Gas Natural
La ruptura del gasoducto en Perú se produjo tras años de advertencias de los reguladores, según documentos

La ruptura de un gasoducto que paralizó la red energética de Perú en marzo se produjo tras años de advertencias documentadas por parte de los reguladores al operador TGP sobre deslizamientos de tierra, erosión y fallos de construcción en el sistema que transporta cerca del 95% del gas del país, según registros gubernamentales revisados por Reuters.
Más de 75 informes del regulador ambiental OEFA y del regulador de energía y minas OSINERGMIN, que datan de 2005, muestran al menos 13 fallos documentados y reiteradas advertencias a TGP sobre dichos riesgos, así como la falta de implementación de programas de monitoreo adecuados, control de erosión y reparaciones oportunas en el sistema.
La ruptura de marzo desencadenó la peor crisis energética de la nación en dos décadas, ya que TGP se vio obligada a recortar los suministros de gas en casi un 90%. El gobierno de Perú declaró el estado de emergencia por 14 días, instando a las empresas a implementar el teletrabajo mientras las escuelas pasaban a la enseñanza a distancia.
En una respuesta a Reuters, TGP afirmó que la ruptura en la línea de 730 km (453 millas) ocurrió durante una inspección preventiva programada en una estación de válvulas en el distrito de Megantoni, en Cusco, y que la investigación sigue en curso.
«Según la información objetiva disponible hasta la fecha, sabemos que el evento se originó por una fuga en un componente del sistema asociado a una de las válvulas de la línea de líquidos», declaró la compañía.
«Antes de estos trabajos, no se habían registrado indicios de anomalías en los ductos ni en las instalaciones adyacentes».
Sin embargo, un informe anual de OSINERGMIN de 2020 documentó una fuga grave en esa misma estación de válvulas aquel año, lo que obligó a TGP a instalar un bypass temporal de dos tuberías y a reemplazar la válvula.

CINCO RUPTURAS EN TRES AÑOS
El gasoducto nace en el remoto yacimiento de gas de Camisea, en la selva amazónica peruana, y atraviesa la cordillera de los Andes antes de descender hacia la capital costera, Lima, donde reside aproximadamente un tercio de la población.
El terreno es inestable y propenso a deslizamientos y erosión, y la línea se ha visto afectada por rupturas desde que entró en servicio en 2004, con cinco incidentes en los primeros tres años de operación que motivaron una investigación parlamentaria en 2006.
Desde entonces se han producido otras rupturas, muchas en zonas con riesgos conocidos. Un incidente en 2016 ocurrió en el mismo tramo del gasoducto en el distrito de Megantoni donde se produjo la ruptura de marzo.
En aquel momento, los reguladores determinaron que TGP había calificado internamente la zona como de «alto riesgo», pero no instaló suficientes refuerzos ni sistemas de drenaje.
Otro incidente en 2012 ocurrió a solo 130 metros del evento de 2016, pero la empresa no realizó investigaciones geotécnicas ni implementó un sistema de monitoreo adecuado tras el suceso, según los documentos.
Desde 2015, TGP solicitó la declaración de fuerza mayor en cinco incidentes distintos, alegando eventos naturales o problemas de seguridad que la eximirían legalmente de responsabilidad por los suministros no entregados. El gobierno rechazó dichas reclamaciones al considerar que la empresa no había tomado las medidas adecuadas para mitigar los riesgos, según los informes.
Tras una ruptura en 2018 cerca del sistema de recolección del gasoducto, la OEFA determinó que TGP conocía los problemas recurrentes de deslizamientos en esa zona desde 2004, pero no implementó un monitoreo adecuado ni la estabilización de taludes.

