ActualidadGas Natural

Efectos para el Perú con la importación de gas boliviano

Bolivia ha salido a ofrecer gas en todos los mercados imaginables.

“El Ministerio de Hidrocarburos quiere vender gas desde Nicaragua hasta el fin del mundo, pero menos a Chile”, señaló Andrés Brockmann, director de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía, en la 17° Conferencia La Hora del Gas, el pasado 08 de julio, evento cubierto por nuestra revista El Gas Noticias.

Tres días después, Evo Morales sellaba en el Kremlin un convenio para vender 2,2 millones de metros cúbicos diarios de gas natural al productor ruso de fertilizantes Acron.

Mientras, en Lima, ejecutivos de la estatal boliviana YPFB se reunían con funcionarios de las generadoras Kallpa y Engie para comenzar a dar forma al proyecto de venta de gas natural a las centrales térmicas de Ilo y Mollendo (el nodo energético).

Así se desprende de los tres compromisos energéticos suscritos por ambos mandatarios: la interconexión de los dos gasoductos nacionales para permitir la exportación del gas boliviano por Ilo, la importación de volúmenes adicionales de gas licuado de petróleo (GLP) boliviano y la importación de gas natural de Bolivia para Puno.

El objetivo del gobierno altiplánico está bastante claro para Carlos Gonzales, gerente general de Enerconsult  “Lo que quiere Bolivia es exportar su gas al Asia a través de Ilo, y para ello suelta unos mendrugos para el mercado peruano, con los que consigue salir”, explica.

LAS DOS CARAS DE LA MONEDA

La angustia de Bolivia por sumar contratos de venta de gas devela, en efecto, un problema de fondo: la urgencia que tiene de evitar la caída de su producción gasífera.

Ello, como consecuencia del progresivo repliegue de sus dos principales clientes: Brasil y Argentina, que están consiguiendo su independencia energética, gracias a los hallazgos gasíferos de Pre-Sal (off-shore brasileño) y Vaca Muerta (shale gas en Neuquén).

La captura de los mercados asiáticos desde el puerto de Ilo podría ser la tabla de salvación para Bolivia. Pero se trata de un proyecto que demorará en cuajar.

Comenzando, porque el país altiplánico no cuenta con reservas de gas natural suficientes para exportar a Brasil, Argentina y Asia al mismo tiempo. Y, porque el proyecto está ligado al desarrollo del gasoducto sur peruano, megaobra que no solo está demorada, sino que vuelve a ser blanco de acerbas críticas, esta vez, por nuevos actos de corrupción revelados por Odebrecht.

 

Fuente: El comercio