Gas Natural
Por el ingreso del campo Sigari del Lote 57 la producción de gas natural incrementaría 1%
El banco Scotiabank estimó que la producción de gas natural tendría un incremento de alrededor de 1% este año, gracias al inicio de operaciones del campo Sagari en el Lote 57 de Repsol.
La producción del Lote 57 se incrementaría en 16%, aproximadamente, y sería exportada, mientras que la producción de los otros lotes se mantendría estable, señaló la analista senior del Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank, Erika Manchego.
Recordó que la producción de gas natural ascendió a 457,050 millones de pies cúbicos (MMPC) en el 2017, 8% menos que en el 2016 (494,431 MMPC), según cifras del Ministerio de Energía y Minas (MEM).
Gas Natural
Gas natural y petróleo: ceos coinciden en el desafío de convertir el potencial regional en abastecimiento confiable

El debate del petróleo y el gas natural regional ya no pasa por los recursos, sino por las condiciones que se necesitan para desarrollarlos y convertirlos en suministro confiable y de largo plazo. En paneles separados de la Conferencia ARPEL 2026, los referentes del sector petrolero y del gas coincidieron en que la eficiencia, infraestructura y reglas claras permitirán que los proyectos sirvan para garantizar la seguridad energética regional y ser relevantes a escala global.
En el marco de la segunda jornada de la Conferencia ARPEL 2026 en Buenos Aires, por un lado, el Panel de CEOs de petróleo, conformado por Julio Friedmann de ENAP, Nicolás Spinelli de ANCAP, Ricardo Hösel de Oldelval, Felipe Bayón de GeoPark y Carlos Gilardone de Quintana Energy, moderado por Ernesto López Anadónde IAPG , se centró en analizar el presente y futuro del sector en la región y dejó como eje central que la industria atraviesa un momento de oportunidades, pero con desafíos estructurales que obligan a priorizar competitividad, infraestructura y estabilidad regulatoria.
Por su parte, el panel de CEOs de empresas de gas natural, integrado por Andrés Mendizábal de TGP, Horacio Pizarro de TGN, Oscar Sardi de TGS, María Julia Aybar de Hunt Oil, Juan Manuel Rojas de Promigas, Sergio Mengoni de TotalEnergies y moderado por Victoria Terzaghi del Diario Rio Negro, dejó como principal conclusión que América Latina dispone de abundantes recursos de este energético, pero enfrenta el desafío compartido de convertir ese potencial en suministro confiable en un contexto global de alta demanda y tensiones geopolíticas. Los ejecutivos coincidieron en que la seguridad energética pasa por avanzar en diversificación de fuentes, resiliencia frente a shocks de precios y abastecimiento, y marcos regulatorios que faciliten inversiones sostenidas.
Asimismo, subrayaron que existe una oportunidad concreta para posicionar a la región —y en particular a Argentina— como proveedor relevante a escala global, aunque condicionada al desarrollo de infraestructura, ampliación de redes y consolidación de los mercados internos. En esa línea, remarcaron la necesidad de equilibrar competencia y colaboración entre países, fortalecer la integración regional y entender el gas como parte de una “adición energética” que convivirá con otras fuentes, destacando que la coordinación público-privada y la estabilidad de reglas serán claves para transformar los recursos en crecimiento económico y seguridad de suministro.
VACA MUERTA, UN MODELO DE DESARROLLO Y EJEMPLO REPLICABLE
El desarrollo del shale argentino se consolida como un modelo replicable en América Latina, en un contexto global de mayor demanda energética y búsqueda de seguridad de suministro. Los expositores, representantes de la industria, destacaron que el desafío central no pasa por la disponibilidad de recursos, sino por la capacidad de transformarlos en producción mediante competitividad, escala, cooperación entre actores y marcos regulatorios estables que incentiven la inversión.
El panel concluyó que el conocimiento acumulado en Vaca Muerta puede proyectarse a países como México y Colombia, siempre que existan condiciones de estabilidad, alineación público-privada y capacidad de ejecución para convertir el potencial en resultados concretos.
REFINACIÓN: MENOR CRECIMIENTO, MÁS EFICIENCIA Y GIRO HACIA LA PETROQUÍMICA MARCAN EL FUTURO DEL DOWNSTREAM
La refinación enfrenta una desaceleración estructural tras décadas de expansión y se encamina a una “planicie” de demanda, en un escenario donde el sector seguirá siendo clave, pero con bajo crecimiento. “Se equivocaron en decir transición energética; es agregar energía”, resume una de las ideas centrales, en un contexto donde el sistema global continúa dependiendo de la refinación y donde la petroquímica gana protagonismo como motor de valor —“todo, incluso los autos eléctricos, tiene petroquímica”—. Frente a este escenario, los ejes convergentes son claros: diversificación de fuentes, menor dependencia de combustibles como el diésel, electrificación, eficiencia operativa y adaptación a una demanda más compleja y cambiante.
En paralelo, tanto empresas integradas como refinadores independientes coinciden en que la competitividad estará definida por eficiencia, inversiones selectivas, flexibilidad operativa y capacidad de adaptación. La industria enfrenta márgenes más ajustados, mayor presión regulatoria y volatilidad, lo que obliga a maximizar el valor de cada barril, integrar operaciones y aprovechar tecnología, datos e inteligencia artificial.
POLÍTICAS ENERGÉTICAS EN LA REGIÓN
América Latina se encamina a redefinir su política energética sobre la base de reformas regulatorias, desarrollo del gas natural e integración regional, en un contexto donde la seguridad energética y la estabilidad macroeconómica se vuelven condiciones clave para aprovechar sus recursos. Existe consenso en que el gas no solo actúa como respaldo sino como pilar estructural del sistema, mientras que la desregulación y el mayor protagonismo del sector privado aparecen como motores para mejorar competitividad y atraer inversiones. Al mismo tiempo, la región enfrenta el desafío de transformar su potencial en desarrollo concreto mediante reglas claras, planificación de largo plazo y cooperación entre países, consolidando una agenda común donde la integración deja de ser opcional y pasa a ser un factor decisivo para ganar escala, eficiencia y relevancia en el escenario energético global.
Quienes integraron el panel de CEOs de petróleo:
- Julio Friedmann de ENAP.
- Nicolás Spinelli de ANCAP.
- Ricardo Hösel de Oldelval.
- Felipe Bayón de GeoPark.
- Carlos Gilardone de Quintana Energy.
Moderador: Ernesto López Anadónde IAPG
Quienes integraron el panel de CEOs de gas natural:
- Andrés Mendizábal de TGP.
- Horacio Pizarro de TGN.
- Oscar Sardi de TGS.
- María Julia Aybar de Hunt Oil Company.
- Juan Manuel Rojas de Promigas.
- Sergio Mengoni de TotalEnergies.
Moderadora: Victoria Terzaghi