PELIGROS DE ALTO RIESGO
Una sanción de la OEFA de noviembre de 2019 señala que 11 de los 13 fallos en la línea paralela de líquidos de gas natural de 540 km (335 millas) fueron causados por deslizamientos, desplazamiento de suelos o erosión, peligros que los reguladores clasificaron como de alto riesgo en múltiples tramos del ducto.
En varios casos, las propias inspecciones de TGP detectaron grietas en el suelo a pocos metros de donde posteriormente se produjeron las rupturas, según muestran los registros.
En los informes, la empresa indicó que selló grietas superficiales con «agropol», una película de polietileno, para evitar la infiltración de agua y la erosión en unas 300 ocasiones. La OEFA afirmó que esta práctica era sistemática, carecía de un análisis profundo y se utilizaba en lugar de medidas de prevención adecuadas.
Los reguladores observaron que el plástico que la empresa utiliza para cubrir las grietas fue hallado en el deslizamiento que causó la ruptura de 2018, mientras que el PMAC, un monitor ambiental comunitario local, había advertido fallos en el sistema de drenaje de la zona desde 2015.
TGP no respondió a las preguntas sobre las acciones tomadas para abordar los peligros geológicos ni sobre si continuaba utilizando plástico y agropol para reparar grietas. La compañía tampoco respondió a las preguntas sobre los informes de segmentos de tubería expuestos ni sobre la cualificación de los trabajadores que realizaban el mantenimiento cuando se produjo la ruptura.
OSINERGMIN y OEFA no respondieron a una solicitud de comentarios sobre la investigación del suceso de marzo.
TGP, propiedad de un consorcio que incluye a EIG Global Energy, la española Enagás y la argelina Sonatrach, solicitó a OSINERGMIN una prórroga del plazo de 15 días tras la ruptura para presentar un informe alegando fuerza mayor, pero el regulador rechazó la petición a finales de marzo.
EIG, que adquirió el 49.9% de la empresa en diciembre, no respondió a una solicitud de comentarios. Enagás y Sonatrach no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
El incidente ha reavivado la preocupación sobre la frágil seguridad energética del país antes de las elecciones generales de junio.
Fuente:

© Reuters – 2026
Tomado desde: marketscreener.com
Nota original

Gas Natural
Hunt Oil advierte que el Perú podría depender de gas importado si no impulsa nuevas exploraciones

La Country Manager de Hunt Oil Company, María Julia Aybar Solís, señaló que la falta de nuevas exploraciones y de políticas que incentiven la inversión en hidrocarburos podría llevar al Perú a depender de la importación de gas natural en el futuro. Durante una entrevista en el programa COES Conecta, la ejecutiva sostuvo que el país debe aprovechar sus recursos actuales para atraer capital, desarrollar nuevas reservas y garantizar su seguridad energética de largo plazo.
Riesgo de importar gas por falta de nuevas reservas
Aybar advirtió que sería un error estratégico que el Perú llegue a depender del gas natural importado debido al agotamiento de sus reservas y a la ausencia de nuevos descubrimientos. Explicó que los precios internacionales del gas son altamente volátiles y que una eventual dependencia externa podría afectar significativamente la economía nacional.
En ese sentido, remarcó que el país debe promover la exploración de nuevos yacimientos para asegurar el abastecimiento futuro. Según indicó, la única forma de convertir los recursos existentes en reservas disponibles es mediante inversiones que permitan desarrollar proyectos de exploración y producción.

La exploración requiere incentivos y reglas claras
La ejecutiva explicó que la exploración de hidrocarburos en el Perú implica elevados costos y riesgos. Un pozo exploratorio en la selva puede demandar inversiones superiores a los 100 millones de dólares sin ninguna garantía de encontrar gas comercialmente explotable.
Por ello, sostuvo que el país necesita generar condiciones atractivas para los inversionistas, brindando estabilidad y mecanismos que permitan recuperar el riesgo asumido. Entre estos incentivos, destacó la posibilidad de exportar excedentes de producción, ya que el mercado local no tiene la capacidad de absorber todo el gas que podría desarrollarse en nuevos proyectos.
Exportación no afecta el abastecimiento interno
Aybar también rechazó la idea de que las exportaciones de gas natural comprometan el suministro para los consumidores peruanos. Precisó que el mercado interno se abastece principalmente del Lote 88, mientras que el gas destinado a exportación proviene de otros lotes productores.
Asimismo, señaló que actualmente la demanda nacional no consume todo el gas disponible en el Lote 88, por lo que parte de la producción debe ser reinyectada al subsuelo debido a la falta de consumo.
Bajo ese escenario, afirmó que la exportación no compite con el abastecimiento interno, sino que constituye una herramienta que permite monetizar recursos que el mercado local aún no demanda, generando ingresos para el país y fortaleciendo el atractivo de futuras inversiones en exploración.
Más información en la edición N° 109 | El Gas Noticias

