Notas de Prensa
Expomina 2026: Antamina destaca su aporte al país y su visión de desarrollo de largo plazo para Áncash

En el marco del evento, la compañía también recibió el Premio Legado EXPOMINA 2026 por su modelo de gobernanza ambiental participativa en Huarmey.
El aporte de la minería al crecimiento del país y el desarrollo sostenible de la región donde opera fueron los ejes que Compañía Minera Antamina llevó a Expomina Perú 2026, a través de la participación de su CEO y Gerente General, Luis Santiváñez, y de Claudia Cooper, vicepresidenta de Sostenibilidad y Asuntos Externos.
Durante el Congreso Internacional Mining Investment America (MIA), Luis Santiváñez, resaltó el aporte de la compañía al desarrollo económico de Áncash y del país. En su intervención, subrayó la capacidad de Antamina para generar empleo y dinamizar la economía regional.
“Nuestros resultados del 2025 confirman lo que se está construyendo; el 41% del PBI de Áncash es generado por Antamina y casi el 1.7% a nivel nacional. Asimismo, Antamina generó el 8.5% de las exportaciones peruanas”, señaló el CEO y Gerente General.
En otro momento, en el Foro Desarrollo Regional en Zonas de Influencia Minera, Claudia Cooper resaltó el enfoque de largo plazo que orienta la relación de la compañía con sus zonas de influencia. Asimismo, destacó que Antamina trabaja con una visión de desarrollo sostenible en el tiempo, orientada a financiar iniciativas que generen beneficios duraderos para las comunidades.
“Nuestra apuesta es por el largo plazo. Explicamos y construimos junto a las comunidades una visión que va más allá de la renta de corto plazo, porque buscamos financiar iniciativas que dejen un beneficio duradero en la región donde estamos presentes”, señaló Cooper.
Asimismo, la presencia de Antamina se extendió a otros espacios especializados de Expomina Perú 2026, con la participación de Marco Cavani, gerente de Desarrollo Sostenible, en el Foro Educación y Futuro y Lino Matos, gerente de Mantenimiento, en el Congreso MANTEMIN. Sus intervenciones permitieron compartir la experiencia y conocimiento de la compañía desde distintas perspectivas de la gestión minera, reafirmando el aporte de Antamina al desarrollo sostenible, la excelencia operacional y la generación de valor para el país.
Antamina recibe reconocimiento por su aporte a la gobernanza ambiental
Como parte de las actividades de Expomina Perú 2026, Antamina también fue reconocida en los Premios Legado Expomina 2026, en la categoría Responsabilidad Ambiental, por el proyecto “25 años construyendo confianza: un modelo de gobernanza ambiental participativa en Huarmey”.
El reconocimiento pone en valor una experiencia iniciada en 2001 que, durante 25 años, ha contribuido a fortalecer la institucionalidad ambiental en Huarmey a través del Comité de Monitoreo, Vigilancia y Fiscalización Ambiental de Huarmey (CMVFAH).
El modelo combina participación informada, evidencia técnica, transparencia, vigilancia ambiental y diálogo, mediante monitoreos participativos, fortalecimiento de capacidades, protocolos técnicos, análisis en laboratorios acreditados, acceso a información y difusión pública de resultados, articulando a más de 30 instituciones públicas, privadas, académicas y sociales y desarrollando 268 monitoreos ambientales participativos.
Con su participación en Expomina Perú 2026 y el reconocimiento obtenido, Antamina reafirma su compromiso con una minería que contribuye al crecimiento del país, impulsa el desarrollo sostenible de la región donde opera y fortalece relaciones basadas en la confianza, la institucionalidad y la participación.
Notas de Prensa
La minería peruana eleva las exigencias sobre su infraestructura ante su próximo ciclo de crecimiento
Prysmian Perú destaca la necesidad de contar con infraestructura eléctrica preparada para acompañar una minería cada vez más electrificada, automatizada y digitalizada.
Lima, septiembre de 2026.- La minería peruana se prepara para una demanda eléctrica cada vez mayor. Según proyecciones de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), el consumo eléctrico del sector podría crecer 86% hacia 2034, hasta alcanzar los 37,765 GWh. Este escenario plantea nuevos retos para la infraestructura que sostiene las operaciones mineras.
