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América Latina ante su mayor oportunidad de movilidad sostenible

Por Mike Bowers, CEO de Inchcape Américas
Cuando el precio del petróleo escala a niveles históricos, algo cambia en el día a día de las personas: cambia la forma en que toman decisiones.
El aumento actual, impulsado por tensiones geopolíticas, está generando presiones inflacionarias en los países de la región y llevando a los consumidores a cuestionar su relación con la movilidad personal. Pero hay algo que los datos confirman: esto no se está traduciendo en una contracción del mercado automotriz. Lo que está cambiando no es el deseo de moverse, sino los criterios de cómo hacerlo.
Nuestro estudio «Motores del Cambio», desarrollado junto a Ipsos en 13 países de Latinoamérica y Asia-Pacífico para conocer la percepción de consumidores sobre la transición a la movilidad sostenible, arrojó que, en Latinoamérica, el 77% de las personas asocia el automóvil con sensaciones de seguridad y libertad personal, mientras que el 81% considera que amplía el acceso a oportunidades laborales.
En línea con estos hallazgos regionales, el estudio también evidencia tendencias claras en el mercado peruano. En Perú, la movilidad personal o el uso de vehículo propio se ha consolidado como el medio de transporte más utilizado tras la pandemia: el 55% de los peruanos declara usar principalmente su auto, reflejando un cambio en las prioridades de movilidad que también se observa en otros países de Latinoamérica.
En este contexto, se observa una reacción de interés hacia vehículos más eficientes -ya sean de nuevas energías o modelos de combustión cada vez más limpios-. Una respuesta natural del mercado ante la volatilidad energética, aunque no anticipa necesariamente el ritmo que tendrá la transición en los próximos años, que dependerá de condiciones estructurales: precio de entrada, infraestructura de carga e incentivos.
Asimismo, Perú destaca entre los países de la región por su percepción positiva hacia las nuevas tecnologías. Un 75% de los peruanos tiene una opinión favorable sobre los vehículos de nuevas energías (NEVs). No obstante, la intención efectiva de compra de un vehículo eléctrico o híbrido alcanza actualmente el 30%, lo que refleja una brecha importante entre interés y adopción, y plantea la necesidad de seguir impulsando el desarrollo de infraestructura, accesibilidad y conocimiento para acelerar este proceso.
Lo que la evidencia también muestra es que la transición hacia la movilidad sostenible solo tendrá éxito si se adapta al comportamiento real de los consumidores. Escuchar lo que la gente necesita, lo que valora y lo que está dispuesta a adoptar debe guiar no solo las decisiones de la industria, sino también las políticas y la infraestructura que respaldan este proceso.
La transición no depende de una única tecnología, sino de ofrecer soluciones reales. Los vehículos eléctricos son parte de la respuesta, así como también lo son los modelos de combustión cada vez más eficientes. La métrica relevante es la reducción efectiva de CO₂ por kilómetro. América Latina tiene una ventaja estructural para entender esto, ya que su parque automotriz aún está en construcción, lo que abre una oportunidad única para orientar ese crecimiento por uno cada vez más sostenible.
Y, en muchos sentidos, eso nos lleva de vuelta al punto de partida de esta conversación. El aumento de los precios del petróleo está llevando a los consumidores a replantearse cómo se desplazan, qué valoran y cómo debería ser la movilidad en el futuro.
En este contexto, la transición debe estar guiada por el consumidor. Entender sus necesidades y preferencias es clave para que esta transformación sea efectiva. Aquí, el rol de la industria —y de compañías como Inchcape— es habilitar el acceso a soluciones reales, ampliando la oferta y acompañando a las personas a lo largo de todo el proceso de adopción.
Mike Bowers es CEO de Inchcape Américas, distribuidor automotriz líder a nivel global y con presencia en 14 países de la región. «Motores del Cambio» es el primer estudio regional de gran escala sobre actitudes de consumidores latinoamericanos y asiáticos frente a la movilidad sostenible, desarrollado junto a Ipsos en 2025.
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Prevención sísmica en Perú: cinco claves para proteger tu vivienda ante un terremoto

