de la ampliación contractual.
De acuerdo con el informe citado por Índice.pe, una extensión de diez años generaría una utilidad operativa aproximada de US$1.832 millones, calculada como valor presente neto a 2033.
Este monto permite dimensionar el alcance económico de la negociación. No se trata únicamente de autorizar nuevas obras por US$550 millones, sino de definir las condiciones bajo las cuales el concesionario continuará operando y recuperando inversiones durante una década adicional.
La diferencia entre ambas cifras es significativa: los US$550 millones corresponden a las nuevas inversiones comprometidas, mientras que los US$1.832 millones representan la utilidad operativa estimada para el periodo adicional, expresada a valor presente neto a 2033. Son conceptos económicos distintos y no deben interpretarse como si uno fuera el costo del otro.
Para Osinergmin, precisamente por la magnitud económica de la extensión, resulta necesario determinar si el esquema propuesto garantiza beneficios equivalentes para los consumidores y evita que instalaciones cuya recuperación económica debería haber terminado vuelvan a incorporarse en la remuneración tarifaria.
El punto crítico: qué activos podrán seguir cobrando vía tarifa
La controversia se concentra en el tratamiento económico de la infraestructura existente.
El contrato de Cálidda funciona bajo un esquema BOOT (Build, Own, Operate and Transfer). Este modelo permite al concesionario operar la infraestructura durante un periodo determinado y cobrar tarifas para recuperar las inversiones efectuadas.
Desde la perspectiva de Osinergmin, esta característica es fundamental para determinar qué puede reconocerse después de 2033.
El regulador sostiene que las inversiones realizadas durante los 33 años del contrato deberían haber sido recuperadas al finalizar el periodo contractual. Por ello, mantenerlas nuevamente dentro de la base de remuneración a partir de 2033 podría significar reconocer económicamente una infraestructura que ya habría cumplido su ciclo de recuperación. (Índice.pe)
De allí surge el concepto de “doble remuneración”.
Es importante precisar que esta expresión no significa que la factura del usuario vaya a duplicarse. El término se refiere al riesgo de que una misma inversión sea considerada nuevamente para efectos de remuneración tarifaria después de haber sido amortizada durante el contrato original.

US$824,2 millones: el valor residual cuestionado
Otro de los números centrales de la controversia es el valor residual de los activos de la concesión.
Un cálculo elaborado por EY estimó en aproximadamente US$824,2 millones el supuesto valor residual de la infraestructura al término del contrato original. Osinergmin cuestiona esta metodología porque considera que no sería compatible con las condiciones contractuales ni con el tratamiento contable aplicable.
La discusión tiene una diferencia conceptual importante: el hecho de que una tubería, estación o instalación continúe físicamente operativa después de 2033 no significa necesariamente que el concesionario mantenga el derecho económico de recuperar esa inversión mediante la tarifa.
Para Osinergmin, el derecho económico asociado a la concesión está vinculado al plazo contractual. Por ello, sostiene que ese activo intangible debería llegar a cero al culminar la concesión original, en diciembre de 2033.
En consecuencia, el regulador cuestiona que posteriormente se reconozca un valor residual basado en la vida física o económica de las instalaciones.
El VNR puede cambiar la estructura tarifaria
El Valor Nuevo de Reemplazo (VNR) constituye otro de los elementos que podrían determinar la tarifa futura.
El VNR es utilizado dentro del régimen tarifario para reconocer las inversiones necesarias para la prestación del servicio. Sin embargo, Osinergmin advierte que aplicar automáticamente este mecanismo después de 2033 podría generar dificultades debido a que, bajo el esquema BOOT, las instalaciones existentes deberían revertir al Estado al culminar la concesión.
El regulador plantea, por ello, distintas alternativas.
Una posibilidad sería mantener el reconocimiento mediante VNR para determinadas inversiones nuevas. Otra consistiría en excluir de la base tarifaria aquellas inversiones que ya fueron reconocidas durante el periodo contractual original.
La decisión tiene una consecuencia directa para los consumidores: mientras mayor sea el volumen de activos reconocidos dentro de la base tarifaria, mayor será la relevancia económica de esos activos para determinar la remuneración futura del servicio.
Por eso, Osinergmin considera que después de 2033 no puede simplemente prolongarse el régimen tarifario vigente. Será necesario revisar el VNR, el valor neto contable, las nuevas inversiones, los costos y los criterios de valorización.

US$550 millones para ampliar la red: ¿cuántos usuarios justificarán la inversión?
La segunda gran discusión económica está relacionada con la eficiencia de las nuevas inversiones.
La propuesta de Cálidda contempla más de US$550 millones para extender el servicio hacia siete regiones, con 3.738,9 kilómetros de redes. El objetivo mínimo es conectar a 201.411 consumidores, mientras que la infraestructura podría atender potencialmente a 300.613 usuarios.
Estas cifras permiten establecer una relación aproximada entre infraestructura y usuarios proyectados.
Si se toma como referencia la meta mínima de 201.411 consumidores, los 3.738,9 kilómetros de redes equivaldrían a aproximadamente 18,6 metros de red por consumidor objetivo.
Si se considera, en cambio, la capacidad potencial de 300.613 usuarios, la relación sería de aproximadamente 12,4 metros de red por usuario potencial.
Estos cálculos son aproximaciones aritméticas realizadas a partir de las cifras consignadas en la propuesta y no constituyen un indicador oficial de eficiencia reconocido por Osinergmin. Su utilidad consiste en dimensionar la magnitud física de la expansión frente al número de consumidores que se busca atender.
Además, si se compara la inversión mínima de US$550 millones con la meta de 201.411 consumidores, el monto promedio equivalente sería de aproximadamente US$2.731 por consumidor objetivo.
Frente a los 300.613 usuarios potenciales, el equivalente sería de aproximadamente US$1.829 por usuario potencial.
Nuevamente, estas cifras no representan el costo real de conexión individual, ya que la inversión incluye infraestructura de alcance colectivo como redes, plantas de regasificación y subestaciones. Son únicamente indicadores derivados para dimensionar económicamente la propuesta.

