Transporte
¿Qué pasa en Colombia y Perú con los autos usados?: ventas disminuyen en todos los segmentos, pero crecen en los eléctricos

El parque automotriz en Colombia y Perú registró una explosión durante los últimos años (2021-2022); sin embargo, 2023 no ha sido fácil para la industria, ya que tanto la venta de autos nuevos como usados ha experimentado fuertes caídas mensuales, lo cual ha provocado que compañías, como la mexicana Kavak y la holandesa OLX Autos, decidieran cerrar sus operaciones por considerar que los mercados ya no les son tan estratégicos.
Y es que, tras el boom en ventas que se generó con la pandemia, como consecuencia de que la cadena global de suministros se viera interrumpida causando una fuerte demanda de autos y mayor flujo de dinero por las ayudas estatales, la actividad empezó a caer.
Por ejemplo, según el último informe de la Asociación Automotriz de Perú (AAP), la comercialización de unidades seminuevas en ese país cayó 18% en los primeros nueve meses del año.
El gerente de Estudios Económicos y Estadísticas del gremio, Alberto Morisaki, hizo referencia al alto punto de comparación de los años 2021 y 2022 cuando hubo ventas récord y detalló que, específicamente para la división de vehículos livianos seminuevos, las transacciones (382.121) han estado por debajo del mismo período del ejercicio previo.
Ha ocurrido lo mismo con las unidades nuevas, que en los primeros nueve meses del año descendieron 6,55% a 127.891 unidades.
A juicio del experto, esta caída es reflejo del enfriamiento del consumo privado, aunque estimó que el efecto positivo de los últimos meses por la mayor disponibilidad de unidades permitiría cerrar 2023 con una expansión.
“Para lo que resta del año, se espera que las ventas sigan mostrando comportamientos dispares”, sostuvo Morisaki.
Una de las razones que entrega el organismo es que la inflación, a pesar de que descendió en el último mes, continúa en niveles elevados, lo cual impacta directamente en la industria.
¿Y qué pasa en Colombia?
En Colombia, y se repite en otros países, ha empezado a desaparecer el gran apetito por los autos usados que se gatilló en medio de la crisis sanitaria.
Solo en 2021 se transaron ventas que superaron el millón de unidades en la nación cafetera. En cambio, la comercialización de las usadas solo ascendía a 594 mil unidades hasta agosto pasado, lo que implicó un descenso de casi 20% frente a 2022.
Una de las razones que ha motivado estas cifras son los factores económicos, como la alta inflación y las alzas en las tasas de interés de los bancos. A esto se suma la depreciación de la moneda local que ha generado pérdidas en esta y otras industrias.
De acuerdo con el presidente de la Asociacion Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), Oliverio García, “el sector se ha visto afectado por la combinación de factores: la desaceleración económica, los bajos niveles de confianza del consumidor, las altas tasas de interés generadas por la inflación, tanto a nivel nacional como mundial, y la devaluación del peso del año pasado”.
Esto, dijo, “ha afectado los precios de los inventarios actuales y ha llevado a una disminución en la demanda de vehículos”.
En medio de este contexto, García apuntó que “el sector automotor colombiano se encuentra en un momento determinante”.
Y planteó dos alternativas que puede tomar la industria: que el mercado continúe descendiendo por debajo de las 190 mil unidades, o bien, romper la tendencia actual y acercarse a la frontera de las 200 mil unidades.
“Por ello es fundamental que las autoridades y los actores de la industria trabajen en políticas que fomenten la confianza del consumidor, la banca central comience a bajar las tasa de interés”, planteó.
Papel de los vehículos eléctricos
Pese al desafiante contexto que delineó Andemos, se destacó también el avance que ha tenido el rubro de los autos eléctricos, que han mostrado un aumento significativo en su participación, pasando del 11,1% al 15,8% en el mercado colombiano.
Esta división de la industria automotriz llevó a que el mercado cafetero fuera la única con cifras positivas durante septiembre. Y es que, mientras las ventas de autos nuevos y usados continúan mostrando descenso, el desempeño de las tecnologías híbridas y eléctricas totalizaron más de 2.900 unidades matriculadas (+22,7%), de las cuales 325 eran completamente eléctricas (+153,9%).
“El excelente desempeño de las tecnologías híbridas y eléctricas, envían una señal positiva para nuevas oportunidades de crecimiento”, concluyó el líder gremial.
Esta misma situación se refleja en Perú, mercado en el que entre enero y agosto pasados se vendieron más de 2.700 vehículos electrificados, cifra que implicó un crecimiento por encima del 70% frente a 2022.
“Ya supera lo comercializado ese año”, comentó Morisaki.
A pesar de esto, el experto señaló que la penetración de estos automóviles solo llega al 2% del mercado automotor, mientras que en Colombia alcanza el 16%.
Transporte
Líneas 3, 4, 5 y 6 del Metro: así cambiará la conectividad de Lima y Callao en los próximos 20 años