● Retirar muros, intervenir columnas o agregar pisos sin evaluación técnica puede alterar el comportamiento estructural originalmente previsto.
Perú se encuentra en una zona de alta actividad sísmica debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Por ello, más que considerar los terremotos como acontecimientos excepcionales, la prevención debe formar parte del diseño, construcción, mantenimiento y modificación de las edificaciones.
En este escenario, Marck Pinto, gerente inmobiliario de V&V, empresa de V&V Holding, explica que no es posible afirmar de manera general que todas las edificaciones del país estén o no preparadas para afrontar un terremoto. Mientras existen inmuebles diseñados y construidos bajo normas sismorresistentes, también hay viviendas antiguas, autoconstruidas o modificadas posteriormente sin una adecuada evaluación técnica.
“En el Perú debemos asumir los sismos como una condición permanente de nuestro entorno. Hoy tenemos que trabajar en cumplir rigurosamente la normativa sismorresistente en las nuevas construcciones, evaluar y reforzar las edificaciones vulnerables existentes y reducir la construcción y modificación informal de viviendas. La prevención siempre será menos costosa que reconstruir después de una tragedia”, señala Pinto.
Pero ¿qué determina que una vivienda pueda responder adecuadamente ante un movimiento de gran magnitud? El especialista identifica cinco factores que deben funcionar de manera conjunta para reducir el riesgo de daños graves o colapso:
1. Un diseño estructural adecuado: debe ser creado para responder a las fuerzas generadas por un sismo. Esto supone contar con una configuración coherente, continuidad entre sus elementos resistentes y capacidad para deformarse y disipar energía durante el movimiento sin perder estabilidad.
2. Un buen conocimiento del suelo: el estudio de mecánica de suelos permite determinar las características del terreno sobre el que se levantará la edificación. Esta información resulta fundamental para definir las condiciones de cimentación y desarrollar un diseño estructural acorde con el lugar donde se construirá.
3. Materiales que cumplan las especificaciones: el concreto, el acero y los demás materiales deben alcanzar las características y resistencias establecidas en el diseño. Emplear materiales que no cumplan las especificaciones puede modificar el desempeño esperado de la estructura.
4. Una correcta ejecución de la obra: contar con buenos planos no es suficiente si lo proyectado no se materializa correctamente. Una colocación inadecuada del acero, un concreto que no alcance la resistencia especificada o conexiones ejecutadas incorrectamente pueden afectar el comportamiento de la edificación durante un terremoto.
5. Supervisión técnica rigurosa: el acompañamiento profesional durante la construcción permite verificar que los materiales, procesos y elementos estructurales se ejecuten de acuerdo con el diseño y detectar oportunamente posibles desviaciones.
Si se produce un terremoto fuerte, la prioridad debe ser la seguridad de las personas. Ante daños importantes, se recomienda no volver a ocupar normalmente el inmueble hasta que sea evaluado. En Perú, la Norma Técnica E.030 del Reglamento Nacional de Edificaciones establece las condiciones mínimas para el diseño sismorresistente. Sin embargo, Pinto señala que la prevención debe entenderse más allá del cumplimiento normativo.
“En un país sísmico como Perú, construir correctamente es una responsabilidad con las personas que finalmente van a habitar nuestros edificios. La mejor herramienta frente a un terremoto sigue siendo la prevención, por eso hay que diseñar bien, construir bien y no intervenir una edificación sin entender previamente sus implicancias estructurales”, concluyó.
Notas de Prensa
La conectividad deja el back office y se convierte en infraestructura crítica para la minería