Gas Natural
En segundo gobierno de Alan seis empresas vinieron invertir en gas pero el Estado las ahuyentó

Era el año 2009. Alan García presidía el país y el Perú vivía el momento más promisorio de su historia energética. Camisea producía a pleno, las reservas parecían abundantes y el mundo miraba al país como un destino atractivo para la inversión en gas. García lo entendió y convocó una convención internacional. Vinieron presidentes. Vinieron empresas. Seis compañías con al menos mil millones de dólares cada una para invertir en proyectos petroquímicos que habrían transformado el gas peruano en fertilizantes, plásticos y productos de alto valor agregado. Habrían generado empleos, divisas y una industria que el país todavía no tiene.
No se fue ninguna porque el negocio era malo. Se fueron porque el Estado peruano no supo —o no quiso— darles las condiciones para quedarse.
Carlos Herrera Descalzi, exministro de Energía y Minas y expresidente del Colegio de Ingenieros del Perú, estaba en primera fila. Lo contó en el primer foro del ciclo Perú: Futuro Energético del Grupo La República con la precisión de quien conoce cada detalle de lo que falló: «Vinieron seis empresas que buscaron invertir. Cada una tenía por lo menos 1,000 millones de dólares para inversión en proyectos. Yo tuve dos de ellas como clientes, entonces conozco la historia más o menos de cerca. Al final no le dieron gas a ninguna.»
La promesa que el Estado no cumplió
La historia comenzó bien. García hizo el anuncio y las empresas respondieron con interés. Pero cuando llegó el momento de concretar, el aparato estatal mostró su peor cara. No hubo una ventanilla única, ni un precio promocional claro, ni una asignación directa de reservas para los proyectos. Lo que hubo fue burocracia, desconfianza y una lógica que Herrera Descalzi describió con toda su crudeza: «Lo primero que les dijeron es: no hay gas para todos, tiene que haber un concurso. De ese concurso quedó para uno y medio. El medio al final quedó afuera, quedó solamente para uno.»
Y con ese uno la historia se repitió. Los años pasaron. Las negociaciones se alargaron. Los funcionarios cambiaron. Y mientras el Estado peruano dilataba una decisión que debía haberse tomado en meses, ocurrió algo que nadie había previsto con suficiente claridad: en Estados Unidos se descubrió el gas de esquisto.
El shale gas, como se denomina al gas natural atrapado en formaciones de roca sedimentaria muy compacta, cambió el mercado global de un golpe. El precio del gas en Norteamérica se desplomó. Y las empresas que habían venido a invertir en el Perú hicieron el cálculo que cualquier empresa hace: «Si tú no cambias el precio de tu gas, mejor lo hago en mi casa central, que es Estados Unidos», les dijeron a sus contrapartes peruanas, según relató Herrera Descalzi.
Se fueron. Todas. «Cinco proyectos de petroquímica. Por lo menos dos eran viables. De los cinco hubiéramos tenido petroquímica del metano hace buen tiempo.»
Lo que el Perú perdió y no recuperó
Pedro Gamio, exviceministro de Hidrocarburos, completó el cuadro desde la perspectiva de la demanda. Para él, lo ocurrido en 2009 no fue solo una oportunidad perdida de industrialización. Fue la confirmación de un patrón que se repite desde que se tomó la decisión de exportar el gas en el gobierno de Toledo: el Estado peruano sistemáticamente priorizó la monetización rápida del recurso sobre su aprovechamiento estratégico de largo plazo.
«Toledo cambió un proyecto que era de consumo interno por un proyecto de exportación. Y es así como tenemos que la mitad del gas se consume en el Perú y la mitad se exporta, cuando tenemos gas para 10 o 12 años», dijo Gamio. La petroquímica que pudo haberse construido con ese gas habría dado al país, según sus cálculos, entre seis y 10 veces más ingresos que la simple venta del recurso como materia prima. «La petroquímica del metano —urea y nitrato de amonio— sí podríamos haberla desarrollado. Por lo menos seis veces más ingresos al país que la venta del gas como materia prima.»