El crecimiento de la demanda responde a una industria que avanza hacia una mayor electrificación de sus procesos, junto con la incorporación de automatización y tecnologías digitales. Para Prysmian Perú, esta evolución exige que la infraestructura eléctrica sea capaz de acompañar las nuevas necesidades de las operaciones y mantener altos niveles de confiabilidad y continuidad.
“La infraestructura eléctrica está adquiriendo un papel cada vez más estratégico para la continuidad de las operaciones mineras. La evolución de la industria nos exige mirar más allá del componente y entender las condiciones reales en las que deberá trabajar cada sistema”, señala Ana Beatriz Bautista, gerente nacional de Ventas de Prysmian Perú.
En este contexto, uno de los principales desafíos está en garantizar el desempeño tanto de los nuevos proyectos como de las operaciones existentes. En el Perú, cerca del 80% de las operaciones mineras en funcionamiento atraviesan procesos de optimización y automatización, lo que incrementa las exigencias sobre la infraestructura que sostiene sus procesos y refuerza la necesidad de contar con sistemas cada vez más confiables y preparados para nuevas demandas.
Infraestructura eléctrica
La electrificación, automatización y digitalización están modificando las exigencias sobre los sistemas eléctricos de las operaciones mineras. Equipos móviles, instalaciones subterráneas, sistemas de izaje y otras aplicaciones críticas requieren soluciones capaces de responder a condiciones mecánicas, ambientales y operativas cada vez más exigentes.
A ello se suma el crecimiento de la demanda eléctrica. Según cifras del Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES), la demanda máxima del sector minero pasó de 2.050,81 MW en junio de 2024 a 2.182,86 MW en junio de 2026, un incremento de 6,4%. Este comportamiento refuerza la necesidad de que la infraestructura evolucione al ritmo de la actividad minera.
“La continuidad operacional comienza mucho antes de que una infraestructura entre en funcionamiento. La selección y especificación de una solución deben considerar cómo será instalada, bajo qué condiciones operará y qué exigencias enfrentará durante su vida útil”, explica Bautista.
Desde esta perspectiva, Prysmian considera que la evaluación de una solución eléctrica debe ir más allá del cumplimiento de una norma o de las características individuales de un producto.
Las condiciones de cada aplicación, los requerimientos de mantenimiento, la confiabilidad y el desempeño esperado son factores que deben incorporarse desde las primeras etapas de un proyecto.
De cables a soluciones
Esta evolución también forma parte de la transformación de Prysmian, que ha ampliado su propuesta desde la fabricación de cables hacia soluciones de infraestructura y conectividad. El enfoque integra capacidades de ingeniería, innovación, experiencia global y conocimiento técnico para responder a desafíos específicos de cada aplicación.
En el sector minero, la compañía cuenta con soluciones para distintas necesidades, entre ellas aplicaciones subterráneas, equipos móviles, sistemas reeling y festoon, shaft cables y operaciones a tajo abierto. También incorpora soluciones vinculadas con transmisión, redes de media y alta tensión y fibra óptica para infraestructura crítica.
“No todas las operaciones enfrentan los mismos desafíos y, por eso, no existe una única solución para todas las aplicaciones. Nuestro trabajo consiste en entender esas condiciones y conectar la experiencia global de Prysmian con el conocimiento técnico y las necesidades del mercado peruano”, agrega la ejecutiva.
Notas de Prensa
Antapaccay impulsa formación de líderes jóvenes en Espinar

• Programa está orientado a fortalecer capacidades de la juventud espinarense
Con el propósito de formar nuevos liderazgos que contribuyan al futuro de la provincia, Compañía Minera Antapaccay lanzó “Líderes que Construyen Espinar”, programa dirigido a jóvenes de 18 a 35 años que fortalecerán sus capacidades para analizar los desafíos de la sociedad y plantear propuestas concretas de desarrollo.
El programa seleccionó a 35 jóvenes provenientes de universidades, institutos, CETPRO, comunidades campesinas y organizaciones sociales de Espinar, con una participación femenina mínima del 30%.
“Agradezco a la minera Antapaccay por la oportunidad que nos ayuda a mejorar nuestros conocimientos y habilidades y de esa manera contribuir a nuestra sociedad. Tenemos muchas ganas de adquirir nuevos conocimientos y poner en práctica todo lo aprendido” enfatizó Yenifer Choque Mamani, beneficiaria del programa.