Las futuras líneas 3, 4, 5 y 6 del Metro de Lima forman parte del Plan de Movilidad Urbana (PMU), elaborado por la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), que establece las principales acciones para modernizar y ampliar el sistema de transporte público durante las próximas dos décadas.
La expansión de la red ferroviaria busca articular el Metro con el Metropolitano, los corredores complementarios, los teleféricos y el Sistema de Recaudo Único. Con ello, se pretende reducir los tiempos de traslado, mejorar la conexión entre distintos puntos de la ciudad y ofrecer mayores alternativas de movilidad a los pasajeros.
Línea 3: de Lima Norte hacia Lima Sur
La Línea 3 tendrá un recorrido de norte a sur y conectará Comas con San Juan de Miraflores. Su construcción permitirá mejorar el acceso de los habitantes de Lima Norte a zonas donde se concentran actividades laborales, comerciales, educativas y de servicios.
El proyecto contempla alrededor de 34,8 kilómetros de infraestructura subterránea y 28 estaciones. De acuerdo con la planificación del PMU, su implementación está proyectada hacia el año 2035.
Línea 4: conexión entre Ate y el Callao
La Línea 4 permitirá unir Lima Este con el Callao mediante un trazado que atravesará más de 13 distritos. Además de fortalecer la conexión entre ambos extremos de la capital, facilitará el acceso hacia el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y tendrá vinculación con importantes vías como la avenida Javier Prado.
Este proyecto también figura entre las iniciativas prioritarias del plan de movilidad y tiene como horizonte de implementación el año 2035.
Línea 5: mayor cobertura hacia el sur de Lima
La Línea 5 ampliará la red de transporte masivo por la zona costera de la capital. Su recorrido inicial contempla la conexión de distritos como Surquillo, Miraflores, Chorrillos y Villa El Salvador.
La nueva infraestructura permitirá generar alternativas de desplazamiento para miles de pasajeros y contribuir a disminuir la congestión vehicular en uno de los principales ejes de circulación de Lima. Su ejecución está considerada para una etapa posterior, con horizonte hacia el 2045.
Línea 6: una conexión transversal para la capital
La Línea 6 tendrá como objetivo reforzar las conexiones transversales de Lima y ampliar las alternativas de viaje entre diferentes zonas de la ciudad. El trazado planteado contempla la articulación de sectores como Independencia, San Martín de Porres, Comas, Surco y La Molina, entre otros.
Esta línea forma parte de la planificación de largo plazo del PMU y está proyectada para un horizonte de implementación hacia el año 2045.
En conjunto, las futuras líneas 3, 4, 5 y 6 representan una apuesta por ampliar la cobertura del transporte masivo y consolidar un sistema integrado que permita a los ciudadanos desplazarse de manera más rápida y eficiente por Lima y Callao.