Gas Natural
MINAM reconoce a Pluspetrol por su programa de reducción de emisiones en Camisea

● Empresa recibe tercera estrella del programa Huella de Carbono que distingue su compromiso frente a la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.
Pluspetrol, operador de Camisea, ha recibido la tercera estrella del programa Huella de Carbono Perú, reconocimiento otorgado por el Ministerio del Ambiente (MINAM) a las organizaciones que demuestran avances verificables en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
La distinción reconoce las acciones que la compañía viene desarrollando desde hace años como parte de su plan de reducción de emisiones. Entre ellas destaca la implementación de mejoras tecnológicas y operativas en los clusters de producción Pagoreni B y Cashiriari 3, ubicados en la selva de Cusco, que permitieron apagar y retirar dos antorchas de quema controlada de gas.
Estas instalaciones forman parte de un sistema que hoy se gestiona gracias a la aplicación del modelo Lean Cluster, una arquitectura operativa que integra tecnología avanzada, eficiencia energética y operación remota para optimizar los procesos productivos y reducir su impacto ambiental.
Como resultado de esta iniciativa, Pluspetrol ha reducido cerca del 90% de las emisiones asociadas a cada cluster intervenido. Asimismo, contribuye a disminuir el consumo de energía y agua, la generación de residuos sólidos y las emisiones derivadas del transporte aéreo y fluvial.
El proyecto Lean Cluster se suma a otras iniciativas que forman parte de la estrategia ambiental de Camisea como el programa de Eficiencia Energética de Planta Malvinas, que permite reducir más de 31,000 toneladas de CO₂ al año; el programa Ductos Verdes, orientado a la revegetación de las áreas por donde transcurren los ductos de gas; así como los programas de monitoreo ambiental y biodiversidad desarrollados con participación comunitaria e investigadores especializados.
La Huella de Carbono Perú es una herramienta oficial del Estado peruano que reconoce a organizaciones públicas y privadas que gestionan y reducen sus emisiones de gases de efecto invernadero en beneficio del ambiente. La tercera estrella distingue a aquellas organizaciones que no solo miden y reportan sus emisiones, sino que también acreditan acciones concretas de reducción.
En el caso de Pluspetrol, los resultados alcanzados forman parte de un proceso de mejora constante respaldado por la verificación de su inventario de gases de efecto invernadero conforme a la exigente norma internacional ISO 14064.

Gas Natural
Perú es el cuarto mayor productor de gas en la región

La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) presentó su nuevo reporte mensual sobre petróleo y gas, una publicación orientada a dar seguimiento a la evolución de la producción y comercio exterior del sector en América Latina y el Caribe.
Según el análisis correspondiente a enero 2026, la producción de petróleo alcanzó 361 millones de barriles, lo que representa un aumento del 11% respecto al mismo mes del año anterior, siendo Brasil, México y Venezuela los países que concentraron el 70% de la producción total de crudo, mientras que la producción de gas natural se elevó un 27%, llegando a 28 mil millones de metros cúbicos.
En cuanto al gas natural, Argentina se posicionó como líder regional con una participación del 21%, principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta. Le siguen Trinidad y Tobago con el 20%, consolidándose como uno de los principales productores y exportadores de gas natural y GNL de la región, y Brasil con el 13%. Este contexto se ve caracterizado por la expansión del shale gas y las operaciones offshore.
En un segundo grupo se encuentran Perú, con una participación del 11%, Venezuela con el 10% y Bolivia con el 9%, países que continúan desempeñando un papel relevante en el abastecimiento regional de gas natural. Colombia aportó el 5% de la producción regional, mientras que Ecuador participó con aproximadamente el 1% del total.
El informe también destaca una creciente interconexión energética dentro de la región. Durante enero, el 56% de las importaciones de petróleo y el 59% de las adquisiciones de gas natural fueron provenientes de mercados intrarregionales, lo que indica una interdependencia cada vez mayor y un fortalecimiento significativo en los flujos comerciales dentro de la región.

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