Víctor Murillo, presidente del directorio de EGESUR, añadió la dimensión agrícola de esa pérdida, que hoy se siente en el precio de los alimentos: «Si hubiésemos tenido el gasoducto del sur en su momento en vez de exportar el gas, hoy tendríamos un sector agrícola más competitivo. Produciríamos nuestros propios fertilizantes.» En cambio, el Perú importa urea a precios que han subido dramáticamente desde la guerra de Ucrania y ahora con el conflicto en el Golfo Pérsico. Cada kilo de abono que paga el agricultor peruano lleva incorporado el costo de una decisión que se tomó —o no se tomó— hace 15 años.
La falla que se repite: el Estado sin sistema nervioso
Herrera Descalzi usó una expresión que resume décadas de política energética fallida: «Esa falta de sistema nervioso del Estado peruano para ajustar el precio para que la industrialización no se detenga, no se frustre, más la falta de voluntad política de todos los actores, porque lamentablemente es cierto, no hubo una definición clara del precio de usar la petroquímica con un precio promocional.»
No fue un gobierno. Fueron todos. El patrón se repite con variaciones desde 1993: se toma una decisión energética importante, llega un gobierno nuevo que la cuestiona, llega otro que la revierte parcialmente, llega otro que negocia algo distinto. Y en ese péndulo permanente, las empresas que necesitan certeza de largo plazo para invertir miles de millones de dólares simplemente se van a otro país.
Gamio lo sintetizó con una imagen que quedó flotando en el foro: «Eso fue la historia de la zorra y el cuervo. Así es como el cuervo perdió el pedazo de queso.» El Perú tenía el queso —el gas más barato de la región, un recurso descubierto y desarrollado, una posición geográfica privilegiada— y lo perdió por abrirle el pico a quien le prometió más.
Lo que viene si no se aprende la lección
El inventario actual es el resultado directo de esas decisiones. El lote 88, el único comprometido con el mercado interno, tiene reservas para 10 años. Los lotes de exportación están casi agotados. El lote 58, en manos de una empresa china, no tiene destino definido. Y Candamo —el yacimiento que podría cambiar la ecuación con reservas estimadas de entre 30 y 40 TCF— está bloqueado por un parque nacional que Fujimori creó semanas después de que la exploración arrojara resultados positivos.
Herrera Descalzi calculó lo que el Perú necesita para garantizar abastecimiento interno hasta el 2060: «17 TCFs adicionales. Más que Camisea. Necesitamos dos Camiseas.» Y puso el plazo con la frialdad de quien conoce los tiempos reales de la industria: «En el escenario optimista, 10 años para confirmar Candamo y construir la infraestructura que lo conecte con el sistema actual. Son 10 años fáciles ya.»
Diez años que empiezan a correr este miércoles, desde el gobierno que asuma el 28 de julio, desde las decisiones que se tomen —o no se tomen— en los primeros 100 días del próximo mandato. El mismo Estado que en 2009 ahuyentó a seis empresas con mil millones de dólares cada una tendrá que ser capaz, esta vez, de atraer la inversión que permita encontrar dos Camiseas nuevas antes de que la única que tiene el país se agote.
Murillo cerró el foro con la frase que mejor resume lo que está en juego: «Ya estamos con los años prácticamente en descuento. Cuanto antes empecemos, mejor.»
Fuente: La República

Gas Natural
Emergencia por fuga de gas ocasionado por obras en las pistas en Jicamarca

El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), organismo adscrito al Ministerio del Ambiente, atendió una emergencia por fuga de gas en la zona de Jicamarca, distrito de San Antonio, provincia de Huarochirí. La emergencia se habría ocasionado por obras en las pistas lo que habría ocasionado la rotura en una de las tuberías de gas natural.
El equipo de supervisores del OEFA pudo corroborar que la emergencia fue controlada en horas de la mañana y se verificaron las acciones de primera respuesta por parte de la empresa CALIDDA.
El OEFA continuará supervisando el cumplimiento del protocolo de atención de este tipo de eventos e informará oportunamente sobre la responsabilidad de los hechos y el impacto generado.

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