Transporte
Congestión vehicular nos hace perder en Lima más de ocho días al año

- AAP advierte que congestión en Lima responde a un problema estructural de movilidad.
- Gremio plantea medidas urgentes ante deterioro de la velocidad vehicular en Lima.
De acuerdo con cifras de la firma privada TomTom, consolidadas entre el inicio de 2026 y el 3 de agosto de este año, Lima se mantiene entre las capitales latinoamericanas con menor velocidad de circulación vehicular.
Durante los días laborables, en la hora punta de la mañana (8:00 a. m.), la velocidad promedio de desplazamiento en la capital peruana se situó en 14.74 km/h, por debajo de Ciudad de México (17.82 km/h), Bogotá (16.57 km/h) y Santiago de Chile (18.72 km/h). En el ámbito nacional, Arequipa registró 16.13 km/h y Trujillo, 16.99 km/h.
La situación se agudiza durante la hora punta nocturna (6:00 p. m.). En Lima, la velocidad promedio cae a 12.62 km/h, frente a los 14.80 km/h de Ciudad de México, 13.84 km/h de Bogotá y 16.22 km/h de Santiago. Arequipa y Trujillo registraron, respectivamente, 14.11 km/h y 14.05 km/h. Además, Lima alcanzó en este horario su menor velocidad del año, con apenas 11.3 km/h.
“Las cifras muestran que la congestión se intensifica conforme avanza el día. Pasamos de una velocidad promedio de 14.74 km/h en la mañana a 12.62 km/h en la tarde, lo que evidencia una red vial que opera durante varias horas cerca de sus niveles de saturación”, señaló Alberto Morisaki, gerente de Operaciones y Analítica de la Asociación Automotriz del Perú (AAP).
La baja velocidad de circulación no es un fenómeno reciente. En 2025, Lima ocupó la segunda posición entre las ciudades con menor velocidad vehicular de América Latina, únicamente superada por Barranquilla, y se ubicó entre las cinco más lentas del mundo.
El TomTom Traffic Index 2025, elaborado a partir de más de 3.65 billones de kilómetros de viajes registrados en 500 ciudades de 62 países, identificó además a Lima como la ciudad con mayor cantidad de horas perdidas en el tráfico a nivel mundial, con cerca de 195 horas anuales por conductor, por delante de Dublín, Ciudad de México y Bucarest.
“En momentos en que se debate cuánto afectan los feriados a la productividad, no podemos perder de vista otro costo que enfrentamos todos los días. Solo por la congestión, una persona en Lima pierde cerca de 195 horas al año, equivalentes a más de ocho días completos. Es tiempo que también resta productividad y competitividad a la ciudad”, explicó Morisaki.
El impacto trasciende el tiempo perdido. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) estimó en 2024 que el costo anual de la congestión del tránsito en Lima representa alrededor del 2.4% del PBI nacional. De este total, aproximadamente 0.4% del PBI corresponde al gasto adicional en combustible durante las horas de congestión, equivalente a S/ 3,300 millones al año, mientras que alrededor de S/ 20,000 millones corresponden al valor económico de las horas de trabajo perdidas durante los desplazamientos.
Otros estudios también han advertido sobre estas consecuencias. Calatayud et al. (2021) estimaron que las pérdidas asociadas a la congestión en ciudades de América Latina y el Caribe oscilan entre 0.5% y 1.1% del PBI, mientras que Gómez-Lobo et al. (2022) calcularon que reducir apenas 5% el exceso de tiempo de viaje podría incrementar la productividad en 0.5% del PBI en trece ciudades latinoamericanas.
“La congestión no solo significa llegar tarde. Tiene un costo para las familias, las empresas y la economía del país. Se consume más combustible, se pierden horas productivas y se afecta la competitividad de la ciudad”, agregó el representante de la AAP.
Uno de los factores es el desfase entre el crecimiento del parque automotor y el desarrollo de la infraestructura. Según el BCRP, la densidad vehicular por kilómetro de red vial en Lima aumentó de 1,113 vehículos en 2015 a 1,387 en 2023.
A ello se suman problemas estructurales que la AAP ha advertido en diversas oportunidades: una planificación urbana y vial que no ha acompañado adecuadamente el crecimiento de la ciudad; semáforos poco sincronizados y sin capacidad de adaptación a los flujos reales de tránsito; limitada integración de las rutas de transporte público; informalidad en servicios de combis, cústeres y colectivos; y un parque vehicular antiguo acompañado de un sistema de revisiones técnicas poco riguroso.
Esta combinación genera una circulación lenta y desordenada, además de incrementar la vulnerabilidad de las vías ante averías mecánicas que interrumpen el tránsito y agravan la congestión.
“El tráfico de Lima no se resolverá atacando una sola causa. Tenemos problemas de infraestructura, planificación, informalidad, fiscalización y antigüedad del parque vehicular que deben ser enfrentados de manera conjunta”, sostuvo Morisaki.
Para la AAP, enfrentar este escenario requiere avanzar hacia una estrategia integral de movilidad. Entre las principales medidas se encuentra la implementación de semáforos inteligentes y sincronizados que respondan en tiempo real a los flujos vehiculares, así como el reordenamiento de las rutas y paraderos del transporte público.
También resulta necesario ampliar los sistemas de transporte de tipo BRT, como el Metropolitano, junto con sus rutas alimentadoras y corredores complementarios; fortalecer la fiscalización para evitar la invasión de carriles exclusivos y combatir la informalidad; ordenar los servicios de transporte de tramos cortos, especialmente los ofrecidos por mototaxis en zonas periféricas; e implementar políticas que faciliten la transición del transporte informal hacia la formalidad.
Asimismo, la AAP considera necesaria una política de chatarreo que incentive la renovación del parque vehicular bajo mayores estándares de seguridad y cuidado ambiental, acompañada de un fortalecimiento del sistema de inspecciones técnicas vehiculares.
“No necesitamos únicamente más obras. Lima requiere gestionar mejor la infraestructura que ya tiene y, al mismo tiempo, desarrollar un sistema de transporte público más eficiente, formalizar el servicio, renovar el parque vehicular y fortalecer la fiscalización. Sin una estrategia integral, cualquier mejora terminará siendo temporal”, afirmó Morisaki.
La experiencia de ciudades como Bogotá y Santiago de Chile demuestra que, aun enfrentando niveles importantes de congestión, la inversión sostenida en sistemas BRT, la integración del transporte y una mayor fiscalización pueden contribuir a contener el deterioro de la velocidad de circulación.
Para la AAP, las cifras confirman que Lima enfrenta un problema estructural de movilidad con efectos directos sobre la productividad, la competitividad logística y la calidad de vida de sus ciudadanos.
“Revertir esta tendencia exige dejar atrás las intervenciones aisladas y avanzar hacia una política de movilidad urbana sostenida en el tiempo, con objetivos concretos y resultados que puedan ser medidos”, concluyó Morisaki.