El problema de una red que no alcance suficiente utilización
Osinergmin considera que no basta con construir redes. También debe garantizarse que exista una cantidad suficiente de consumidores que efectivamente utilicen la infraestructura.
El informe observa que el número de potenciales usuarios aparece como una referencia y cuestiona la ausencia de un factor de uso mínimo de la red vinculado a las metas de consumidores.
La preocupación es económica: una red puede construirse y, sin embargo, registrar una utilización inferior a la esperada.
En ese escenario, existe el riesgo de que inversiones de gran magnitud terminen siendo utilizadas por un número reducido de consumidores. Si los costos de esa infraestructura son reconocidos dentro de la tarifa, la carga económica podría distribuirse entre los usuarios del servicio.
Por ello, Osinergmin plantea precisar un número mínimo de usuarios potenciales, establecer que determinados tramos de gasoductos estén destinados a sectores residenciales y definir criterios para la ubicación de las PSR y City Gates.

201.411 conexiones: una meta que deberá ser verificable
La meta de 201.411 consumidores conectados adquiere especial relevancia porque representa uno de los principales compromisos asociados a la extensión de la concesión.
Osinergmin considera que no debería limitarse a comprobar posteriormente si se alcanzó una cifra determinada. También debe contar con capacidad para verificar el avance de las obligaciones durante la ejecución del proyecto.
La razón es sencilla: la inversión y la masificación están directamente relacionadas.
Una expansión de 3.738,9 kilómetros de redes tendría un impacto económico muy diferente si alcanza la meta de 201.411 consumidores o si una parte significativa de la infraestructura permanece subutilizada.
Por ello, el regulador busca que la expansión tenga indicadores verificables que relacionen kilómetros de red, inversiones, conexiones y utilización efectiva.
La fiscalización también está en disputa
La discusión no se limita a las cifras económicas. Osinergmin también cuestiona que la Novena Adenda establezca cuándo y cómo debe realizar sus labores de fiscalización.
La propuesta señalaba que la fiscalización del Plan de Conexiones se realizaría al vencimiento de determinados hitos y bajo la forma prevista en la propia adenda.
Para el regulador, esa disposición podría afectar su autonomía, porque las condiciones de supervisión deben responder a sus competencias legales, estrategias y procedimientos regulatorios, y no quedar determinadas por el contrato.
Esto resulta relevante porque la supervisión será uno de los mecanismos para determinar si los compromisos de expansión efectivamente se cumplen.

¿Qué está realmente en juego?
La eventual extensión de Cálidda presenta dos dimensiones económicas que deben analizarse conjuntamente.
Por un lado, existe una propuesta de más de US$550 millones en nuevas inversiones, 3.738,9 kilómetros de redes, 201.411 conexiones mínimas y capacidad potencial para atender a 300.613 usuarios.
Por otro, Osinergmin identifica un escenario económico de US$1.832 millones de utilidad operativa, expresado en valor presente neto a 2033, y cuestiona el eventual reconocimiento de un valor residual de US$824,2 millones para activos cuya recuperación económica debería analizarse en función del contrato y no únicamente de su vida física.
La diferencia entre estas cifras muestra la magnitud del debate.
El reto no consiste únicamente en determinar si Cálidda debe invertir más y ampliar la cobertura. También será necesario definir qué inversiones pueden ser remuneradas, durante cuánto tiempo, bajo qué metodología y con qué impacto sobre las tarifas.
En ese contexto, el concepto de doble remuneración adquiere relevancia. El cuestionamiento de Osinergmin apunta a evitar que activos cuya recuperación económica debería haber concluido en 2033 vuelvan a generar remuneración tarifaria durante los diez años adicionales.
La discusión también plantea una segunda pregunta: ¿cuánto de la nueva infraestructura beneficiará efectivamente a los hogares y cuánto terminará siendo utilizado por consumidores de mayor demanda?
La respuesta será determinante para establecer si la extensión hasta 2043 logra combinar expansión, masificación y nuevas inversiones sin trasladar a los usuarios costos asociados a infraestructura recuperada o insuficientemente utilizada.
En última instancia, la Novena Adenda no solo definirá el futuro contractual de Cálidda. También podría determinar la estructura económica con la que se calcularán las tarifas del gas natural durante la próxima década. Por ello, la valorización de los activos, el tratamiento del VNR, las nuevas inversiones, las metas de conexiones y la supervisión de los compromisos serán elementos decisivos antes de definir las condiciones de continuidad de la concesión más allá de 2033.
Fuente principal: Índice.pe, “Osinergmin alerta por posible doble remuneración en adenda de Cálidda”, publicado el 9 de septiembre de 2026, sobre la base del Informe N.° 413-2026-GRT/OS de Osinergmin.

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