Los participantes recibirán 96 horas de formación en identidad, formulación de propuestas y comunicación. El proceso busca generar al menos 15 propuestas con carpeta técnica lista para evaluación, convirtiendo la formación en iniciativas concretas para la provincia.
Pese a la disminución progresiva de las reservas minerales de Antapaccay, la compañía continúa cumpliendo sus compromisos sociales e impulsando iniciativas en educación, desarrollo productivo y fortalecimiento de capacidades en beneficio de Espinar. En este contexto, el desarrollo de Coroccohuayco resulta fundamental para dar continuidad a la operación y sostener en el tiempo las oportunidades, programas e inversiones sociales que contribuyen al desarrollo de la provincia.
Notas de Prensa
Formación técnica gana valor, pero brecha de ingresos entre hombres y mujeres bordea el 30%

• En Lima Metropolitana, los ingresos de las personas con educación superior no universitaria crecieron 6.9% en 2025 y superaron los S/2,000 al cierre del año. A nivel nacional, el último dato disponible por sexo muestra una diferencia mensual de S/635.5 entre hombres y mujeres con este nivel educativo.
La formación técnica continúa ganando valor en el mercado laboral. En Lima Metropolitana, el ingreso promedio mensual de las personas ocupadas con educación superior no universitaria llegó a S/1,921.6 en 2025, 6.9% más que en 2024, y superó por primera vez los S/2,000 en el trimestre octubre-diciembre. La tendencia continuó a inicios de 2026, con un crecimiento interanual de 7.6% entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, informó el Observatorio de Empleabilidad de IDAT, a partir de cifras del INEI.
Para Silvana de los Heros, head de Empleabilidad de IDAT, estos resultados confirman que la educación técnica mantiene un retorno económico relevante y constituye una vía concreta de inserción y desarrollo profesional. El desafío, señaló, está en que la mejora del mercado se traduzca en oportunidades equivalentes a lo largo de la trayectoria laboral de hombres y mujeres.
“La formación técnica abre oportunidades reales de inserción y crecimiento laboral. Hoy el reto no está únicamente en el acceso a la educación, sino en lo que ocurre después: cómo hombres y mujeres ingresan al empleo, desarrollan experiencia, avanzan profesionalmente y acceden a mejores niveles de ingreso”, señaló de los Heros.
El reto está en las trayectorias laborales
El último dato oficial disponible con desagregación por sexo y nivel educativo muestra que, a nivel nacional, los hombres ocupados con educación superior no universitaria percibieron en promedio S/2,144 mensuales frente a S/1,508.5 de las mujeres. La diferencia es de S/635.5 al mes y equivale a 29.6% respecto del ingreso masculino: por cada S/100 percibidos por un hombre, una mujer recibió alrededor de S/70, según análisis del Observatorio de Empleabilidad de IDAT.
El contraste es especialmente relevante porque hombres y mujeres alcanzan la educación superior no universitaria en proporciones prácticamente similares. Para el Observatorio, esto desplaza la discusión desde el acceso a la formación hacia lo que ocurre después: condiciones del primer empleo, formalidad, continuidad profesional, experiencia acumulada, responsabilidades de cuidado y acceso a posiciones de mayor responsabilidad.
La persistencia de la brecha también se observa en el mercado laboral de Lima Metropolitana en su conjunto. Entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, el ingreso promedio de las mujeres representó alrededor del 77% del ingreso masculino, una diferencia aproximada de 23%. En el trimestre mayo-julio de 2026, la brecha llegó a 24.5%, lo que muestra que el avance de los ingresos todavía no se traduce en un cierre sostenido de las diferencias entre hombres y mujeres.
De los Heros sostuvo que reducir estas diferencias requiere fortalecer la continuidad laboral alrededor de la maternidad, promover una mayor formalización desde los primeros empleos y avanzar en transparencia sobre bandas salariales y oportunidades de crecimiento. Precisó, además, que los indicadores analizados muestran diferencias de ingresos promedio entre hombres y mujeres y no deben interpretarse, por sí solos, como evidencia de discriminación salarial directa.
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