Transporte
Sutran recomienda verificar la revisión técnica del vehículo antes de viajar

La entidad recuerda que contar con un Certificado de Inspección Técnica Vehicular (CITV) vigente es obligatorio y permite reducir el riesgo de accidentes provocados por fallas mecánicas.
Antes de emprender un viaje, los conductores deben asegurarse de que sus vehículos se encuentren en buenas condiciones y cuenten con la documentación correspondiente. En ese sentido, la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (Sutran) recomendó verificar la vigencia del Certificado de Inspección Técnica Vehicular (CITV).
La inspección técnica permite evaluar el estado de los principales componentes de un vehículo, entre ellos los sistemas de frenos, dirección y suspensión, además de neumáticos, luces y emisiones contaminantes. De esta manera, se busca comprobar que la unidad cumpla con las condiciones mínimas de seguridad necesarias para circular por las vías nacionales.
¿Cada cuánto tiempo debe realizarse la revisión técnica?
Según el Reglamento Nacional de Inspecciones Técnicas Vehiculares, los vehículos destinados al uso particular deben pasar la inspección técnica una vez al año.
En el caso de las unidades utilizadas para el transporte de personas, así como aquellas que trasladan materiales o residuos peligrosos, la revisión debe efectuarse cada seis meses, debido a las mayores exigencias y riesgos asociados a estas actividades.
Circular sin CITV vigente genera una multa
La Sutran recordó que conducir un vehículo sin un Certificado de Inspección Técnica Vehicular vigente, emitido por un centro autorizado, constituye una infracción muy grave.
Esta conducta puede ser sancionada con una multa de S/ 2,750 y la acumulación de 50 puntos en el récord del conductor. Además, las autoridades pueden disponer el internamiento del vehículo en un depósito.
¿Cómo comprobar si la revisión está vigente?
Los propietarios pueden consultar la vigencia del CITV ingresando el número de placa de su vehículo en el sistema de consulta habilitado por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC).
Asimismo, antes de llevar el vehículo a una inspección, se recomienda verificar que el establecimiento seleccionado forme parte del registro oficial de Centros de Inspección Técnica Vehicular autorizados.
La Sutran aconsejó a los conductores no esperar hasta el último momento para realizar este trámite. Mantener vigente la revisión técnica permite cumplir con las disposiciones de tránsito y, principalmente, detectar oportunamente posibles desperfectos mecánicos que podrían poner en riesgo a conductores, pasajeros y otros usuarios de las vías.

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