La expansión de la automatización, el IoT y la operación remota está cambiando el rol de las redes en la minería y elevando la conectividad a un componente estratégico de la continuidad operativa.
Durante años, la conectividad en una operación minera estuvo asociada principalmente a las necesidades corporativas y administrativas. Sin embargo, la creciente digitalización de la industria ha transformado radicalmente este escenario. Una mina cada vez más digital no puede operar sobre una red concebida únicamente para el back office.
Hoy, las redes soportan procesos directamente vinculados con la operación: monitoreo de activos, gestión de flotas, videovigilancia, sensores IoT, automatización, mantenimiento predictivo y sistemas de operación remota. En una industria donde cada vez más decisiones dependen de información generada y procesada en tiempo real, la conectividad ha dejado de ser únicamente un servicio de soporte para convertirse en un componente estratégico de la infraestructura operativa.
Este cambio plantea nuevas exigencias. Ya no se trata únicamente de contar con acceso a internet o mayor capacidad de transmisión, sino de disponer de redes diseñadas para garantizar disponibilidad, redundancia, seguridad y capacidad de crecimiento en entornos donde la continuidad de las comunicaciones puede tener un impacto directo en la productividad y eficiencia de la operación.
Cuando una red deja de ser soporte y pasa a ser crítica
La digitalización está llevando a las compañías mineras a conectar un número cada vez mayor de equipos, sistemas y plataformas. La información generada en campo debe viajar de forma segura y confiable hacia centros de control, plataformas de análisis o entornos cloud, permitiendo monitorear procesos y tomar decisiones con mayor rapidez.
En este contexto, una interrupción en la red puede afectar mucho más que las comunicaciones administrativas. Por ello, la infraestructura de telecomunicaciones debe ser concebida bajo estándares similares a los de otros componentes críticos del negocio. Redundancia, resiliencia, escalabilidad y ciberseguridad son hoy factores fundamentales, especialmente en operaciones distribuidas geográficamente y ubicadas en zonas donde las condiciones de acceso representan desafíos adicionales.
“La conectividad está pasando de ser un habilitador del back office a convertirse en parte de la infraestructura crítica de la operación minera. La convergencia entre TI y OT exige redes capaces de acompañar procesos cada vez más automatizados y basados en datos, manteniendo los niveles de disponibilidad y seguridad que requiere una operación que funciona 24/7 y que no puede detenerse”, señala Neptali Mayorga, director de Red y Servicios de InterNexa Perú.
Uno de los principales cambios que atraviesa la industria es la creciente integración entre las Tecnologías de la Información (TI) y las Tecnologías de Operación (OT). Mientras las primeras estuvieron tradicionalmente vinculadas a los sistemas corporativos, las tecnologías operacionales están directamente relacionadas con los procesos productivos y el funcionamiento de los activos. Hoy, ambos mundos requieren intercambiar información de manera cada vez más rápida y segura.
La incorporación de sensores, automatización, analítica avanzada, inteligencia artificial y herramientas de monitoreo está multiplicando la cantidad de datos que circulan dentro de una operación minera. Esto obliga a contar con una infraestructura capaz no solo de soportar mayores volúmenes de tráfico, sino también de transportar información crítica con altos niveles de disponibilidad y seguridad.
En este escenario, la fibra óptica cumple un papel fundamental como base para conectar instalaciones, operaciones y centros de procesamiento de información. A ello se suman capacidades complementarias como servicios cloud, ciberseguridad, datacenter y monitoreo, que permiten construir ecosistemas tecnológicos cada vez más integrados.
La conectividad se convierte así en el puente que permite que los datos generados en campo se transformen en información útil para mejorar procesos, optimizar recursos y fortalecer la toma de decisiones. “La evolución tecnológica de la minería continuará impulsando una mayor automatización y un incremento en el número de dispositivos y sistemas conectados. Por ello, pensar en conectividad implica también anticiparse a las necesidades futuras de la operación”, agrega Mayorga.
Las redes deben estar preparadas para crecer, integrar nuevas tecnologías y acompañar la evolución digital de las compañías sin comprometer la continuidad del negocio. Para InterNexa, el desafío está en acompañar a sectores estratégicos como la minería con infraestructura digital capaz de responder a las exigencias de operaciones cada vez más complejas, distribuidas y dependientes de información en tiempo real.
Combustible
Loreto: MINEM recuerda a la ciudadanía usar el aplicativo Facilito para consultar en tiempo real los precios de los combustibles

Galón de gasolina regular se comercializa desde S/ 19.30 en Iquitos, S/ 20.25 en Punchana y 19.70 en San Juan Bautista.
El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) recuerda a la ciudadanía de Loreto que puede utilizar el aplicativo Facilito del Osinergmin para consultar en tiempo real los precios de los combustibles reportados por los establecimientos de venta en la región.
Esta plataforma resulta especialmente útil en el actual escenario de Loreto, donde la vaciante de los ríos viene dificultando el traslado de crudo y combustibles, generando mayores desafíos logísticos. A ello se suma el contexto de incremento de los precios en el mercado internacional, factores que pueden incidir en los precios finales de los combustibles.
Ante ese escenario, el MINEM recomienda a los usuarios consultar Facilito antes de adquirir combustibles, ya que la plataforma permite conocer las distintas opciones de precios disponibles en los establecimientos de cada localidad y contar con mayores elementos para tomar decisiones, informadas contribuyendo así a que las familias y usuarios puedan identificar las alternativas que mejor se ajusten a sus necesidades.
Por ejemplo, en la provincia de Maynas se registran precios para la gasolina regular desde S/ 19.70 por galón en San Juan Bautista, desde S/ 19.30 en Iquitos, desde S/ 20.25 en Punchana y desde S/ 19.99 en Belén. En la provincia de Alto Amazonas, el precio registrado en Yurimaguas parte de S/ 21.00 por galón.
Facilito puede ser consultado desde un teléfono celular o a través de la plataforma web www.facilito.gob.pe, y constituye una herramienta que fortalece la transparencia en el mercado de combustibles al brindar información actualizada a los usuarios. Su uso contribuye a que la ciudadanía acceda a fuentes oficiales y evita la difusión de información no verificada que pueda generar preocupación o confusión.
El MINEM continúa realizando el seguimiento permanente del mercado de combustibles en Loreto y coordinando las acciones que correspondan, dentro de sus competencias, para contribuir a la continuidad del abastecimiento energético en la región

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